edición: 2683 , Lunes, 25 marzo 2019
11/11/2009

Los fondos soberanos pasan de largo de España y Sebastián de ellos

Desiste. Esta vez el ministro de Industria responde con la ausencia. Ha dejado que sean Moratinos y la Casa Real los únicos que les tiendan la alfombra roja en Madrid al relanzamiento de las relaciones bilaterales con Kuwait y que el Jeque Muhammad Sabah Al-Salem Al-Sabah regrese a casa sin haber conjurado con España la ‘maldición’ del  ‘efecto Kio’. Ni la presidencia kuwaití del  Consejo de Cooperación del Golfo y su coincidencia con la próxima Presidencia Española de la UE -que deberá consumar un Acuerdo de Libre Comercio- tientan ya a Sebastián. Ha comenzado a digerir lo que todos los informes cuantifican desde hace semanas: España seguirá siendo ‘different’, el último de la fila europea para los petrodólares, que sólo representan un 0,6% de la capitalización del Ibex 35. A Sebastián ya le han chafado el paseíllo de los fondos soberanos, sólo tienen ojos para UK, Francia y Alemania, aquí mandan los cariocas.  El viaje a Dubai en abril nunca llegó, lo que primero fue una demora -Garoña mandaba y luego llegó el ‘affaire Opel.- ahora es una cancelación. En China ni los mentó. Las mejoras de la calificación de la deuda se celebran en silencio y ya se han caído de la lista de objetivos prioritarios de la política exterior y del Made in Spain. Moncloa le ha colocado a Sebastián la piedra ‘china’ de Solbes en el zapato: desde ahora es el ex vicepresidente el que lleva las riendas del Foro España-China. La piedra de los petrodólares es la del olvido de las promesas que le hicieron al ministro.

La última vez que uno de los grandes jeques visitaba España, hace justo un año, el titular de Industria les dedicó una Cumbre Empresarial a los Seis países del Golfo, a bombo y platillo. Les pidió financiar el plan de rescate de Moncloa, había puesto ya apellidos chinos y árabes a los compradores de la deuda pública y privada española y apostaba porque su viaje en mayo a los Emiratos -al fin y al cabo los dueños del 50% del volumen de inversión de fondos soberanos globales- fuera la concreción de su desembarco también en un puñado de empresas españolas.

Más de una inmobiliaria del mediterráneo paseó sus urgencias y sus promesas por el escaparate de los petrodólares. El ministro les prometió a los fondos soberanos entonces servir de puente a los países del Golfo en su intento de alcanzar acuerdos comerciales con el resto de Europa y con el MERCOSUR y un plan especial -similar al chino o el mexicano- para fomentar las exportaciones españolas a estos países, aumentar el volumen total un 7% y reducir así el déficit comercial con ellos. Pero ni sus dos viajes a la zona, ni meses de contactos y la declaración como “área prioritaria de actuación” consiguieron que Sebastián ‘levantara’ capital para la deuda pública, ni para compañías nacionales.

Sebastián ha empezado a interiorizar la avalancha de informes que, en las últimas semanas, le recuerdan que los fondos soberanos no han llegado aún, que España perdido el tren a favor del Reino Unido, Francia y hasta Portugal y que tardarán en conjurar el ‘efecto Kio’. No, al menos, a corto plazo: el volumen de las operaciones en capital riesgo estará aún muy lejos de las posibilidades del mercado español, si las previsiones de Arcano Capital no fallan: buscan operaciones de al menos 500 millones de dólares -unos 340 millones de euros-, un importe muy elevado para la realidad actual del mercado nacional.

El mismo horizonte que dibuja el informe “Tendencias geoestratégicas en las inversiones entre países en desarrollo y España y su impacto en el tejido empresarial”, de la consultora estratégica AT Kearney, a la vista de que estos fondos, procedentes fundamentalmente de países exportadores de petróleo, sólo representan un 0,6% de la capitalización del Ibex 35, un porcentaje mínimo en comparación con mercados similares como los de Reino Unido (5,1%), Portugal (4,9%), Francia (1,7%) y Alemania (1,3%). En España, a los petrodólares aún les pesa la huella del ‘efecto Kio’ y algunas restricciones para que este tipo de inversores extranjeros puedan tomar participaciones en compañías energéticas o financieras, estratégicas para el interés nacional. Mientras que la adquisición de empresas en Europa por países emergentes se centra en sectores de medio y alto valor añadido (74%), en España lo hacen en sectores de bajo valor añadido (45%). Por cada 9 euros que recibe Francia de los países emergentes, España logra sólo 1 y mientras que los vecinos galos han trabajado el mercado asiático, de donde provienen 44 de cada 100 euros que capta, España se alimenta de América -63 de cada 100 euros- y apenas obtiene un 3% en Asia.

Kuwait afiló el interés de sus fondos soberanos, estaban llamados a ser los embajadores escogidos para pasar página a casi veinte años de reticencias y desconfianzas con Madrid, un impasse jalonado por el vacío patrimonial de la filial española de la oficina kuwaití de inversiones -el Grupo KIO- a principios de los noventa. Pero el final del ‘efecto Kio’ no se ha consumado con España, por más que sus desembarcos ibéricos, si llegan, no encontrarán las reticencias germanas o la huella de la experiencia británica.  Los petrodólares siguen olisqueando las urgencias ibéricas, poco más. Se han atrevido a anunciar que le bebían los vientos a Repsol, o a tenderle, de cara a la galería una mano confusa a Indra; el Abu Dhabi Investment Authority y el Kuwait Investment Authority juran que seguirán rastreando el mercado inmobiliario ibérico. Eso es todo. Sólo IPIC (International Petroleum Investment Company of Abu Dhabi) pudo consumar su desembarco en el 36% que Banco Santander tenía en Cepsa y DP World, el operador portuario de Dubai, se ha atrevido a desembarcar en el puerto de Tarragona, de espaldas a la lista de intentos fallidos que se acumulan en la mesa de las expectativas de las esperanzas de Sebastián. La operación de Oman Oil en La Seda quedó en la cocina y Colonial -tras el frustrado intento de IDC, uno de los fondos de Abu Dhabi- terminó por ofrecer en el mostrador de sus bancos acreedores participaciones en FCC y SFL que los petrodólares dejaron pasar. Los kuwaitíes y los qataríes sólo pasearon sus ojos por la torre del HSBC de Metrovacesa e hicieron saber que le bebían los vientos a Cajasol, Unicaja o Cajasur. Eso es todo. Y del interés que se prometí Martinsa, no ha habido nada tangible.

Parecen haber capeado lo peor del ‘temporal’ financiero y agitan de nuevo 3 billones de dólares para los que buscan destino, pero -ahora que Brasil se hizo sitio y que Nigeria, Angola, Mongolia, Indonesia y Malasia crean nuevos fondos- no será ni en la misma geografía ni con los mismos vehículos que antes del estallido de la crisis. Desplazan su punto de mira hacia los emergentes -los petrodólares dedican a ellos ya el 80% de sus fondos y sólo un 20% a la OCDE- tras los pasos de Temasek, que salió del capital de Bank of America y Barclays, mientras aumentaba su posición en China Construction Bank y Standard Chartered. Lo sabe Botín: no sorprende que Aabar Investments, una filial del gigante IPIC de Abu Dhabi, haya invertido en octubre pasado cerca de 330 millones de dólares en la compra de una participación en Banco Santander Brasil, tomando así el 0,6% de la filial brasileña del Santander, otra manera más de apostar por los emergentes (al igual que Temasek con Standard Chartered). El chino CIC sólo en el mes de octubre compró activos por 4.000 millones de dólares en naciones emergentes como Indonesia, Singapur y Kazajistán. GIC, el otro gran fondo soberano de Singapur, ha decidido posicionar dos de sus máximos responsables en Londres y Nueva York para potenciar las inversiones hacia Europa, África y Oriente Próximo -el primero- y hacia América el segundo.

INVERSIONES A DOMICILIO

Entre tanto, los fondos soberanos dejan que los españoles laman sus oportunidades energéticas y ‘saboreen’ sus golosinas comerciales. Si los petrodólares no vienen a España, las españolas irán a Oriente, a Abu Dhabi para empezar. El Gobierno pretende incrementar las exportaciones a los seis Estados del Golfo siete puntos por encima del crecimiento global y contar con 700 nuevas empresas exportadoras. Sobre la mesa, pondrá 14 millones de euros de promoción y las promesas de apadrinar un TLC entre los países del Golfo y el Mercosur. La avidez de las energéticas renovables y el interés por abrir rutas aéreas directas hacia España se dan por descontados. Las empresas españolas no pierden de vista el acuerdo logrado de 2008 por la eléctrica Iberdrola con Taqa, la compañía eléctrica estatal de Abu Dhabi, el preludio de varios acuerdos de inversiones conjuntas con empresas del Golfo Pérsico que esperan madurar en los próximos meses. La joint venture de Sener (una empresa de ingeniería vasca que nació en los años cincuenta) y Abu Dhabi es un ejemplo en el que se miran muchas empresas españolas.

La Unión de Emiratos Árabes (UEA) está siendo muy activa en la inversión de proyectos de energías renovables y en la búsqueda de socios, una oportunidad de 8.000 millones de dólares para el sector. Para purgar sus pecados medioambientales, consciente de la finitud de sus riquezas, la capital de Emiratos Árabes Unidos ha hecho una apuesta incondicional, y adinerada, por las energías renovables y quiere albergar una ciudad de 50.000 habitantes que no emitirá dióxido de carbono ni residuos: Masdar City servirá como polo de atracción para las tecnologías. Abengoa y Sener acarician uno de los primeros grandes proyectos solares licitado por su fondo Masdar: una planta termosolar de 100 MW por valor de 400 millones de dólares.  La decisión del emirato de Abu Dhabi de invertir algunos cientos de millones de euros en una compañía conjunta con la ingeniería vasca Sener para explotar una novedosa tecnología de producción de electricidad a partir del sol no es un hecho aislado. En los próximos cinco años, Masdar, la sociedad que utilizará este emirato para intervenir en el proyecto de energía solar, inyectará no menos de 200 millones de euros en los fondos propios de la sociedad que tendrá su sede en Vizcaya.

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