edición: 2745 , Lunes, 24 junio 2019
27/03/2012
Se cierra su fusión con CaixaBank

Los internautas critican que Banca Cívica no haya negociado sobre el futuro de más de 3.400 empleados

La opinión pública pone en duda las posibilidades reales de crecimiento de CaixaBank fuera de las fronteras catalanas, especialmente en la zona sur del país
Preocupa el cierre de oficinas y el despido de miles de trabajadores: Banca Cívica tendrá un peso mínimo para influir en el futuro de su antigua estructura
Los presidentes de los cuatro integrantes de Banca Cívica
ICNr

La fusión entre CaixaBank y Banca Cívica ya es una realidad. Tras una reunión celebrada durante la tarde de ayer, a la que estuvieron convocados los consejos de administración de ambas entidades, la operación que lleva fraguándose desde hace semanas llegó a buen puerto, aunque suponga dejar de lado otras opciones que, para los internautas, hubieran sido más acordes a los intereses de Banca Cívica. Caixabank, entidad doce veces mayor que la comprada, ejercerá un poder casi absoluto sobre la navarro-sevillana, por lo que la posibilidad de mantener cuotas de poder o puestos relevantes se reducirá al mínimo y, con ello, la posibilidad de proteger la estructura de la entidad adquirida. La compra de Banca Cívica convierte a CaixaBank en la entidad más grande en el mercado español por volumen de activos y permitirá a la catalana extenderse en zonas en las que cuenta con una escasa presencia, pero traerá como contrapartida la pérdida de unos 3.400 empleos y el cierre de alrededor de 1.000 oficinas.

La certeza de la operación se confirmó desde primera hora de la mañana, después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendiera antes de la apertura del mercado la cotización de las acciones de CaixaBank y Banca Cívica, `por concurrir circunstancias que pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los citados valores´. Según recogió la prensa económica, la entidad no pedirá ayuda pública alguna para llevar a cabo la operación de fusión, ni acudirá al Fondo de Garantía de Depósitos, aunque sí se llevarán a cabo algunos ajustes: la reducción prevista se traducirá en un 10 por ciento de los empleos y el 15 por ciento de las oficinas, un punto que, como es lógico, no gustó a los internautas, pero que muchos encajaron en la necesidad de ajustar el nuevo negocio a sus recién estrenadas dimensiones.

FACTOR EMPLEO

Los internautas se centraron en la forma en que se ha llevando a cabo el proceso de fusión y recordaron que el pasado viernes, el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé y los copresidentes de Banca Cívica pactaron el acuerdo de fusión dejando por decidir el precio de la acción, y `qué pasará con los empleados de Banca Cívica´. En definitiva, los copresidentes pactaron `sus puestos y sueldos en la nueva entidad, para abrir la puerta a La Caixa´, sin importarles el precio de la acción o el recorte de plantilla. `Lo único que han pactado ha sido la salida que tendrán quienes no representan a la propiedad´, a quienes se responsabilizó, además, de la mala situación del banco.

En este sentido, se temió la `buena química´ que han tenido Fainé, así como el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, `ambos muy implicados en la negociación´, con la cúpula de Banca Cívica, `en concreto con sus dos copresidentes, Enrique Goñi y Antonio Pulido´. `¿Acaso han puesto sobre la mesa de negociación su futuro profesional como parte del acuerdo? Ya se sabe, el que parte y reparte se queda con la mejor parte´, comentó un internauta.

Lo mismo se aplicará a los accionistas. Y es que, en estos casos, dada la gran diferencia de tamaño entre ambos bancos, lo previsible es que ocurra lo de siempre: `El pez grande siempre se come al pequeño y, en este caso, el problema es todos los pezqueñines propietarios de acciones de Banca Civica que van a ser devorados al estar en el vientre del pez pequeño´.

En cuanto al coste de la operación, el precio desembolsado por CaixaBank por acción de Banca Cívica, que se fijó finalmente en 1,97 euros por acción -un 11 por ciento por debajo de su valor de mercado- no se conoció hasta la formalización de la operación, aunque los lectores acertaron al augurar durante toda la jornada que sería `inferior a dos euros´. El viernes pasado, el banco cerró en bolsa a 2,22 euros, tras caer un 6,33 por ciento, y a ello se sumó el hecho de que se vaya a soportar todo el impacto de la fusión con el propio balance, lo que previsiblemente iba a traducirse en que el precio de oferta fuera mínimo, tal y como lo ha sido. Para los lectores -especialmente para los catalanes-, la antigua Caixa `ya es la primera entidad financiera de España por activos, saneada, con buena imagen, líder tecnológica del sector financiero hispano y con unos gestores profesionales que saben de que va el negocio´,  por lo que cualquier precio, por mínimo que fuera, sería más que suficiente teniendo en cuenta el desajuste que se le viene encima a la entidad.

Y es que los internautas ven en Banca Cívica un auténtico `pufo´. `Esa entidad está totalmente podrida en sus entrañas, acumula montañas de activos ladrilleros radioactivos y ultra-tóxicos´ se comentó de la entidad que reúne a Caja Navarra, CajaCanarias, Caja de Burgos y Cajasol. No faltaron referencias a la mala gestión de los miembros sureños de la entidad, donde los internautas prevén que se lleven a cabo los mayores ajustes.

LA MAYOR ENTIDAD FINANCIERA

La unión de ambas entidades da lugar a la mayor financiera española, superando en el tamaño de su balance a Santander y BBVA, a contar con unos activos gestionados de 345.000 millones de euros. Pero, además, los lectores destacaron que la red de nuevas oficinas con las que contará CaixaBank servirán a la entidad para hacerse fuerte fuera de Cataluña y tomar posiciones contra sus grandes adversarias. Los internautas vieron con buenos ojos este proceso de expansión, aunque también se temió que en una banca `de aguas limpias y cristalinas´, una mancha como Banca Cívica acabe estropeando el conjunto. Se pidió, por tanto, prudencia y una gestión responsable para mantener la imagen y reputación de la catalana.

Del mismo modo, parte de los internautas criticó que `su´ nueva entidad vaya a ser precisamente una catalana, repitiéndose, como ha ocurrido con otros procesos de fusiones, el mismo debate regionalista en contra del crecimiento de entidades pertenecientes a comunidades autónomas con un componente altamente nacionalista. En este sentido, los propios lectores catalanes pusieron en duda las posibilidades de crecimiento real de la nueva entidad en zonas como Canarias o Andalucía. `La Caixa y el resto de las empresas catalanas podremos hacer negocio con los vecinos si ellos quieren,  porque no podemos pretender tenerlo todo: es como el que deja a la mujer por otra más joven y rica y después va a pedirle dinero a la ex. Lo tiene difícil´, comentó un internauta.

Por tanto, podría no repetirse el patrón que afecta a otras entidades y que es el que se aplica a los `países civilizados´, donde `la banca extranjera opera con total normalidad´. Que ING `saque tajada en España´ o que `el Santander haga negocio en Reino Unido´ no tiene porqué aplicarse al caso de La Caixa, dada la `deriva independentista de los nacionalistas´, y prueba de ello es que los propios lectores calificaron la fusión como `otra mala noticia para Andalucía´, sumada al resultado de las elecciones andaluzas. `En España terminaremos con un fuerte monopolio bancario que no beneficiará, precisamente, al consumidor. Eso sin contar con los posibles despidos que puede suponer esto en muchos ciudades y pueblos de Andalucía, principalmente´, comentó un internauta. Otros, en clave económica, hablaron de un auténtico `expolio fiscal´, dado que el beneficio que generaba antes Banca Cívica va a dejar de tributar en el mismo lugar.

Sin embargo, parte de los lectores defendió que, más allá de la primera impresión o de la desconfianza que, de entrada, pueda generar decidirse por una entidad ajena a la propia región, el futuro pasa por lograr que el mapa bancario sea reducido y que dé lugar a entidades de gran tamaño, donde el componente regional quede mucho más difuminado que con el anterior mapa. Habrá, por tanto, mercado para todos, de forma que la buena marcha de cada entidad dependa de su gestión, y no de su domicilio. Así, para cierto sector, se trata de `una operacion de integración, sin criterios políticos´, es decir, `una integración técnica, donde La Caixa consigue reforzarse en territorios donde no tiene alta penetracion (Burgos, Navarra, Canarias y Andalucia), siendo redes básicamente con bajo nivel de solapamiento´.

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