edición: 2662 , Viernes, 22 febrero 2019
28/04/2010
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Los ‘chollos’ de Pdvsa les empiezan a salir muy caros a los aliados de Hugo Chávez

El sobrecobro a Paraguay y las deudas pendientes para Ecuador colocan en problemas a Correa y Lugo; los fallos de distribución colapsan a Haití; Cuba y Bolivia exigen 2.000 millones prometidos
Venezuela tantea cambiarles a sus 18 socios las condiciones de pago aplazado y se hace con mercados cautivos por tres décadas para el crudo ultrapesado que ya no vende a EE UU
Hugo Chávez
Ana Zarzuela

Tejió con ellos un laberinto de solidaridades y silencios en torno al único cordón umbilical del crudo venezolano. Cosas de la "diplomacia bolivariana", explican en el Palacio de Miraflores desde 2005 para hacer entender a los venezolanos el suministro de más de 280.000 barriles diarios a 18 países de la región con un sistema de pago a medida, una avanzadilla energética y comercial que le ha costado al Palacio de Miraflores 53.000 millones, según sus cálculos. Pero a partir de este año comienzan a caducar las moratorias de los que recibieron sus primeros suministros en 2005 y Miraflores busca cobrarles nuevos peajes de su ‘Club’ energético. Caracas estudia obligar a pagar en efectivo una parte del suministro y deja en la estacada a los proveedores internacionales y algunos socios en proyectos comunes. Su nueva estrategia ya ha engendrado ocho empresas mixtas para proyectos de inversión e infraestructuras -y con ellas, la llave al futuro del procesamiento local-  y Venezuela busca ya un fondo común que las financie. Pero hasta sus ‘socios’ más cercanos se rebelan: no hay ni rastro de los 24.000 millones de dólares para los diez proyectos petroleros que debían estar completados en dos años. Se lo recuerdan Cuba, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia. Por primera vez, Raúl Castro ha puesto el ultimátum energético sobre la mesa de Chávez. Ecuador no quiere pagar los 25 millones de dólares la exploración fallida de Puná (20 veces más caro que otras empresas), ya la cesión de la operación de Sacha le costará 15.000 millones de dólares en 25 años y el intento de Pdvsa por perpetuar la exploración de Yasuní.

No son el escándalo por los acuerdos entre la empresa pública paraguaya Petropar y Petróleos de Venezuela, ni la investigación por la letra pequeña de los pactos con Buenos Aires los únicos que les recuerdan a los 18 socios americanos de excepción de Pdvsa que ni Petrocaribe ni Petrosur ni Petroandina entienden de procedimientos de licitaciones públicas, acceso a los concursos para las empresas multinacionales, o comparativas de precios y condiciones. Hoy, 59 millones de barriles después, ya saben que la ‘hermandad’ de los hidrocarburos venezolanos se teje sólo de Estado a Estado, a ser posible con acuerdos entre empresas públicas y con la letra pequeña de la generosidad de Miraflores.

Pdvsa cocina la ecuación de su reinado con sus aliados: les entrega un crudo de baja calidad (apenas un 3% del total, menos del 10% que a China), sin incluir los fletes y los costes adicionales, se garantiza mercados a mano y con sus condiciones durante al menos tres décadas, le pone sus apellidos a las infraestructuras de toda la región y con ellos a los mercados de derivados. Y le hace sitio a Pdvsa en una geografía de una decena de nuevas empresas mixtas con participación mayoritaria de la venezolana. Con la carrera del gas venezolano aún muy incipiente, Caracas necesita vender petróleo y derivados y cobrarlo en dólares, o en productos que le permitan esquivarlos, aunque sea una colección de cuentas por pagar a medio plazo.

No dejará de venderles a sus 18 socios de Petrocaribe 280.000 barriles diarios, al menos por el momento, pero se los cobra a sus ‘hermanos en el petróleo’ en la letra pequeña: los precios más altos que otros proveedores, las cotizaciones flexibles en sintonía con el mercado y la promesa de una dependencia garantizada por décadas. El souvenir envenenado mancha ya las arcas de los hijos de Petrosur y Petrocaribe, cada vez más dependientes del crudo venezolano gracias a una oferta -60% pagadero a 25 años- que los obliga a casarse para siempre con Pdvsa. Lo regalado sale caro y no hay reclamación. Que se lo pregunten a Paraguay, Honduras -que llegará en cuatro años a 4.000 millones de dólares de deuda con Caracas- o República Dominicana -sus pendientes con Caracas han crecido un 500% en dos años-, que engordan su deuda exterior gracias al sistema de pagos ‘para amigos’; sufren el desabastecimiento cada vez que Pdvsa o sus buques se quedan cortos y si rebasan sus líneas rojas, probarán el sabor amargo del pago de los créditos al 18%.

Lo saben bien los nicaragüenses, que ven cómo se ha duplicado la ayuda caraqueña en sólo un año y cómo mes a mes los ingresos por la venta del petróleo venezolano -que no se contabilizan como importaciones, flujo de capitales, o cuentas públicas por pagar- se diluyen en las arcas de Daniel Ortega y entre velos de silencio bolivariano, sin que los 385 millones que dice haberse ahorrado gracias al crudo venezolano hayan servido para impulsar su mix energético. Petróleos de Venezuela estataliza el flujo de los hidrocarburos allá donde llega y su nueva red de centros de refinado pagada con la cartera de sus aliados le garantiza la mano sobre todo el proceso, más allá del suministro. Su alianza ha terminado por ser un club de deudores: el derrumbe de los precios petroleros ha modificado los términos del acuerdo con Petrocaribe: los beneficiarios pagan ahora al menos el 50% del crudo por adelantado, a diferencia del 40% cuando la cotización era mayor a los 100 dólares el barril. Hoy no está Pdvsa para derroches. La maldición se exporta. Tanto que El Salvador y Panamá se lo piensan dos veces.

Es el mismo horizonte que ha espantado a Brasil y a su empresa paraestatal Petrobrás de las orillas de Petrosur. Incluso Argentina, a pesar de la fuerte alianza estratégica y más de 130 acuerdos bilaterales ha protegido a la estatal Enarsa del perímetro de Petrosur y Petroandina y no quiere ni tocar el Fondo Fiduciario para compra de hidrocarburos y venta de alimentos y manufacturas que está de nuevo bajo investigación judicial: de las 600 estaciones de servicio que iba a tener la alianza, anunciada por Chávez en 2005, apenas hay dos. La venezolana ha iniciado una expansión en la Argentina, bajo la marca Pdvsur. Y lo hace en soledad, sin Enarsa. A cambio, la ‘boliburguesía’ se hizo rica con los bonos de Argentina. La ‘generosidad’ de Pdvsa ya les costó más de un sofoco y la peor de sus broncas con Washington a Néstor Kirchner y la presidenta argentina. La sentencia de muerte de Lula da Silva al gasoducto del Sur y a los 25.000 millones de dólares de su inversión es la puntilla a la geopolítica del petrorreino venezolano en la región y la prueba del horizonte con el que sueñan Brasilia y Petrobras.

A Chávez, el Palacio de Planalto le amarga la refinería de Abreu en Lima y el interés por el oro del Orinoco. En 2005 establecieron un acuerdo para construir la refinería de Abreu e Lima, pero en 2007 Brasil comenzó las obras y ya ha constituido la empresa mixta que la gestionará sin que hasta ahora el gobierno de Lula haya visto de Caracas ninguno de los casi 2.000 millones de dólares que debía aportar. Son las mismas reservas ante la ‘hermandad del oro negro’ de Chávez que han mantenido durante más de tres años a Uruguay y los contratos de Pdvsa con la estatal Ancap y el polémico Fondo Bolivar-Artigas (para el pago de los 520 millones de dólares de crudo anuales) congelado. Sólo ahora que el presidente Mújica trata de consumar nuevos caminos de sintonía con Chávez busca vías para su reactivación, le urgen los derivados, quiere resucitar de nuevo el proyecto de ampliación de la refinería La Teja que duerme el sueño ‘bolivariano’ desde hace cinco años y sabe que Venezuela necesita alimentos que no tenga que pagar en dólares.

UNA COLECCIÓN DE  ‘REGALOS’ EMPONZOÑADOS

El gobierno de Lugo no sabe qué hacer con la empresa pública de petróleos. La Fiscalía paraguaya ha terminado por imputar a Juan Alberto Meyer por haberle hecho perder al Estado al menos 264.000 dólares por permitir que Pdvsa almacenara el combustible gratis en los tanques de Petropar. Paraguay mira ya, de reojo, a otros proveedores por encima de los hombros de Petróleos de Venezuela. Como ha terminado por desvelar la investigación de meses del ABC Color y de la Comisión ad hoc del Senado, las ‘rebajas’ de Pdvsa le han costado a la estatal Petrobar la obligación de comprar un 75% de crudo venezolano a los precios más altos del mercado, un 20% más que el gasoil ofertado en las licitaciones por otras empresas privadas de la región y un flete un 15% más alto que el de las navieras locales. Ni los 90 días de ventaja que Caracas les concede, ni menos aún los subsidios oficiales y el intento por colocar las facturas venezolanas como gastos extraordinarios opacan que, desde 2004, los precios del oro negro venezolano son flexibles, al calor del mercado y de las urgencias de Hugo Chávez. Cargan ahora con el lastre de 360 millones de dólares de deuda –de ellos 200 vencidos ya- a los que los enviados de Hugo Chávez, a punto de desembarcar en Asunción, le aplicarán desde este mes la ‘gracia’ de su hermandad bolivariana: una tasa de interés del 2 al 18%. Susto o muerte, el Palacio de Miraflores les ofrece una salida que conduce, de nuevo, al laberinto de Pdvsa: la refinanciación a otros 15 años llegará sólo si amplía la compra de gasoil al 100% de la demanda que necesita Petropar.

A Venezuela se le disparan los cronómetros de su diplomacia petrolera, juega al doble o nada con Petrocaribe y Petrosur y todas sus alianzas, hay urgencias por comenzar a consolidar los pagos pendientes. Más ahora que el sol de Obama se le nubla a Pdvsa y se lo pone cada vez más difícil a un mercado que recibía hasta ahora el 40% de su producción: las exportaciones de Petróleos de Venezuela han pasado de 1,4 millones de barriles diarios hace cinco años a 850.000 en el último trimestre, se han reducido más de un 67% en tan sólo una década y el mercado norteamericano recibió apenas 116.000 bpd de derivados al mes en 2009, mientras en 2005 Venezuela despachaba 288.000 bpd a su principal cliente energético. Y Pdvsa sabe que ni la alianza con China ni los acuerdos -energía a cambio de armas- con Rusia pueden suplirlo, con fletes cinco veces más caros que a las costas estadounidenses. Además, ahora que encadena sus zozobras energéticas y que la crisis eléctrica lastra sus refinerías, ya ha tenido que empezar a importar derivados para poder cumplir con los compromisos de suministro a sus aliados de Petrocaribe y del resto de la región

Pdvsa se aferra a la posibilidad de proveeer a China, Vietnam y Rusia, para lo que necesita pasar en tres años a unos 4,9 millones de barriles desde los menos de 3 millones actuales, pero no suelta las promesas de seguir enviando a sus aliados -sin cobrarles nada a cambio- hasta un 15% de lo que el país exporta. Petróleos de Venezuela ha regalado más de 30.000 millones de dólares a otros países y a organizaciones variopintas, mientras la deuda externa llegaba a los 40.000 millones y la interna superaba los 30.000. Pero a Pdvsa le duele la herida exterior y el repudio de EEUU, la competencia de PEMEX y Petrobras y la deuda de sus socios de Petrocaribe le descomponen el mapa de su diplomacia petrolera. El músculo petrolero flaquea, la capacidad de producción de Pdvsa está lesionada y, sin inyecciones de capital exterior, el impulso del buque insignia de la estrategia energética venezolana no mejora.

En el último año, abarrotada de compromisos de inversión propios y ajenos -el proceso la adquisición de las empresas eléctricas- y con un flujo de caja ajustado, Pdvsa recurrió al financiamiento externo y contrajo más de 13.000 millones de dólares en deuda nueva en un solo año. Esto elevó la relación entre su deuda y patrimonio de 9 a casi 30%. Hasta el ministro Ali Rodríguez reconoce que los ingresos petroleros han caído un 50%, Petróleos de Venezuela ha reducido su producción en un millón de barriles, arrastra el lastre de 100.000 empleados -casi el triple que hace ocho años- y tiene 18.000 millones de dólares de deuda exterior y otros 10.000 con proveedores y contratistas a los que ha empezado a fagocitar por la vía de la nacionalización.

SE LANZA A LA DIPLOMACIA DE URGENCIA

Por eso, Hugo Chávez llegará a la Cumbre de junio de Nicaragua con el globo sonda de nuevas condiciones. Con los precios actuales, Venezuela financia 40% de la factura a largo plazo, con dos años de gracia que ya culminaron para los países que comenzaron a recibir el crudo entre 2005 y 2007 y la mayor parte de los pagos en efectivo. Miraflores estudia desde hace meses bajo la mesa comenzar a exigir parte de los pagos en efectivo. Ya lo intentó en 2009 en San Cristóbal y Nieves, pero dio con los muros de Raúl Castro. Ahora, será bajo el mandato de Manuel Zelaya: el ex presidente hondureño es el designado personalmente por Chávez como “Presidente Político” de Petrocaribe. Los venezolanos no verán la letra pequeña de los acuerdos bilaterales con 18 Estados al Sur del Río Grande, menos aún de las empresas mixtas con Pdvsa, sólo saben que más de 680.000 de los barriles diarios que produce la empresa estatal (un 29,7% del total) estarán formalmente destinados a acuerdos bilaterales, no sólo los latinoamericanos. Pero casi una década después del bautizo de Petrocaribe y Petrosur, la ‘generosidad’ aplazada ha vuelto para cobrar unos adelantos a los que el ministro Ramírez les pone cifras: más de 9.700 millones de dólares debidos a corto plazo,  un 40% de la deuda que Pdvsa arrastraba a finales de 2009 aunque sólo suponen un 19% de las exportaciones de hidrocarburos, pero lo justo para canjearlos -susto o muerte- por un nuevo mapa de mercados, refinerías e infraestructuras para Pdvsa en toda la región. Lo sabe el presidente dominicano Leonel Fernández. Su viaje esta semana a Caracas no ha servido para sellar la venta a Pdvsa de la refinería Refidomsa, de la que depende el suministro de la Isla Caribeña.

Chávez y su ministro Ramírez han vuelto a coreografiar el baile de dudas que desde 2008 mantiene las instalaciones sin derecho a que nadie más se interese por ellas, aparcadas en el tiempo muerto de la negociación, sin que la administración de Fernández haya podido ejecutar la reforma que prometía para acabar con los problemas de suministro. Cuando finalmente se consume, Petróleos de Venezuela tendrá en sus manos mucho más que el 49% de Refidomsa que el Gobierno de Santo Domingo le compró hace apenas cuatro años a Royal Shell y con él el control de la empresa que es también monopolista en la importación de todos los derivados del país. A cambio de 131,5 millones de dólares (menos del 70% del valor que calculan los analistas locales en función de su refinación de 32.000 barriles diarios y de sus beneficios de 2.151 millones de pesos en 2009) tendrá el control de la mayor refinería de las Islas, el mando del monopolio para venderles los productos al precio que desee y para coronarse como el único proveedor de crudo y de combustibles del mercado dominicano, no como hasta ahora de un tercio de los 150.000 barriles de crudo diarios que consume.

Nada que el presidente Fernández vaya a bloquear., ahora que Miraflores le acaba de recordar que con 1.350 millones de dólares pendientes sobre la mesa de sus deudas desde 2005, es el mayor acreedor dominicano y que -según sus cuentas- le ha ahorrado con Petrocaribe más de 500 millones de dólares en un lustro. La misma sintonía que Caracas ha empezado a entonarle al mapa energético haitiano: acalla con sus facturas las zozobras de la refinería de Pdvsa en Puerto Príncipe y del suministro que suman y siguen en el desabastecimiento haitiano, asegura que es el tercer país entre su ‘club petrolero’ que más ha ahorrado, 103 millones de dólares en cinco años. Nada que no trate de reeditar en Curaçao, donde la refinería Isla que opera Pdvsa lleva dos meses paralizada, justo ahora que Caracas ha lanzado una opción de compra por la totalidad de su accionariado y la llave para el procesado diario de 335.000 barriles de petróleo. No es casualidad que durante los dos meses de paralización, los 210.000 barriles diarios de crudo venezolano que procesaba Isla se hayan derivado a las refinerías de Cardón y Amuay en suelo venezolano, y otra parte se haya vendido en el mercado de exportación.

UN MAPA DE PROMESAS INCUMPLIDAS

Ni el fracaso en cuatro años de exploración gasista en la Isla de Puná 1, ni el olvido de los proyectos en común harán salir a Pdvsa del mercado ecuatoriano, ahora que el Ejecutivo de Chávez considera que su ahijado Correa se ha embolsado un beneficio de 3.000 millones de dólares gracias al intercambio de hidrocarburos con Venezuela a la sombra de Petroandina. Todo lo contrario, pero ahora que Petroecuador estrena administración civil después de dos años de gestión militar bajo el mando de la Armada Nacional, su directiva empieza a encenderle al presidente Rafael Correa las luces rojas del precio de su sintonía caraqueña. Será el Gobierno de Quito y su gigante petrolera estatal la que tenga que hacerse cargo de los 25 millones de dólares del proyecto frustrado de Pdvsa (20 veces lo que le cuesta a Petroproducción un proyecto similar), a pesar de que el olvido de los estudios sísmicos y de los informes técnicos locales tienen mucho que ver en su desenlace y de que los analistas regionales advierten que sus ‘tempos’ de instalación de pozos son el doble de lentos que el de otras multinacionales de los hidrocarburos.

Ya se encargó el Gobierno venezolano de curarse en salud con una adenda que modifica el contrato original de 2008 y que obliga a Ecuador al pago “incondicional” del riesgo de las inversiones de exploración y que duplica su coste, muy lejos de las cifras que otras petroleras ofrecían a los técnicos locales. Nada que Chávez y su ministro Rafael Ramírez no hayan ejecutado, barril a barril, con el campo de Sacha. Desde hace dos años, la empresa mixta ecuo-venezolana Napo dispone del derecho de operación de la ‘joya de la corona’ de los hidrocarburos, con reservas probadas de 500 millones de barriles de crudo ligero (equivalentes a 50.000 millones de dólares) de un crudo de 28 grados API, que ‘bebe’ de las infraestructuras y los servicios del resto de campos de la estatal Petroproducción y que, en un cuarto de siglo de operación privará a las arcas públicas ecuatorianas de 15.000 millones de dólares que tomarán el ‘camino’ de la solidaridad bolivariana. Además, el crudo del campo Sacha de Pdvsa no será procesado en las refinerías locales, sino en las venezolanas, sin la posibilidad de mejorar la mezcla que estaba recibiendo Esmeraldas.

Chávez reedita los acuerdos mil veces firmados con Nicaragua, los más de 3.000 millones de dólares pendientes sobre todo para la refinería y el gasoducto. Se mantienen los planes para terminar el proyecto de la refinería el Supremo Sueño de Bolívar para 2015, cuando debería estar procesando cien mil barriles diarios de crudo venezolano. Para el 2019, según Chávez, Nicaragua comenzará a exportar derivados del petróleo, pero sólo en 2007 ambos mandatarios acordaron la construcción de seis megaproyectos que tres años después no han ni siquiera comenzado a construirse. Se estima que en 2008 la ayuda venezolana ascendió a 457 millones de dólares, un tercio del presupuesto del Estado, pero hasta ahora no se conocen detalles concretos sobre el uso de esos fondos. Pdvsa busca ya fórmulas para resucitar las refinerías de Argentina y Bolivia y entierra bajo el tiempo del olvido el que era su megaproyectos regional, el gran Gasoducto del Sur. Los avances en el proyecto amazónico de Petrobrás- transportar 5,5 millones de metros cúbicos por día del combustible, para generar unos 760 megavatios (MW) de electricidad- adelantan por la derecha al Gasoducto de Chávez, que sigue huérfano de realismo, financiación y socios.

Con la Habana será otra cosa. Es mucho más que su primer socio comercial, con 7.000 millones de dólares de intercambios anuales. Pdvsa peina la calma del proyecto para ampliar desde 65.000 a 150.000 barriles la refinería de Cienfuegos. Y Caracas ya les ha dejado claro a los hermanos Castro que los 10.800 millones de dólares que la Isla necesita invertir en infraestructuras para hidrocarburos ante de 2015 si quiere cortar los lazos de la dependencia externa  no llevarán apellidos venezolanos. No, desde luego, en los dos próximos ejercicios. Su viaje oficial para la celebración del Bicentenario de la Independencia en La Habana sólo ha dejado 80 nuevos acuerdos. Aunque los envíos de petróleo de Venezuela hacia Cuba prácticamente no producen ganancias ni divisas al país, Pdvsa aumentó en 32% los despachos de crudo hacia la isla durante el último año, pero en La Habana no son los únicos que han comenzado a descontar ya que los 115.000 barriles diarios que llegan desde Venezuela -un 50% de sus necesidades de consumo- no seguirán haciéndolo con la misma intensidad; no, al menos, al mismo precio. Sin embargo, Castro ha enviado a su mano derecha, Valdés, no sólo como asesor para superar la crisis eléctrica, sino a recordarle a Miraflores que hay más de 3.000 millones de dólares en promesas de inversiones energéticas pendientes a cambio de dejar en manos de la Oficina de Pdvsa en La Habana el centro de operaciones “de todo el petróleo del Caribe”. Y se los empezará a cobrar, aunque sea en nuevas licitaciones.

Ha comenzado ya con las eléctricas de manos de Corpoelec, con la instalación de grupos electrógenos, integrados por  pequeñas unidades de generación térmica, con capacidad de tres a cinco megavatios, cada una, que requiere de 1.000 millones de dólares bajo factura cubana para 675 Mw. Y con la vista gorda al sobreabastecimiento: aunque la Isla cubana puede suplir sus necesidades con 55.000 barriles al día, el contrato con Petróleos de Venezuela le suministra 102.000 barriles, que puede triangular hacia terceros países. Nunca se han publicado los informes de operación ni de resultados de la empresa mixta Pdvsa-Cupet. El Ejecutivo caraqueño tiene sobre la mesa desde finales de enero, apenas dos semanas antes de decretar la emergencia nacional, la petición formal de Raúl Castro para que haga efectivo el pago (170 millones de dólares) de la primera cuota para la construcción de la termoeléctrica en Holguín que el ejecutivo de Chávez prometió en 2007 (sin pasar por el Congreso) para solucionar los problemas eléctricos de la Isla. No esperarán más allá de mayo de 2011, ya le han tejido un calendario de “cómodas cuotas” hasta entonces.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...