edición: 2915 , Viernes, 28 febrero 2020
10/07/2012
Las auditorías se conocerán el próximo día 31

Los informes de las consultoras, un test de la verdad al Gobierno

El BCE cree que España “engorda” las necesidades financieras de la banca
Juan José González

Pretende el ministro de Economía, Luis de Guindos, que los mercados financieros abandonen su dinámica de inestabilidad hacia la deuda española y confía en que el sector bancario, que iniciará mañana mismo (Banesto) la presentación de resultados, regrese al equilibrio razonable en el mercado de valores. Y todo a corto plazo. Dos pretensiones que chocan, entre otras, con dos citas fijadas en el calendario por el propio Ejecutivo y el ministro, como son: los resultados de la auditoría a la banca que están realizando PwC, KPMG, Deloitte y Ernst & Young, y que tienen de plazo hasta el 31 del presente mes, y los nombres de las entidades y la cuantía de las necesidades de capital que se dejaron pendientes de comunicar en el primer informe de las auditoras Wyman y Berger, y con plazo hasta el 10 de septiembre. Dos citas que pueden bloquear las ayudas al sector financiero, dos errores de cálculo del responsable de Economía.

Los trabajos de las cuatro consultoras, que en principio no habían sido exigidos por Bruselas, fueron un asunto típico de cualquier estrategia de cobertura ante un posible siniestro: si el resultado de Wyman y Berger es muy desfavorable, siempre será mejor contar con una amplia base de comparación que los refute. Y así, y para entrar en detalle en los balances de los bancos españoles, las cuatro consultoras reunían mayor fiabilidad que las dos primeras. Pero entre la imposición de Wyman y Berger y el encargo del ministerio de Economía a las cuatro consultoras, se produjo un fallo en el cálculo de los tiempos. De ahí que ahora será obligada la espera a que cada parte concluya con su trabajo en los tiempos previstos y contratados.

Los resultados que presenten a finales de este mes las cuatro consultoras, no parece que vaya a revelar grandes incógnitas ni dudas, así que no se esperan sorpresas, es más, no debe haber lugar para el sobresalto. Y lo más razonable apunta a que las cuatro compañías se adaptarán a ese amplio margen (que media entre los 51.000 millones y los 62.000 millones de euros) “construido” por Wyman y Berger, algo que no parece que vaya a tener mucha dificultad.

Sin embargo, llama la atención la escasa tensión y bajas expectativas que levantan en esta ocasión los resultados de las cuatro consultoras, si se compara con la intriga y emoción que suscitó el primer encargo a las dos célebres consultoras. Curiosamente, en aquélla ocasión, la información esperada tan sólo contaba con el doble morbo de conocer el quién y el cuánto de las necesidades, y además, medir el pulso entre la cifra de las consultoras y la adelantada escasamente dos semanas por el FMI de 40.000 millones (cifra que hay que recordar había adelantado a ojo de muy buen cubero Emilio Botín). 

Sí esta claro, que la coyuntura, marcada por un mayor deterioro de las cuentas y un considerable aumento de la presión en todos los frentes, parece haber colocado en un segundo plano de interés los resultados que de las cuatro consultoras que se deberán conocer como mucho el 31 de este mes, si bien, los nombres y apellidos se harán de rogar un poco más hasta el 10 de septiembre.

Por otro lado, no debe extrañar a nadie que desde Bruselas se haya puesto en duda la seriedad del Gobierno español respecto a esa petición de 100.000 millones de euros para el rescate a la banca, cuando todas las cifras apuntaban a que las necesidades reales de capitalización eran notablemente inferiores en un 50% a las que solicita el Ejecutivo. En todo caso, la disparidad entre los 40.000 millones del FMI (y Botín) y el abanico de 51.000 millones a 62.000 millones de Wyman y Berger, sitúan a los 100.000 millones del Gobierno español casi como una petición descarada de un colchón de nada menos que en torno a los 40.000 millones o 60.000 millones, además de dejar la mala sensación como si se tratara de una cifra caprichosa.

Aunque a estas horas, alguien en Bruselas (o en Berlín) ya tengas claras las cuentas de las necesidades reales de la banca española y así, si Caixabank, Banco Santander y BBVA no necesitarán dinero para seguir adelante (según el BCE en coincidencia con el FMI) y los bancos medianos (Popular, Bankinter y Sabadell han reiterado que no harán uso de las ayudas) sólo resta las nacionalizadas, con Bankia a la cabeza, y dos o tres grupos de cajas cuyos agujeros inmobiliarios y demás desfases, no llegarán a consumir más de 35.000 millones, cantidad muy inferior a los 100.000 millones que se pretende desde el inicio y que parecen haber asustado (Finlandia es sólo una muestra) a media Europa.

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