edición: 2307 , Miércoles, 20 septiembre 2017
22/07/2015
grecia 
Análisis de la situación en Grecia

Los ciudadanos defienden una reestructuración de la deuda griega como solución para el país

Se critica que se haya alcanzado tarde y mal un acuerdo que perjudica nuevamente a los ciudadanos griegos
ICNr
Grecia sigue generando titulares en la prensa económica, a pesar de que la presión sobre el país se ha reducido profundamente después de los avances en las negociaciones del Gobierno de Tsipras con el Eurogrupo la semana pasada. La situación avanza, aunque muchos se pregunten por qué ese largo camino de incertidumbre si finalmente tocaba –como muchos tenían claro desde el principio- ceder a la presión de Europa y cumplir con sus requisitos para acceder al nuevo tramo de ayuda. Con todo, la normalidad se recupera, y los internautas se hicieron eco de ello ayer en la web,
Los medios recordaron que el camino que le queda por delante a Grecia dista mucho de ser un camino de rosas: queda mucho por negociar, la deuda acumulada es gigantesca y las condiciones en que subsiste el país, muy precarias. Además, todo apunta a que los acuerdos entre el país y el resto de socios de la zona euro promete perjudicar a “los de siempre”, que no son otros que los ciudadanos helenos, abocados a una miseria que durará décadas.

Con todo, la situación es ahora mucho más normal –o, como poco, menos caótica-que hace una semana. Existe cierto clima de certidumbre, aunque sea momentánea, aunque la opinión pública también percibe que existe un alto grado de ‘paripé’ en las actuaciones de los últimos días y que las recetas que sea adopten distarán mucho de ser definitivas. Más bien parece que Tsipras y el Eurogrupo echan “balones fuera” y posponen una nueva crisis a un momento posterior, salvando por ahora los muebles hasta el siguiente punto de inflexión. De hecho, parece que las cuentas comienzan a fallar desde ya mismo.

De momento, los bancos helenos al menos ya han abierto sus puertas, aunque los controles de capital continúen en funcionamiento. Además, el Gobierno griego cubrió sus deudas con el FMI, a quien debía unos 2.000 millones, y pagó al BCE los 3.500 millones que vencían el lunes, y cuya falta podría haber derivado en su salida de la eurozona. Junto con otros pagos pendientes que también tenía con el banco central del país, Grecia desembolsó 6.800 millones, la mayor parte de los 7.160 millones del crédito puente aprobado por la UE el pasado viernes para costear sus necesidades financieras más urgentes, mientras se negocia contrarreloj el nuevo programa de rescate para cubrir los hasta 86.000 millones que necesita durante los próximos tres años.

Sin embargo, dado el ajustado calendario, los socios europeos se podrían ver obligados a recurrir a un nuevo crédito puente para el país, para lo que recurrirán a préstamos del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, que se apoya en el Presupuesto de la UE. Para salvar de nuevo la resistencia de los socios de fuera del euro, se volverá a garantizar los préstamos, las partidas comunitarias que pertenecen a Grecia o los intereses de los bonos griegos en manos del BCE.

Mientras el país intenta salvar su futuro económico más inmediato, su actividad legislativa no se detiene. Su Parlamento debe aprobar para mañana una reforma judicial con el fin de acelerar los procesos, y aplicar la directiva de la recapitalización directa de los bancos, que implica la involucración en futuros rescates financieros de los depósitos sin garantizar por encima de los 100.000 euros. Todo ello mientras el ruido político sugiere que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, podría convocar elecciones a la vuelta del verano para salvar el cuestionamiento a su estrategia dentro de Syriza.

Además, según recogió ayer la prensa, Grecia necesita otros 5.000 millones antes del 20 de agosto, momento en que encarará un pago crucial al BCE de 3.200 millones, que irá prologado de otro de 180 millones al FMI. Hacia final del año, la factura se modera, con los principales compromisos adquiridos con el FMI en septiembre y diciembre.

Según el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, las instituciones esperan contar ya con el dinero del tercer rescate, procedente del Mecanismo Europeo de Estabilidad, para encarar los próximos pagos. El Ejecutivo comunitario cree que el conocido como memorando de entendimiento, que incluye todas las reformas y ajustes que debe aplicar Atenas a cambio de los fondos, se puede negociar en las próximas dos o tres semanas.

UN BUCLE DE DIFÍCIL SALIDA

La opinión pública asiste a este baile de negociaciones con la sensación de no entender qué está sucediendo y de que nuevamente el sector que se lleva la peor parte es el de los ciudadanos griegos. A Tsipras y al Eurogrupo se les acusa de haber mareado la perdiz durante semanas, probablemente con el objetivo de enriquecerse por el camino. De hecho se habla de cómo Grecia es la principal compradora de deuda griega, a sabiendas de que la operación sería muy lucrativa a medio plazo porque las negociaciones, con certeza, llegarían a buen puerto a pesar de toda la incertidumbre que manejaba el resto de la población.

En cualquier caso, se considera alarmante que el país siga pidiendo dinero prestado para “pagar lo que le prestaron”, y se habló de un círculo vicioso difícil de romper que en el caso de otros países ha resultado altamente tóxico, contraproducente y contrario a los intereses de los ciudadanos. También de una negociación estéril e inútil: “Ahora se les vienen todos los problemas de golpe, después de estar perdiendo el tiempo durante seis meses, mareando la perdiz, incluso al final con un referéndum que dijo no al rescate y ese desgobierno populista ha dicho sí”, resumió un lector.

Además, otros matizaron que el problema de Grecia no es la deuda, o no sólo eso: “Si le pagas la deuda y sus intereses para que parezca que no tiene deuda, les sigue faltando dinero. Eso significa que siguen gastando más de lo que ingresan. Está demostrado que querían la quita para volver a pedir prestado y seguir viviendo de los demás”, sentenció un lector. El caso de España no se queda atrás. Tal y como aseguró un lector, “España todavía se gasta 50.000 millones más al año de lo que ingresa… como para hacer caso de los que dicen que va a volver a aumentar el gasto”. Por eso, se aseguró que “está muy claro que el asunto griego es un pozo sin fondo”, por lo que es necesario “hacer una reestructuración de la deuda”.

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