edición: 3049 , Viernes, 18 septiembre 2020
15/01/2014
Analistas y ciudadanos estudian el mercado laboral

Los internautas critican la devaluación salarial y acusan al Gobierno de no tener un plan para erradicar la deuda

El Ejecutivo da `palos de ciego´ cuando se trata de su política económica, marcada por una deuda inasumible y un agujero en las cotizaciones a la Seguridad Social
ICNr

La crisis no afecta del mismo modo a todo el mundo, y mucho menos en lo que a salario se refiere. Prueba de ello es que, según un estudio publicado ayer, los directivos españoles ganaron un 7 por ciento más en 2013, mientras las retribuciones de los mandos intermedios y empleados se equipararon a la baja, lo que conlleva una paulatina desaparición de la llamada clase media. Según un estudio de Icsa y la escuela de negocios Esade, la retribución de los directivos se situó en 80.330 euros brutos de media anual, mientras que los salarios de mandos intermedios y empleados cayeron un 3,18 y 0,47 por ciento, con retribuciones medias de 36.552 y 21.307 euros anuales, respectivamente. Son noticias como éstas las que centran la atención de la opinión pública, consciente de cómo el agujero de la deuda condiciona cada vez más su bolsillo mientras el gasto público sigue intacto.

El análisis revela una `clara polarización entre personas que ganan muchísimo y otras que cada vez ganan menos´, según las declaraciones del director de Icsa, Ernest Poveda. Así, tal evolución salarial ha provocado que, desde el inicio de la crisis, los directivos hayan ganado un 3,42 por ciento de poder adquisitivo respecto al nivel acumulado de inflación, mientras que los mandos intermedios y los empleados han perdido un 8,56 y un 4,72 por ciento de poder adquisitivo, respectivamente. Además, desde Icsa se advierte que el ensanchamiento de la brecha entre los directivos y el resto de trabajadores resta competitividad a las empresas, ya que provoca una pérdida de interés por ascender.

A este tipo de noticias se le unen otras como la generada por las declaraciones del socio de Variant Perception, Jonathan Tepper, quien aseguró ayer en una entrevista en la CNBC sobre la situación de España que `el desapalancamiento es feo´. El experto aseguro que la situación del país no es la mejor, ya que la `deuda sigue estable pero los sueldos están cayendo´ y lo que pide es `un crecimiento real y creación de empleo´. Y es que, según Tepper, el principal problema de España es que `si los salarios disminuyen y la deuda sigue igual, tu deuda crece´. Una situación que según el analista ha hecho que `el gap [relación deuda-PIB] este avanzado y roce el cien por cien´.

El experto alertó también del cambio tan rápido que ha habido de sentimiento. `Hace un año y medio la gente era extremadamente negativa y ahora todo el mundo es muy positivo [sobre Europa]´, aseguró. En esta dinámica más positiva, lo que pide Tepper es `un crecimiento real y creación de empleo´ como solución a la salida de la crisis.

UNA TENDENCIA NEGATIVA

Del lado de los internautas, resulta paradigmático que la opinión de los analistas ponga tan en entredicho la política en materia laboral por la que ha optado el Gobierno. La diferencia de clases, en el más clásico sentido de la palabra, dibuja una brecha cada vez más pronunciada entre ricos y pobres y, lo que es más peligroso para la propia sostenibilidad del país, echa por tierra el concepto de clase media, altamente empobrecida. Los motivos son conocidos: devaluación de salarios, aumento del esfuerzo fiscal, más impuestos al consumo... Factores todos que conllevan menos poder adquisitivo para una masa ingente de ciudadanos, agobiada también por una mayor precariedad en el empleo y por la incertidumbre sobre su mantenimiento, como mínimo, a medio o largo plazo.

No para todos se trata de algo provocado por el Gobierno: algunos analistas, como Niño Becerra, señalan que la clase media se está diluyendo porque `ha dejado de ser necesaria´. Así, el factor trabajo verdaderamente necesario, añade, `es remunerado (el otro es meramente comprado) y está creando una subclase a modo de apéndice de la clase alta o una subclase media marginal y simbólica (y si ese grupo directivo se fraccionase también se apreciarían diferencias abismales)´. Con todo, `lo verdaderamente malo no es la divergencia entre salarios, sino que los más reducidos son cada vez más insuficientes, temporales y aperiódicos´, lo que no beneficia en nada a las cotizaciones, verdadero problema al que debe hacer frente el Ejecutivo.

Los ciudadanos pusieron ayer el acento en un aspecto peligroso: la competitividad extrema para alcanzar puestos de trabajo bien remunerados llevará a que los únicos empleados que ganen dinero sean `los que aporten valor añadido a sus trabajos´. Y aunque ello no parezca malo a simple vista, este efecto promete encerrar el peligro de incentivar una `competencia salvaje´, que ya se materializa, día tras día, en la lucha por conseguir un empleo. Ofertas con miles de inscritos en pocas horas, sueldos de 1.000 euros para personal altamente cualificado... son realidades que llevan a redibujar el mapa laboral del país y que destruyen los paradigmas habituales en los que se apoyan los ciudadanos para tomar decisiones con respecto a sus carreras profesionales. Con la crisis -y con la reforma laboral como telón de fondo- las cosas dejan de ser lo que son para convertirse en algo distinto, aún por determinar, pero peor, en cualquier caso, para el lado trabajador, que se vuelve más débil aún en su relación con el empresario.

A ello se suma que la devaluación de sus salarios no responde a una estrategia económica clara. Los lectores perciben cómo el Gobierno da `palos de ciego´ en su política fiscal, en un contexto en el que el agujero de la Seguridad Social resulta insostenible, y en el que no queda margen para tocar el esfuerzo fiscal de los ciudadanos -ni el de las cotizaciones sociales, a no ser que se haga a la baja-. Los lectores tampoco dejaron de mencionar la `falacia´ de la deuda, que sigue en aumento y que se basa en `datos falsos´ del PIB. `Lo de la deuda pública ya no tiene nombre, es increíble que la UE le permita a España seguir calculando la deuda pública sobre un dato del PIB totalmente falso. Resulta que, según el Gobierno, el PIB español sigue intacto desde el año 2007, que se situó en el billón de euros´, criticó un lector, que apuntó que `no hace falta ser economista para darse cuenta que el PIB español ha tenido que sufrir una bajada importantísima en los años que llevamos de crisis, así que la deuda pública no está en el 85 por ciento del PIB sino más bien en el 115 por ciento y en el 140 por ciento para finales de 2014´.

En esta línea, la opinión pública habló de `manipulación de la realidad´, ya que `no se puede pagar la deuda con los sueldos a la baja y, por mucho que lo oculten, estamos en deflación, por lo que tendrán que hacer una quita o condonarla´.

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