edición: 2723 , Jueves, 23 mayo 2019
17/09/2012
Temen una “cruzada Hollande” a la española
Cristóbal Montoro y Soraya Sáenz de Santamaría

Los grandes patrimonios ven en la reforma fiscal las orejas al lobo

Desconfían del Gobierno y se ponen en guardia ante nuevos cambios del marco tributario
Juan José González

Cinco reformas fiscales en seis años dejan al descubierto que ninguno de los dos partidos dominantes en el escenario político español tiene muy claro el marco tributario. En Reino Unido o en Francia, por citar dos sistemas fiscales próximos, diferentes al español, y por tanto, válidos para comparar, son más respetuosos con los impuestos, con ese desequilibrado marco tributario que ahora, de nuevo, contraataca a las plusvalías de inversores y asalariados, al tiempo que sigue “respetando” grandes rentas. Ahora, y llevados por el “estado de necesidad recaudatorio”, el Ejecutivo le aplica otra vuelta de tuerca a las plusvalías, en el caso de la vivienda, el primer beneficiado será el Estado, con el stock de viviendas “tóxico” al mercado. Algo que difícilmente conseguirá –recaudar- en el caso de las plusvalías bursátiles, pues estas tardarán en llegar, si llegan, unos cuantos meses.

En realidad, esta reforma “dispara” contra las plusvalías, en particular cuando estas se produzcan en el plazo inferior a un año, mientras “respeta”, o indulta temporalmente, los rendimientos de dividendos, intereses, pagarés, letras, fondos de pensiones y depósitos que, en esta primera acometida se libran de la nueva vuelta de tuerca fiscal. Salen ganando, por tanto, los activos financieros, se eximen los depósitos y la deuda pública, en este último caso, un respiro o “exención” que se concede el propio Estado, de ahí que los expertos no duden en afirmar que se discriminan las plusvalías. Uno de los efectos que parece no va a ser fácil de controlar por los inversores, causado por tanto revuelo fiscal, tiene que ver con la planificación “personal” o “particular” de sus inversiones a largo plazo, tarea que se presenta como de imposible ejecución.

Gravar las plusvalías (a corto) bursátiles e inmobiliarias, significa que los grandes patrimonios se mantienen en el limbo del impuesto del patrimonio, ese que existe, que es volátil en función de la Comunidad Autónoma que corresponda, pero un impuesto que se considera fácilmente eludible, toda vez que mediante un sencillo sistema de sociedades (o una sola sociedad) sin falta de “montar” un complejo entramado de empresas, puede solucionar (y vaya que si lo soluciona) cualquier problema fiscal.

Es posible que debido a esta inestabilidad en el marco fiscal español, muchas familias, clase media alta y, sobre todo, patrimonios elevados, se hayan fijado en los movimientos de sus vecinos franceses, que han optado por tomar medidas y aplicar soluciones ante la cruzada emprendida por Hollande para poner orden en unas cuentas que también en Francia caminan en la mala dirección. Así que, en estos meses de verano, un buen número de familias españolas ha hecho lo propio: demandar plazas en residencias, colegios y escuelas de Reino Unido, tanto en Londres como en las poblaciones próximas a la capital, para matricular a sus vástagos ante posibles nuevos gravámenes a los contribuyentes (los llamados ricos) con mayor poder adquisitivo.

En cualquier caso, las últimas reformas del Gobierno de Rajoy, tanto en materia financiera como fiscal, se pueden enmarcar en el apartado de reformas de urgencia, seguramente poco meditadas y menos reflexionadas. Como señalan en los últimos días algunos expertos, cualquier reforma relacionada con estructuras básicas de financiación “requieren mayor sosiego”, y la reforma del IRPF y las plusvalías del Gobierno, tienen todo el aspecto de ser producto de prisas (ante la urgencia y la necesidad de ingresos del Estado) muy próximas a la improvisación y, por tanto, sin tener en cuenta algunos efectos negativos.

Tampoco parece que la reforma del Gobierno de Rajoy vaya a tener un gran efecto sobre las operaciones especulativas, puesto que la mayoría de los operadores no son personas físicas. Por el contrario, el efecto que esta nueva reforma puede causar sobre la inversión y el ahorro en el país, tiene que ver con el largo plazo, donde el inversor (en este caso personas físicas) seguirán con la inseguridad que supone una nueva modificación de la fiscalidad del ahorro por un Gobierno al que, según el calendario de la legislatura, tiene aún tres años por delante para llevar a cabo cuatro o cinco reformas fiscales más. Sobre todo contando con que no se tratará de tres próximos ejercicios (2013,14 y 15) de bonanza para la economía. Por el momento, los grandes patrimonios parecen haber identificado en la reforma fiscal de Montoro a las mismas “orejas del lobo”.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...