edición: 2763 , Jueves, 18 julio 2019
08/10/2015

Los emergentes venden bonos estadounidenses para hacer frente a su déficit fiscal y de balanza

La venta de reservas atesoradas en bonos del Tesoro intenta paliar el desplome de las materias primas
Carlos Schwartz
Los bancos centrales de países emergentes han acelerado la venta de reservas atesoradas en bonos del tesoro de los Estados Unidos. Las reservas en dólares normalmente se encuentran en estos activos por la liquidez de sus mercados y por ofrecer una rentabilidad en la moneda internacional de reserva, el dólar. China, Rusia, Brasil y Taiwan están entre las economías que han cambiado el signo en materia de bonos del Tesoro. Mientras esas economías venden, los fondos de inversión, fondos de dinero, e inversores institucionales se vuelcan en la compra de los mismos activos neutralizando de momento el flujo de salida de capital. Estos últimos buscan en la divisa estadounidense un refugio para la incertidumbre monetaria internacional y la inestabilidad de las bolsas.
Los analistas consideran que la venta de los activos puede modificar su rentabilidad. La fuerte demanda de bonos del Tesoro durante todo el prolongado periodo de altos precios de las materias primas deprimió su rentabilidad especialmente en los plazos largos. Esta situación podría modificarse en el futuro próximo si la liquidación de reservas se mantiene. Las fuertes ventas de reservas dan cuenta de los graves problemas de balanza de pagos y de déficit fiscal que ocasiona a las economías emergentes la caída de los precios de las materias primas que han sido el motor de sus economía en un largo ciclo de precios altos que ha tocado a su fin.

Las ventas netas de deuda del Tesoro estadounidense en los doce meses hasta el pasado julio totalizó 123.000 millones de dólares de acuerdo con fuentes del sector bancario. De acuerdo con los datos estadísticos recogidos a partir de 1978 esta es la mayor liquidación de deuda del Tesoro estadounidense que se haya registrado para un solo año. En los doce meses de julio de 2013 a julio de 2014 el saldo fue de compras netas por importe de 27.000 millones de deuda estadounidense. Por comparación en el año acabado en enero de 2013 la compra neta de deuda estadounidense alcanzó la cifra de 230.000 millones de dólares. Durante todo el largo ciclo de altos precios de las materias primas las economías emergentes acumularon reservas en dólares. El caso de China es particularmente significativo en la medida que el Banco de la China Popular, el banco central en ese país, es el comprador de las divisas que ingresan el sector público y privado por sus ventas en el exterior.

De acuerdo con los datos difundidos por ese banco central esta semana, solo en el mes de septiembre China liquidó reservas por importe de 43.300 millones de dólares llevando el total a 3,5 billones de dólares. Septiembre es el quinto mes consecutivo de pérdida de reservas centrales.

China devaluó su moneda, el renminbi, en agosto desatando su venta masiva por un temor a que se registraran nuevos ajustes de la paridad para reanimar la economía del país vía exportaciones. De acuerdo con algunos analistas el banco central no previó esa avalancha y debió atajar la caída del valor de la moneda vendiendo dólares para comprar renminbis. Las estimaciones del banco emisor es que la operación tuvo un coste de entre 120.000 y 130.000 millones de dólares de las reservas centrales solo en el mes de agosto. Según los últimos datos disponibles del Tesoro para julio, Rusia vendió deuda estadounidense por importe de 32.800 millones de dólares en el año acabado en julio. Taiwan por su parte liquidó 6.800 millones de dólares. Pero sin lugar a dudas el caso más espectacular es el de China que de acuerdo con los datos recogidos por la consultora Mckinsey tiene un saldo vivo de deuda pública equivalente al 282% de su producto interior bruto (PIB) comparado con el 158% del PIB en 2007. Lo que ha mediado entre una y otra cifra han sido las operaciones del banco central para inyectar liquidez a la economía del país. Pese a ello el banco emisor está por detrás de las necesidades de la economía en liquidez.

Entre enero y agosto este año el Banco de la China Popular ha inyectado en el sistema el equivalente a 156.000 millones de dólares mediante diversas medidas incluido el préstamo directo a los bancos. Todas esas operaciones se contabilizan como activos del banco central.

Pese a ello en el balance del BCP los activos han decrecido respecto de diciembre pasado y han bajado como porcentaje del PIB. Lo cual indica que la liquidez del sistema no ha mantenido el ritmo de la economía porque el país ha perdido activos. La reducción de activos es resultado de los menores ingresos por comercio exterior y por la declinación de la actividad económica del país. Para algunos analistas esta situación indica que el BCP debería aumentar el balance del banco central. Una forma de hacerlo sería la compra de deuda interior denominada en renminbis. Las reservas chinas están formadas en un 82% por divisas por comparación con las de Estados Unidos que en un 50% están formadas por deuda pública. Algunos analistas consideran que los estímulos a la economía por parte del BCP se quedan cortos respecto de las necesidades del país y temen a las consecuencias negativas de una política que califican de “conservadora en exceso”.

Otro capítulo de este drama que pasará factura a las economías desarrolladas, en particular de la Unión Europea, es el de las economías “petroleras” que están acusando recibo de los bajos precios del crudo. La Agencia Monetaria de Arabia Saudita ha asestado un duro golpe a los grandes fondos de inversión internacionales tras retirar del mercado decenas de miles de millones de dólares colocados a nivel internacional.

El movimiento tiene por objetivo utilizar esos recursos para enjugar el déficit fiscal que se ha disparado por la caída de ingresos tras la baja del precio del petróleo y la consiguiente reducción de la recaudación del estado. El reino saudí necesita sustituir los 75.000 millones de dólares de reservas centrales liquidados para apuntalar el déficit fiscal desde que se inició la caída de los precios del crudo. En una clara señal de que este proceso no respeta a nadie, Noruega anunció que su estimación para 2016 son ingresos por petróleo de 204.000 millones de coronas noruegas y una necesidad de financiación presupuestaria que saldrá del Fondo de Reserva petrolero de 207.800 millones de coronas generando una reducción del Fondo de Reserva alimentado por el crudo del Mar del Norte el año próximo de 3.700 millones de coronas. En este contexto no se puede hablar de recuperación económica sin incorporar al análisis el efecto de este escenario.

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