edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
16/03/2017
Siguen las tesis del FMI, OCDE y Bruselas

Los Gobiernos centran el foco en la desigualdad pero el problema es la pobreza

Obcecados con las diferencias salariales, se olvidan de la evolución de las rentas y del patrimonio
Juan José González
Viene el reciente informe de la OCDE a confirmar la sensación generalizada de que los técnicos del citado organismo económico siguen obsesionados por lo que denominan "diferenciales de la renta", sinónimo de desigualdad. Y en esa fijación coinciden de lleno con sus colegas del BCE, del Banco Mundial, del FMI e, incluso, con los economistas prácticos de Fedea. Es probable que les asista la razón (la teórica) en parte, pues la razón práctica nada tiene que ver con sus ideas, al menos, desde la vertiente de los resultados. Las fórmulas propuestas por los técnicos de los organismos citados, no concluyen con éxito sus buenas intenciones, al contrario, y en esto sí llevan razón, la desigualdad es un problema grave, cada vez mayor, pero que sus gobernantes en poco o en nada ayudan a resolver. En resumen: las políticas económicas aplicadas de un tiempo a esta parte, desde 2008 en adelante, han colaborado a hacer más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Cuando en realidad -obcecados con las diferencias de sueldos- las autoridades se despreocupaban de cómo evolucionaban las rentas y el patrimonio de las clases bajas y los ricos.
Después de leer los últimos informes de la OCDE, se llega a la conclusión de que en la última década las políticas de los Gobiernos europeos, en su intento por corregir los desajustes de la crisis financiera, se han empleado con más fuerza que ganas en intentar corregir o reducir la desigualdad entre la ciudadanía. El problema sociológico, sin embargo, lejos de repararse se agudizó, y de qué manera: para comprobar el aumento de la desigualdad, bastaría con echar un ojo a las cifras de evolución de la pobreza -que, curiosamente, también salen de las cocinas de la OCDE-.

La obsesión de los Gobiernos en la persecución de la desigualdad era, sin embargo, una lucha que sólo conducía a demostrar que, efectivamente, los pobres se estaban empobreciendo más con el paso del tiempo y que los ricos -aquí las mejores cifras son de la fuente de Forbes, no de la OCDE- aumentan año tras año su riqueza. La obsesión se convierte así, a tenor de los datos objetivos sobre ricos y pobres, en el mejor argumento para iniciar la persecución fiscal de los más ricos de siempre y de los nuevos ricos, los recién llegados al club. En esa persecución, las nuevas regulaciones fiscales, propuestas por las autoridades han servido sólo para que los grandes patrimonios cambien algunos destinos de las rentas o modifiquen el origen de las ganancias. Es decir, las rentas bajas y muy bajas, los pobres, se han hundido un poco más mientras las rentas altas se han blindado frente a la persecución fiscal.

No se trataba, en contra de lo que piensan los técnicos de la OCDE y demás instituciones supranacionales, de corregir la desigualdad, sino de reducir la pobreza. Los expertos suelen señalar en estos tiempos que mientras una parte sustancial de la sociedad tenga dificultades de acceso a la educación -primaria, secundaria y universitaria- así como también problemas para llegar a una atención sanitaria básica y general, se seguirá hablando de desigualdad, pero sobre todo, de pobreza.

Las dificultades de acceso señaladas pueden servir para situar la realidad en la actualidad, que no es otra si no que la desigualdad continúa al alza (se ensancha) a pesar de las cifras de recuperación de la economía, en tanto que desigual es el reparto de las rentas. Como sucede en España, crece la economía y crece el empleo, pero crece también el desempleo de larga duración y disminuyen los ingresos, los salarios reales. Las mismas cifras señalan que los hogares con ingresos más elevados, se han beneficiado en mayor medida de la recuperación que las rentas medias y bajas.

La desigualdad y la pobreza afectan a todos los `barrios´, y ninguno se salva, puesto que la aplicación de políticas fiscales y regulaciones que intentan reducirla acaban produciendo los mismos efectos en cualquier parte del mundo. Llama la atención que en una sociedad tan avanzada como la norteamericana, se dice que "vanguardia de la civilización", se haya producido un retroceso más acusado que el registrado en la también avanzada sociedad europea: mientras Europa ha retrocedido tres décadas en niveles de desigualdad, EE UU ha regresado a niveles del 29, año de infausto recuerdo. Sería conveniente revisar el objetivo y luchar para reducir la pobreza y no obsesionarse con la desigualdad. Seguramente, se corregirían las desigualdades.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...