edición: 2746 , Martes, 25 junio 2019
13/11/2014
`Pagar a escote´

Los costes de la supervisión levantan ampollas en la banca

El sector quiere que BCE y supervisor local también contribuyan a las minutas
Juan José González

Las exigencias de la nueva supervisión bancaria, centralizada, única y gestionada por la EBA, la autoridad bancaria europea, está dando más dolores de cabeza de los previstos en la fase de inicio, trae de cabeza a las entidades supervisadas, 14 en España, y tiene al Banco de España, el supervisor local, de los nervios. Se quejan las primeras de los elevados costes de personal que conllevan los ejercicios, viajes, dietas, estancias, etc, mientras el segundo, el Banco de España, corre a toda velocidad para contratar a personal supervisor. Mientras que la primera, los costes, cuando aún está reciente la minuta del examen bancario, y que ascendió a 33 millones de euros, es una labor de negociación que se resolverá a lo largo de los próximos meses, la segunda se antoja farragosa. El reclutamiento de personal técnico especializado, con experiencia en la supervisión y en el sector financiero, con conocimiento profundo de inglés técnico, y que hayan superado un examen como personal funcionario del Banco de España, no se hace en unos días. Y en este caso se trata de contratar personal para cubrir vacantes en una plantilla que, como la dirección general de supervisión del banco español deberá alcanzar 445 efectivos.

Son algunas de las consecuencias que conlleva la puesta en marcha del MUS, el mecanismo de supervisión única, en cuya estructura se han integrado los técnicos del Banco de España, con el consiguiente vacío causado en una dirección general local que ahora deberá ser cubierto. No es un problema nuevo la insuficiencia de personal en el Banco, limitado por otra parte, por un presupuesto cerrado y, también, a todas luces, insuficiente. Pero los tiempos han cambiado y a partir de ahora parece que la velocidad del cambio no va a respectar limitaciones presupuestarias: será obligado sacar varios centenares de plazas a concurso, pues de lo contrario se volverá a caer en el mismo error de siempre, que no es otro sino la infrarrepresentación española en las instituciones y organismos de cuya gestión dependen decisiones importantes. Y el MUS es uno de ellos.

El Banco de España acelera a fondo estos días para avanzar en el proceso de contratación de personal cualificado, tanto de plazas de oposición como de personal temporal, segundos niveles y administrativos, con el objetivo de alcanzar a medio plazo una plantilla estable, si bien, éste puede ser un asunto que necesite varios años. La supervisión unificada es una estructura compleja formada por los bancos centrales de 19 países (incluida ya Lituania) de la zona euro. Está integrada por un equipo que se ha reforzado con 760 técnicos de supervisión y otros 250 profesionales de áreas jurídica, contable, análisis y riesgos. En este grupo de poco más de 1.000 profesionales, el Banco de España ha aportado 102 técnicos, casi todos supervisores, y se estima que en el equipo total de supervisores el Banco de España puede tener actualmente un peso del 20% de los técnicos.

Un peso voluminoso y, por tanto, también costoso para las propias entidades, las cuales deben asignar un equipo interno de entre dos y seis personas, como también y, sobre todo, para el Banco de España que debe asignar entre cinco y 32 supervisores por cada entidad en función de su tamaño. A su vez, el BCE asigna entre uno y diez supervisores. Por el volumen de sus activos, el Santander y el BBVA pueden llegar a tener 45 inspectores cada uno trabajando en las instalaciones de las propias entidades a las que supervisan, incluso en los 30 bancos de mayor tamaño de la Unión, entre los que se cuentan los españoles citados, contarán con dos equipos de inspectores diferenciados.

Una estructura que como se puede comprobar además de pesada por el número de profesionales asignados cuenta con retribuciones elevadas dado su nivel de cualificación, responsabilidad y dedicación. Lo que lleva a poner cifras a una actividad con costes nada despreciables. Porque los costes del MUS son cubiertos por todas las entidades financieras estableciendo una distinción: por un lado, los generales (lineales) que vienen a ser la parte más pequeña del presupuesto, y por otro, en función del volumen de activos y de los activos ponderados por riesgo. Es decir, tres elementos del coste a los que deben hacer frente las supervisadas y que no parece que vayan a poder evitar como tampoco compartir con el supervisor central y el local.

Hablando de costes, muy gravosos, según consideran las entidades medianas, y abusivos para las grandes, todavía pesa la amargura del último devengo, el que han debido materializar las entidades de crédito españolas evaluadas por la EBA -y cuyo resultado se ha conocido recientemente- por un importe de 32,64 millones de euros a ingresar en el Banco de España. Oneroso certificado, previo a la puesta en práctica de las funciones de supervisión por parte de la autoridad bancaria, y cuyos costes se pretende negociar en el futuro para que sean compartidos, lo que familiarmente se conoce como `pagar a escote´.

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