edición: 2807 , Jueves, 19 septiembre 2019
22/12/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Los brotes verdes se marchitan en invierno

SERVICIO DE ESTUDIOS DE CAIXABANK
El deterioro del crecimiento del producto interior bruto (PIB) se va confirmando y, con ello, va aumentando el riesgo de que la economía española vuelva a entrar en recesión en los próximos trimestres. El double dip (recesión en w) parece que está servido. Ahora, la gran incógnita es la magnitud y la duración del proceso recesivo. En principio, todo apunta a que será temporal y poco profundo, pero la incertidumbre se mantiene en cotas muy elevadas.

De momento, los datos de crecimiento del tercer trimestre no fueron demasiado alentadores. Como en los últimos trimestres, la demanda interna mantuvo su intenso proceso de ajuste. Esta vez, uno de los principales responsables fue el comportamiento del consumo privado, que retrocedió un 0,1% en términos intertrimestrales, perdiendo así el terreno ganado en el segundo trimestre. La reestimación de la serie histórica también supuso un cambio importante. La tendencia positiva que exhibía, con un crecimiento intertrimestral promedio del 0,4% entre el último trimestre de 2009 y el segundo de 2011, ha pasado a ser del 0,1%.

Tampoco el consumo público contribuyó positivamente al avance del PIB, más bien lo contrario. Las intensas medidas de contención del gasto público están empezando a traducirse en importantes retrocesos del consumo público. Concretamente, en el tercer trimestre este retrocedió un 1,1%, situando así la tasa de variación interanual en el -2,3%, 5 décimas por debajo del registro del trimestre anterior.

Los datos referidos a la inversión fueron algo mejores, gracias a la evolución de la inversión en bienes de equipo y transporte. Tras el importante retroceso del segundo trimestre, del 1,3%, en el tercero avanzó un 2,3% y dejó la tasa de variación interanual en el 2,5%. Sin embargo, la inversión en construcción dio un paso atrás. Ya esperábamos que seguiría retrocediendo, pero la magnitud, un 1,9% en términos intertrimestrales, fue superior a lo esperado.

En su conjunto, por lo tanto, la demanda interna retrocedió un 0,4% respecto al trimestre anterior y, según los indicadores adelantados del cuarto trimestre, su evolución seguirá una tendencia claramente bajista. El índice de confianza del consumidor, por ejemplo, descendió 2,6 puntos porcentuales, hasta situarse en los -19,6 puntos, un nivel que no alcanzaba desde abril de este año. También el sector del automóvil vuelve a atravesar momentos difíciles. En octubre, las matriculaciones retrocedieron un 6,7% en términos interanuales, 5,4 puntos porcentuales menos que en septiembre.

Tampoco los indicadores de oferta referentes al cuarto trimestre nos permiten ser demasiado optimistas. El consumo de electricidad anotó un importante retroceso en octubre, del 3,7% en términos interanuales, y el índice de confianza de la industria, aunque mejoró sensiblemente respecto al registro de septiembre, se mantiene en niveles relativamente bajos.

Con todo, uno de los factores más preocupantes a corto plazo es cómo responderán el consumo privado y la inversión tras la agudización de las tensiones en los mercados de deuda soberana y el importante repunte de la tasa de paro en el tercer trimestre. Ambos factores aumentan la incertidumbre sobre las perspectivas económicas de hogares y empresas y, en estas situaciones, ambos suelen aumentar el ahorro por motivos de precaución. Ello es precisamente lo que ocurrió en 2009, cuando la tasa de ahorro repuntó súbitamente del 13,6% de la renda disponible de los hogares hasta el 18,5% en un año. De momento no se está observando este comportamiento, pero para evitar que acabe sucediendo es de suma importancia que los principales líderes europeos aceleren el proceso de reformas y de implementación de las medidas aprobadas en la última cumbre, como por ejemplo la puesta en marcha del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Dado que la capacidad de intervención del Banco Central Europeo en los mercados de deuda pública parece ser limitada, una actuación rápida, efectiva y decidida del FEEF es muy importante.

En este contexto de debilitamiento de la demanda interna, todas las cartas de la recuperación española están depositadas en la misma cesta: la aportación del sector exterior. En el tercer trimestre de este año volvió a ser decisiva. En términos intertrimestrales la contribución al crecimiento del PIB fue del 2,0%. Ello fue posible, sobre todo, por el fuerte avance de las exportaciones, que subieron hasta el 3,1% en términos intertrimestrales, un punto porcentual por encima del avance promedio durante el último año. Las importaciones, en cambio, se mantuvieron más débiles y solo avanzaron un 1,6%, reflejando, en buena medida, la debilidad del conjunto de la demanda interna de la economía española.

tro de los grandes riesgos que acecha la economía española es, por lo tanto, un deterioro del sector exterior. Y ello, dadas las circunstancias que están atravesando los principales países europeos, no parece un escenario poco probable. Más bien lo contrario. A pesar de los buenos datos del PIB del tercer trimestre que han ofrecido Alemania y Francia, ambos países han visto cómo los principales indicadores adelantados de sus respectivas economías se han ido deteriorando de forma importante durante los últimos meses. Lo mismo está sucediendo para el conjunto de la eurozona. El consenso de economistas, que en junio situaba el crecimiento esperado del PIB de 2012 en el 1,7%, ahora lo sitúa en el 0,4%, un nivel similar al que prevé el Área de Estudios y Análisis Económico de "la Caixa", del 0,3% concretamente.

En estas circunstancias, por lo tanto, será muy difícil que el sector exterior pueda seguir impulsando con el mismo vigor la recuperación de la economía española. Por lo tanto, el crecimiento previsto del PIB para el conjunto de 2012 lo hemos reducido sensiblemente, del 1,1% hasta el 0,2%. La contribución del sector exterior esperamos que siga siendo positiva, del 1,2% concretamente, 0,9 puntos porcentuales menos que en 2011. La demanda interna, como se ha comentado, muy probablemente sufrirá un moderado retroceso, del 1,0%.

Aunque pensamos que los riesgos de la nueva previsión están adecuadamente balanceados al alza y a la baja, es importante resaltar que el grado de incertidumbre que la rodea es muy elevado. Dada la naturaleza de la situación económica, son múltiples los factores que pueden modificar el curso de la actividad económica en los próximos trimestres de forma sustancial. Entre ellos destaca, como se ha comentado anteriormente, la capacidad de resolución de la crisis de deuda soberana. Si se acelera, las perspectivas de crecimiento de la economía española podrían mejorar notablemente.

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