edición: 2576 , Miércoles, 17 octubre 2018
07/02/2011
Valoradas en 30.000 millones de euros en Bolsa

Los fondos de capital riesgo sólo se interesan por las participadas cotizadas de las cajas

Si las cajas desinvierten para aumentar la solvencia, pierden valor y no interesan
Los inversores internacionales, antes de entrar, recomiendan la venta de redes
Juan José González

Dinero llama dinero. Y en los próximos meses los analistas de los diez grupos más grandes de capital riesgo del mundo, permanecerán instalados en Madrid y Londres, inmersos en una carrera de presentaciones, negociaciones y largas conversaciones. Saben estos fondos que el negocio esta en la cartera de las participadas. Estas se encuentran ahora organizadas -o temporalmente concentradas- alrededor de 13 grupos de entidades. A los aspirantes a entrar en el capital de las cajas de ahorros, que hoy hacen cola y guardan vez en varios de los casos les atraen las participaciones empresariales que estas tienen, principalmente, en el mercado bursátil: las cotizadas. Aspirantes a este botín que ya han hecho sus cálculos y que estiman que pueden hacerse cargo de una inversión que a precios actuales de mercado estaría valorada en 30.000 millones de euros. El negocio esta muy claro: entrar en el capital de las cajas y hacer plusvalías, o bien, todo lo contrario, hacerse con el control, a través de la caja de ahorros, de algunas de las empresas más rentables de la cartera de las entidades financieras. La estrategia puede ser la misma que en la célebre película de Woody Alen: “Coge el dinero y corre”. Mientras tanto, el Ministerio de Economía puede despejar en breve la especulación que dejaría en estado de liquidación en al menos cinco de los grupos de cajas con graves problemas de solvencia.

Los responsables de las cajas de ahorros no cuentan con mucho tiempo y los inversores de fondos de capital riesgo tampoco; todos ellos saben que es una carrera contra el reloj que en estos momentos controla el Gobierno, desde el Ministerio de Economía. En principio, la estrategia que se marcan los interesados inversores en el capital de las cajas, no es otro que el de entrar a buen precio en el capital de las entidades en unas condiciones favorables. Favorable es todo aquello que no suponga verse obligado a firmar compromisos de permanencia de la cartera de participadas como inversión de las cajas. Pero las cajas no quieren ver cómo, tras la entrada de un fondo de inversión, de capital riesgo o de pensiones, estos se desprenden de las participaciones empresariales.

Para estos fondos de capital riesgo, el coste de entrar en el capital de las cajas debe contar con la contrapartida de un aval, y nada mejor que el valor de las participadas. Para los inversores que adquieran participaciones de capital en las cajas, la rentabilidad a corto, medio y largo plazo, se encuentra en la desinversión de esas participaciones, o bien, en incrementar la posición en aquellas donde, según su estrategia, persiga hacerse con el control de la participada. Una estrategia que es factible siempre que se trate de una compañía cotizada. El Ministerio de Economía conoce el interés que los aspirantes a socios de capital de las cajas han mostrado por la cartera de participadas, y tienen en cuenta el peligro que conllevaría si esos socios capitalistas procedieran inmediata de algunas de las participaciones más significativas.

Hasta la pasada semana, al menos tres grupo de inversores pertenecientes a fondos de capital riesgo radicados en EE UU y Reino Unido, dos de ellos con oficina de representación permanente en Madrid y Barcelona, insistían a sus interlocutores españoles (representantes de Novacaixa Galicia, Catalunyacaixa, Unim, Cajastur y CAM y Caja España-Duero) que no se desprendieran de las participadas cotizadas, tanto de las que forman parte del Ibex 35 como de las que sólo lo hacen en el Mercado Continuo.

Deshacerse ahora mismo (en estos meses) de empresas como Unipapel, Amper, Abertis, Iberdrola, Red Eléctrica, Caf, Sos, Tubacex, Indra, Sol Meliá o Ence, por poner algún caso, no haría sino reducir el valor y el atractivo para estos fondos, cuyo principal interés en estos momentos estaría centrado en frenar las prisas de los gestores de las cajas en apuros, ante la inminente amenaza de nacionalización, puesto que el objetivo prioritario sería vender para ingresar liquidez y superar el nivel de la ratio de capital básico y la solvencia de la entidad.

Los aspirantes a invertir en el capital de las cajas, al menos en varios de los grupos citados, han recomendado insistentemente que antes de desinvertir en empresas intenten por todos los medios colocar parte de sus redes de distribución –oficinas e inmuebles- que según algunos cálculos del sector rondaría los 22.000 millones de euros, entre los cinco primeros grupos bancarios del país. Sin embargo, estos también parecen interesados en las participadas, como los fondos de capital riesgo. Así que el pulso esta servido.

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