edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
05/02/2015

Los futuros del crudo oscilan sin dirección ante cualquier información que sugiera menos excedentes

El sector petrolero espera un rebote de los precios pero de momento los mercados pugnan por un suelo
Carlos Schwartz
En cuatro días y con una subida del 15% los precios del crudo recuperaron las pérdidas acumuladas en el mes de enero. Pero el sueño duró poco. La corrección ha regresado al mercado de futuros. Sin embargo los analistas consideran que al margen de los dientes de sierra, que hacen las delicias de los especuladores que han contribuido lo suyo al alza repentina, el mercado del crudo pugna por establecer un soporte, es decir frenar la caída en picado que ha caracterizado a los precios del petróleo desde finales del pasado verano y estabilizarse. La batalla esta semana en el mercado del crudo va de eso. Las apuestas que se cruzan rondan los 55 dólares por barril para el West Texas Intermediate (WTI) y de 57-60 para el Brent, la referencia del mercado. “Pero hasta que se establezca ese soporte todavía podemos ver un suelo en los 38 a 40 dólares por barril si no median factores imprevistos”, señala un operador del mercado.
Otro operador activo en España señaló que a su juicio “El suelo se tocó ya en los 45 dólares por barril”. El acelerado aumento de precios -un 15%- entre mediados de la pasada semana y principios de esta fue alimentado por la fuerte caída de equipos en operación. De acuerdo con la empresa de equipos y sistemas de perforación Baker Hughes en la semana acabada el 30 de enero el número de torres de perforación operando se redujo en 90 para un total de 1.543 con una caída de 242 respecto del 30 de enero de 2014.

La fuerte caída semanal alimentó las expectativas de que se esté registrando una reducción de la extracción de crudo que pueda drenar los excedentes en el mercado. Sin embargo, el Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) comunicó que los stocks de crudo almacenados en Estados Unidos habían aumentado en 6,1 millones millones de barriles la pasada semana. Los analistas esperan que la cifra de incremento de stocks esta semana que debe anunciar la Administración de la Información de la Energía sea de 3,7 millones de barriles. Por lo tanto, aun cuando la tendencia a la caída de la producción se ha anclado en el país, los resultados se verán recién en el segundo semestre del año, de acuerdo con los analistas.

Pero el mercado se vio afectado por otros elementos de signo contradictorio que fueron soslayados por los precios de los contratos de futuros. Uno de ellos fue una huelga de los trabajadores en 9 refinerías que representan el 10% de la producción nacional. El otro, es el hecho de que en febrero y marzo se registra el paro técnico de las refinerías a escala internacional lo que socava la demanda y hace flotar los precios del crudo a la baja. Es decir que el rebote ha sido prematuro y todavía se puede ver debilidad prolongada en los contratos. “Pero lo importante es que se ha marcado una tendencia que va a reflejarse en el mercado a partir del verano próximo, sin embargo puede ser que el precio se estabilice entre 60 y 70 dólares por barril hacia final de año”, señala un operador del mercado en Londres.

La caída de los precios del crudo ha afectado de lleno a la explotación de reservas no convencionales de petróleo y gas en particular en Estados Unidos y Canadá. Pero el impacto no se ha limitado a esa producción. La explotación en el Mar del Norte también ha sufrido.

Shell y Exxon han vendido un 25% cada uno de su participación en el campo de Sean en el Mar del Norte a la holandesa ONE. Las grandes petroleras consideraron que los costes de una operación madura no justificaban el esfuerzo y prefieren concentrarse en otros áreas de esa región según afirmaron. Shell, que ha anunciado un fuerte recorte en su inversión la semana pasada, considera la posibilidad de cerrar su campo de Draugen en el Mar de Noruega una década antes de lo que reflejaban sus estimaciones anteriores. Las petroleras buscan desprenderse de sus inversiones maduras en el Mar del Norte poniendo en jaque la futura producción allí y amenazando los ingresos fiscales de los países con reservas en la región.

El Gobierno de Reino Unido anunció en diciembre medidas para asistir a la inversión privada en esa zona que consisten en una reducción de impuestos a la industria y beneficios a la investigación sísmica en las áreas menos exploradas. Pero el problema de fondo es que nadie quiere producir a pérdida por periodos prolongados, y hasta que no se supere la incertidumbre de precios habrá liquidación de activos.

La caída de precios del crudo ha despertado tardíamente a las petroleras de su sopor de altos precios en cualquier escenario. Está a la vista ahora que había significativas existencias físicas de crudo en manos de especuladores, incluidos bancos, que ante la evidencia de que la demanda no solo no se recuperaba, sino que se debilitaba aun más, entraron al mercado a liquidar stocks haciendo visibles los excedentes acumulados. Ahora la industria navega sin viento en un mar de petróleo.
Esta situación ha pinchado otras expectativas. Chevron anunció la pasada semana que abandona la prospección de gas no convencional en Polonia. Alega dificultades mayores que las previstas en la extracción de esas reservas. La cuestión de fondo: el precio no compensa el esfuerzo.

Lo mismo han hecho antes Exxon Mobil, Total y Marathon. Es decir que el sueño de sustituir gas ruso con la producción en Polonia y el Este europeo se disipa de momento. Las petroleras siguen operando en Rumanía, pero fuentes oficiales en ese país se han mostrado escépticas respecto de que haya reservas que justifiquen la producción. Lituania, otro de los países que abrazaron la causa del gas no convencional, está en una situación similar. Por añadidura, el Gobierno de Reino Unido, firme defensor del fracking, se ha visto obligado a pactar la exclusión de nuevas zonas de prospección con los Laboristas. El pacto se debe a la evidencia de que un intento parlamentario para acelerar la concesión de licencias podía ser derrotado. Pero la decisión de David Cameron supone sustraer al fracking un 40% de la superficie del país. La piedra de toque del precio de los hidrocarburos está jugando una muy mala pasada a los proyectos de la industria y tangencialmente a los Gobiernos y sus expectativas.

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