edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
18/02/2015
A raíz de un estudio de Bankinter

Los internautas denuncian la existencia de un gran stock de viviendas vacías mientras miles de familias siguen sin hogar

De las 700.000 viviendas a la venta, unas 100.000 no se puedan vender nunca a no ser que se apliquen descuentos de derribo
Los lectores denuncian a los sucesivos Gobiernos por haber hecho la ‘vista gorda’ ante la creación de la burbuja inmobiliaria
ICNr
Sigue el goteo de noticias sobre las consecuencias del boom inmobiliario. Ayer se convirtió en titular un estudio llevado a cabo por Bankinter, en el que se estima que el estallido de la burbuja inmobiliaria creada entre 1999 y 2007 supondrá que, de las aproximadamente 700.000 viviendas a la venta, unas 100.000 no se puedan vender nunca a no ser que se apliquen descuentos de derribo por su difícil ubicación. La reacción de los internautas fue inmediata: los lectores denuncian a los sucesivos Gobiernos por haber hecho la ‘vista gorda’ ante la realidad que se venía encima, y recuerdan que existen miles de familias sin techo esperando una solución para salir del umbral de la pobreza.
A pesar de este dato, el informe recalca que se está produciendo un cambio de ciclo en el sector de la construcción: "Este elevado stock de viviendas a la venta no será un impedimento para que se reactive la actividad constructora, debido a la desigual distribución de este excedente". Así, según Bankinter, la actividad constructora se reactivará en las localizaciones prime, en las que la oferta de viviendas a la venta ya es casi inexistente.

De hecho, el texto recoge que los visados de obra nueva aumentaron un 6,7 por ciento en los 10 primeros meses de 2014, lo que sugiere que el número de viviendas iniciadas volverá a crecer en 2015 hasta una cifra aproximada de 50.000 viviendas, un nivel todavía muy inferior a las 760.000 iniciadas en 2006. Con estos datos sobre la mesa y la mejora de los indicadores económicos, "la recuperación del sector inmobiliario será un hecho a lo largo de 2015, la demanda de la vivienda se consolidará, el número de transacciones subirá un 15 por ciento. Todo ello se traducirá en un aumento de precios que se concentrará en ubicaciones selectivas y a lo largo de 2016 se generalizará", destaca el informe.

Con todo, existen ciertos obstáculos, y aunque la recuperación del sector parece casi asegurada, éste tendrá que luchar contra dos contratiempos: de un lado, la tasa de paro continuará siendo superior al 20 por ciento durante los dos próximos años; y de otro, el descenso de la población provoca que la demanda estructural estimada de vivienda nueva se vaya reduciendo. Aún así, la recuperación del sector se consolidará en 2015-2016 gracias a varios factores que catalizarán la demanda: la mejora de la economía y la confianza de los agentes económicos; la dinamización de las ventas de vivienda usada; las mejoras progresivas en el crédito y el coste de la financiación, entre otras cosas, gracias a las intervenciones del BCE; y gracias al mayor atractivo de la vivienda como bien de inversión. Los bajos precios han disminuido el riesgo de las pérdidas pro la caída del valor real de la vivienda.

Ya en 2011, la misma entidad advirtió de que en España existían unos 200.000 inmuebles que serían imposibles de vender si no se producían descuentos superiores al 50 por ciento respecto a los precios de 2007.

VIVIENDAS VACÍAS, FAMILIAS SIN HOGAR

Más allá de los datos estadísticos, la opinión pública se centró en la paradoja de que existan miles de viviendas vacías y, paralelamente, miles de personas sin hogar. Es una de las consecuencias más crudas de la crisis y también una de las más ignoradas por el Ejecutivo, a juicio de los internautas, que no dejan de criticar la falta de medidas eficaces para ofrecer una solución digna a quienes han perdido su vivienda por impago.

Así, los lectores siguen denunciando que el Gobierno optara en su día por rescatar a la banca sin negociar a la vez para dar una solución a los desahuciados, un colectivo que, apuntan, está compuesto también por familias de clase media afectadas por una situación de desempleo de larga duración. Los lectores –con excepciones- rompen así con la idea de que el problema reside en “vivir por encima de las posibilidades” de cada cual, aunque no faltaron defensores de esta última visión. Así, para algunos resultaría injusto que se diera un trato de favor a quienes no previeron que no podrían asumir sus deudas, protegiéndose así a quienes “no hicieron sus deberes”.

La noticia sirvió también para denunciar cómo el precio de la vivienda aún tiene un largo recorrido a la baja, en contra de lo que intentan hacer creer “algunos lobbies” interesados en que el mercado se reactive cuanto antes. Lo cierto es que los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apuntan hacia un alza de los precios, aunque todavía muy tímida, y también señalan un aumento de la demanda de vivienda. Eso sí, los internautas tienen claro que esta tendencia no es ni mucho menos generalizada y que pocos compradores potenciales existen ahora mismo en España en el sector de los “ciudadanos normales”. Se habla más bien de compradores extranjeros y de actividades empresariales, pero no de soluciones para las familias, es decir, las que verdaderamente necesitan “un techo”, en lugar de “especular” con los inmuebles disponibles.

Se trataría de un problema básico: el poder adquisitivo de los ciudadanos es cada vez menor, mientras el precio de la vivienda no ha bajado hasta ajustarse a ese nuevo nivel de vida. A ello se le suma la incertidumbre que supone la situación económica actual: pocas familias se lanzan a la compra de una vivienda cuando no saben si perderán su empleo en los próximos meses y, lo que es peor, si podrán encontrar trabajo de nuevo en un plazo “normal” de tiempo.

Se apeló además a la reforma fiscal de 2014 como causante de ese pequeño repunte de la compraventa de vivienda, por lo que los datos del CIS serían “engañosos”. “Otra vez con la misma historia… En 2014 se vendieron y compraron más viviendas simplemente por la subida de impuestos de la vivienda en la reforma fiscal. El Gobierno la aprobó en mayo, pero entraba en vigor el 1 de enero de 2015, y en ese periodo se reactivó la compra porque la gente que tenía que vender lo hizo porque si esperaban más les salía más caro”, apuntó un lector.

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