edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
08/04/2013
Crisis del bipartidismo

Los ciudadanos piden a PP y PSOE una `nueva democracia´ como única fórmula para recuperar su legitimidad

Se exigen listas abiertas y un sistema de votos que no beneficie a las mayorías, así como un compromiso electoral vinculante
ICNr

La crisis económica y los errores –por exceso o por defecto- de las dos grandes fuerzas políticas del país durante sus mandatos se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para, cuanto menos, poner en entredicho la estabilidad y la conveniencia del bipartidismo como sistema político en España. No es poco teniendo en cuenta, de un lado, que la democracia del país es aún muy joven –y que, por tanto, el fracaso de la fórmula ha llegado mucho antes que en otros países con partidos políticos más `viciados´-, y de otro, que el sistema electoral está creado por y para la estabilidad de ese juego de intercambio entre dos grandes fuerzas. A pesar de todo ello, las encuestas demuestran, mes a mes, que la intención de voto se desvía hacia fuerzas de menor tamaño, mientras PP y PSOE, en conjunto, no llegan a alcanzar ni siquiera el 50 por ciento de los votos. 

El último estudio sobre intención de voto parte, como suele ocurrir en estos casos, de una fuente parcial: el diario El País. Se trata de una encuesta realizada por Metroscopia que refleja que ambos grandes partidos se encuentran separados por 1,5 puntos. Así, el PP obtendría el 24,5 por ciento de los votos, mientras su partido rival se quedaría con el 23,05. La situación bien puede resumirse como un verdadero castigo de la masa electoral a la ineficacia e ineficiencia de ambas fuerzas, todo ello unido a la ausencia de diálogo –y, por tanto, de representación real- que los ciudadanos vienen denunciando desde hace meses. Sólo así se explica que la popularidad del PP haya descendido a la mitad antes de haber alcanzado el ecuador de su legislatura, y que el PSOE no haya recogido los restos del naufragio de la derecha. 

Los grandes beneficiados son Izquierda Unida, que llega hasta el 15,6 por ciento, y UPyD, que ya alcanza el 13,7 por ciento de los votos. Esta realidad dibuja un panorama electoral en el que necesariamente sería necesario un pacto de fuerzas, y en ese debate el ascenso de UPyD fue muy celebrado en la red, perfilándose como el ingrediente perfecto para suavizar al Partido Popular. Otra cosa es lo que suceda si esa hipotética fórmula llegara a materializarse: muchos lectores están convencidos de que el problema es mucho más profundo de lo que pueda parecer a simple vista, y consideran que la totalidad de la estructura democrática necesita ser objeto de renovación. Tampoco los partidos en ascenso son de fiar para los lectores más exigentes, que apelan a la necesidad de que se produzca un `cambio radical´. 

En cualquier caso, lo que parece evidente es que la democracia se encuentra en crisis, y no sólo a causa del panorama económico, que también, sino que cabe hablar de la confluencia de todos los problemas de la gestión del país en un solo momento histórico. Los internautas consideran que la coyuntura económica no se hubiera cebado hasta tal punto con España si no fuera por los excesos llevados a cabo durante décadas en la gestión pública. De ahí que ahora toque que los ciudadanos `paguen la novatada´ de una democracia joven y mal direccionada, gestada `a la española´, que se ha convertido en un nido para las corruptelas políticas y el gasto desmesurado y sin mesura o eficiencia algunas. Es por eso que la solución tiene que buscarse, a juicio de muchos, fuera de la estructura conocida, que es la que ha demostrado ser ineficaz. Fruto de esta idea es la constante reclamación de un sistema de listas abiertas que permita a los ciudadanos castigar o premiar con su voto a las personas que más lo merezcan, y que evite que personas como Ana Botella –un ejemplo constante en esta materia- se encuentren en la cúpula de las listas cuando no cuentan con la confianza real de los ciudadanos. 

En definitiva, considerar que `todo vale´ porque el juego democrático lo ha establecido así –por ejemplo, saltarse a la torera el programa electoral de la forma más impune- es una de las grandes mentiras a las que hay que hacer frente con fórmulas contundentes. En todo caso, si supone un paso importante el hecho de que el bipartidismo esté `en crisis´, ya que abre la puerta tanto a un cambio interno –los partidos deben, inevitablemente, mirarse el ombligo para analizar qué están haciendo mal-  como externo, animando y alentando a quienes trabajan en fórmulas alternativas que reconfiguren el sistema democrático hasta dejarlo casi irreconocible. 

Eso sí, no faltan voces pesimistas que niegan que los resultados de las encuestas sobre intención de voto sean extrapolables a la realidad; primero, porque al final el voto útil siempre acaba haciendo mella, y segundo, porque quedan aún más de dos años de andadura legislativa en los que puede pasar cualquier cosa. `Aunque juntos no sumaran un 20 por ciento con la Ley Electoral actual, en las próximas elecciones uno de los dos será el ganador, así que apuesten por uno de ellos. Los españoles no cambiamos ni a tiros´, aseguró un internauta.

Con todo, se trata de una radiografía nada positiva para PP y PSOE, que siguen sin reaccionar al mensaje de los ciudadanos. De un lado, al PP se le critica por haber mentido constantemente durante lo que va de legislatura (y en plena campaña electoral) con respecto a su programa político, así como por sus métodos –o la ausencia de ellos- de comunicación. Al PSOE se le sigue tildando de ineficaz tras el mal lastre que dejó una vez finalizada su anterior etapa en el poder, y ese estigma no se borra con la fórmula de oposición que se está desarrollando. 

Para los ciudadanos, es `normal´ que las encuestas no beneficien a ningún partido: `Hacen la misma política y además tienen secuestrados su partidos con listas cerradas, incluyendo a los más pelotas y los más rastreros en ellas, privando a otros mejor preparados y seguro q más honestos´, comentó un lector. Precisamente ese tipo de política es la que provoca que el PP haya destrozado su mayoría absoluta: `Rajoy se la ha cargado por incompetente y mentiroso y a éste paso también se va a cargar el PP´. Por eso, la solución para la propia supervicencia de estos partidos pasa por aceptar las exigencias ciudadanas y llevar a cabo los cambios políticos necesarios para que su poder vuelva a ser legítimo y no se base tan sólo en un dudoso sistema de voto. Y es que actualmente, aunque PP y PSOE bajen a la mitad de votos, serán precisamente los más corruptos los que consigan mantenerse en el poder con su sistema de listas electorales´. Por eso, la solución es `ni un solo voto a PP ni PSOE hasta que no limpien sus partidos´.

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