Los intereses bancarios exteriores chocan con la CE que quiere
edición: 2531 , Martes, 14 agosto 2018
04/12/2017
banca 
Respuesta a la regulación de bancos extranjeros en EEUU

Los intereses bancarios exteriores chocan con la CE que quiere revisar sus requisitos de capital

La UE tiene en consulta la formación de entidades jurídicas separadas para los activos de no miembros
Carlos Schwartz
La Comisión Europea (CE) tiene en circulación una consulta sobre la formación de entidades jurídicas específicas como cabecera de los activos bancarios en Europa de sociedades financieras no europeas. La agrupación en una sociedad intermedia entre la matriz y los activos de todos los intereses europeos de los bancos no miembros de la Unión Europea puede acabar determinando la exigencia de mayores niveles de capital y de liquidez para el respaldo de esos activos establecidos en territorio de la UE. Reino Unido se ve abocado a la misma contingencia para sus intereses bancarios que operan en la UE tras su salida prevista para marzo de 2019, de acuerdo con los analistas consultados que señalan que Londres ya ha hecho observaciones contrarias a la normativa que pretende establecer la CE. En realidad la motivación central de la CE es el endurecimiento de los mecanismos de supervisión y exigencias de capital que los reguladores estadounidenses ya aplicaron a la banca extranjera en su territorio incluyendo la exigencia de la creación de holdings diferenciados a los que se aplicó un rasero específico en materia de requisitos de capital y liquidez en 2014. Estonia, que tiene la presidencia rotativa de turno de la UE hasta final de año esperaba tener aprobado el proyecto dentro de su ejercicio pero la evidencia de que esto no era realizable ha postergado una decisión al primer semestre de 2018 de acuerdo con las fuentes que dicen estar al tanto de las negociaciones.
El escenario para este objetivo es complejo porque no hay unanimidad dentro de la UE. Luxemburgo que es una de las jurisdicciones en las que hay un mayor número de filiales europeas de bancos extranjeros se opone al proyecto porque supone una amenaza a sus ingresos fiscales si pierde parte de las entidades establecidas en su territorio.

Las subsidiarias de entidades de crédito extranjeras constituyen el 42% de todas las subsidiarias de bancos en la UE. Ésta se queja de que las operaciones hechas en diversos países por las filiales de una misma entidad dan una visión fragmentaria de las operaciones de ese banco de un tercer país no miembro y argumentan que la única forma de obtener una imagen clara de esa actividad y su nivel de riesgos es concentrar las operaciones de esas entidades en una cabecera intermedia entre las operaciones locales y la matriz extranjera.

El Banco Central Europeo y el Mecanismo Único de Resolución, es decir el regulador y el encargado de reducir a cenizas una entidad fallida en la UE, quieren que en estas sociedades holding se integren las subsidiarias y las sucursales en Europa de los bancos de terceros países otro asunto muy controvertido. El motivo es que las subsidiarias están sujetas al control de los reguladores de las cabeceras en el país de origen y esto puede dar lugar al desarrollo de actividades consideradas de alto riesgo en el país en el que se realiza la actividad y estar exentas de mayores requisitos de capital en el país de origen.

La CE no ha admitido el criterio del BCE y el MUR y de momento sólo ha incluido en su proyecto a las filiales en Europa. Pero las diferencias de criterio con el BCE no están sepultadas de forma definitiva. Este criterio ha reducido la cantidad de entidades que quedarían encuadradas dentro de estas nuevas exigencias. El listado ha centrado sus exigencias de momento en 19 entidades que son Bank of America, Citi, Credit Suisse, Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley, Mitsubishi UFJ Financial Group, UBS, Bank of New York Mellon, Industrial and Commercial Bank of China, State Street, Sumitomo Mitsui Financial Group, Mizuho Financial Group, Wells Fargo, Bank of China Ltd, Agricultural Bank of China Ltd, China Construction Bank Corp, Nomura Holdings, y Royal Bank of Canada. A esta lista habría que añadir los bancos británicos tras la salida de Reino Unido. Otro frente de desacuerdos es el periodo de adaptación a esta exigencia, para el cual los bancos piden cuatro años en caso de que la normativa sea finalmente aprobada en el denominado “triálogo” entre la CE el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

El conflicto es central a la competitividad de las entidades que hacen negocio en Europa, puesto que una mayor exigencia de capital y de liquidez supone una mayor inmovilización de recursos que no generan ingresos para los bancos que vienen a competir a Europa. Cuando Estados Unidos impuso una normativa similar a los bancos de terceros países, las entidades europeas se vieron tan afectadas como cualquier banco no estadounidense y eso ha supuesto una barrera a la competencia.

Al margen de este conflicto pero estrechamente ligado a él la Administración de Donald Trump adoptó antes de la campaña electoral de diciembre del año pasado, que desembocó en el triunfo de Trump, compromisos significativos con los grandes bancos estadounidenses a instancias de estos para reducir las restricciones a algunos de los negocios tradicionales de las entidades a los que los reguladores estadounidenses habían impuesto serias limitaciones en algunos casos y en otros simplemente las habían extinguido. Entre estas limitaciones ejercidas de forma indirecta mediante la aplicación de mayores exigencias de capital que las hacían prohibitivas o por su exclusión directa, está la negociación por cuenta propia de las carteras de títulos de los bancos. Es decir la especulación con títulos en el mercado por parte de los bancos con su propio capital.

El proceso para modificar el andamiaje que incluye a disposiciones en la Ley Dodd Frank de 2010 aprobada bajo la Administración de Barak Obama y en particular la norma Volcker propuesta por el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker e incorporada a la ley mencionada está en marcha, y prueba de la fe que tienen los bancos de que muchas restricciones quedarán sin efecto es que la cartera de negociación de los seis primeros bancos estadounidenses han crecido en 170.000 millones de dólares totalizando 1,7 billones de dólares.

Las fuentes del sector afirman que hay una clara decisión de los grandes bancos estadounidenses de ampliar sus balances y prepararse para la eliminación de las limitaciones que esperan se materialice a corto plazo. El retorno a las operaciones de alto riesgo por parte de la banca estadounidense supone un incremento de sus ingresos además de los problemas que entraña para los reguladores. La CE es consciente de esta evolución, del nivel de riesgo que entraña y de la posibilidad que la banca estadounidense desplace por completo a la europea una vez que las limitaciones impuestas por los reguladores estadounidenses sean rebajadas. Las medidas que son ahora objeto de debate en Europa apuntan a establecer un mejor equilibrio entre los intereses de la gran banca estadounidense y la europea. Si es que eso es realmente posible.

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