edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
30/04/2012
EL DEDO DE MADOZ

Los grandes inversores apuestan contra el euro mientras la UE aspira a decorar su escaparate

La CE ha comenzado a pergeñar una operación de maquillaje argumentando la necesidad de un plan de financiación de inversiones a escala continental
Carlos Schwartz

Los grandes inversores institucionales extranjeros dan por descontado que España requerirá asistencia externa para el saneamiento de su sistema bancario lo que va a ocasionar trastornos mayores en el mercado de deuda soberana europea. No se trata ya de la española e italiana, la deuda francesa, alemana y holandesa es probable que caigan dentro de la corriente especulativa en un futuro próximo. Un indicio de ello es la fuerte acumulación de posiciones cortas contra la deuda soberana de Europa que están construyendo aceleradamente los fondos de alto riesgo. La visión que hay sobre España desde los países limítrofes es mala. Sin atenuantes. Observadores, políticos y analistas en el resto del continente consideran que la lucha por ajustar el déficit público a los dictados de la Unión Europeo (UE) sin capacidad alguna de impulsar el crecimiento interior van a profundizar la recesión en nuestro país que se extenderá en 2013 asestando un golpe brutal no sólo a la producción, el consumo y el empleo sino además al renqueante sistema bancario español.

Una clara expresión de estas preocupaciones es el editorial del Financial Times del pasado sábado titulado: “España pide ayuda a gritos- ¿hay alguien que la escuche?”, en el que se señala que el ritmo de reducción del déficit público exigido a nuestro país es excesivo, y se acaba señalando que los desequilibrios más profundos de la UE, como los de la cuenta corriente, deberían ser abordados, lo cual supone inevitablemente un pacto con Alemania, algo más que dudoso.

El creciente rechazo en las naciones de la UE a la política de cirugía sin anestesia para la consolidación fiscal de las naciones miembros alimentada esencialmente por Alemania, hasta ahora con el respaldo de Francia, ha sido detectado por los oportunistas de la Comisión Europea. Como reacción han comenzado a pergeñar con su presidente José Manuel Durao Barroso a la cabeza una operación de maquillaje argumentando la necesidad de un plan de financiación de inversiones a escala continental. La canciller alemana, Angela Merkel, ha manifestado en principio su acuerdo para instrumentar a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) ese plan. Esta operación de escaparate destinada a recuperar un mínimo de predicamento en el seno de la sociedad europea que en forma creciente considera que la UE se ha convertido en un cenáculo de políticos que huyen del retroceso en sus propios países hacia este reducto de sueldos acomodados, parece de momento condenada al fracaso por falta de recursos. A estos objetivos de mayor crecimiento se han plegado el Banco Central Europeo por boca de su presidente Mario Draghi y el Fondo Monetario Internacional que acaba de convocar una conferencia en Estocolmo conjuntamente con Suecia sobre “Consolidación fiscal y modelos presupuestarios de medio plazo” que pretende centrarse en como restablecer la sostenibilidad fiscal y al mismo tiempo promover el crecimiento.

Las aspiraciones de Barroso ponen al desnudo una vez más la lucha que enfrenta al núcleo del Consejo Europeo, ahora Alemania en solitario como su economía más fuerte, y la Comisión Europea, en torno a los recursos económicos de Alemania quien es de hecho la única nación que puede sostener un impulso de mayor expansión entre otras cosas por la vía del consumo interno de su país y con una mayor tolerancia hacia los ajustes en la periferia. No es la primera vez que Durao Barroso se embarca en esa batalla, hasta ahora sin éxito. Esta vez espera que un triunfo de François Hollande en Francia el seis de mayo le facilite la lucha. Merkel, de forma cautelosa, no se ha opuesto frontalmente a estos movimientos porque aspira a llegar a un pacto con Hollande. Si ha dicho que la consolidación fiscal, su precioso pacto fiscal europeo, no puede ser tocado. Lo cual equivale a decir que lo otro es la decoración de un escaparate en la que ella también participará.

Esta operación de escaparate tiene un objetivo central en el que transitoriamente coinciden Merkel y la Comisión Europea, intentar disipar el malestar generalizado contra la UE. Hay dos asuntos inmediatos en torno a esta operación. Las dos elecciones del seis de mayo en la Europa del euro. No se trata solo de la segunda vuelta en Francia. Las elecciones generales en Grecia pueden quedar con apenas el 40% del voto repartido entre dos partidos, el socialista PASOK y el conservador Nueva Democracia, incapaces de formar Gobierno. Frente a ellos una amplia gama de formaciones de izquierda que condenan a la UE. Es decir un horizonte de escasa gobernabilidad en un país que acaba de ser rescatado por segunda vez por la UE.

Mientras, las cosas en Alemania no parecen ir en la dirección que la canciller Merkel aspira a imponer al resto de la región. El mercado inmobiliario alemán comienza a mostrar signos de recalentamiento con un incremento de precios que ha duplicado la cotización del metro cuadrado en ciudades como Munich. Los argumentos con los que los intermediarios que operan en este mercado comienzan a responder a las afirmaciones de los analistas que se preguntan si los precios son razonables se ha escuchado mucho en España en años recientes: “el mercado es sólido porque los fundamentos económicos que los respaldan son los más firmes en la reciente historia del país”.

Por su parte la austeridad que preconiza no se registra entre los sindicatos alemanes. IG Metall, el sindicato de los trabajadores del metal acaba de lanzar la lucha por un incremento salarial del 6,5%. Este reclamo sigue a la reciente victoria de dos millones de trabajadores del sector público cuyo sindicato Ver.di ha logrado un incremento salarial del 6,3%. Está claro que tras años de fuerte contención salarial los trabajadores alemanes han decidido participar de forma más justa en la acumulación de excedentes empresariales. La perspectiva de enfrentamientos salariales crecientes puede echar por tierra buena parte de la argumentación de la coalición de centro derecha que gobierna Alemania y que debe enfrentarse a unas elecciones generales en el 2013.

Es en este contexto de crecientes contradicciones políticas y económicas que el BCE realizará su reunión de Consejo Ejecutivo del mes de mayo este jueves en Barcelona. No cabe la menor duda de que la tormenta que se cierne una vez más sobre la deuda soberana de la zona del euro, así como la situación de la economía alemana, formarán parte de sus debates.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...