edición: 2912 , Martes, 25 febrero 2020
22/10/2014
Crisis de las instituciones

Los internautas hacen balance del `destape´ de la corrupción provocado por la crisis económica

El caso de las tarjetas `b´ de Caja Madrid es sólo uno más de los escándalos revelados durante los últimos años al calor de la coyuntura
ICNr

El reciente escándalo de las tarjetas `b´ de Caja Madrid se suma a una larga lista de escándalos que han visto la luz durante los últimos años al calor de la crisis. Sea por el motivo que sea, representantes políticos de uno y otro bando, así como algunas de las principales entidades bancarias del país, sindicatos, etc., se han visto envueltos en el destape de una retahíla de prácticas ilegales que parece no tener fin, y que los internautas achacan a un frente de acusaciones cruzadas que promete acabar con la imagen de todos los frentes implicados. La opinión pública se lanzó ayer a analizar el balance de la situación a día de hoy y el resultado es unánime: el descrédito de las instituciones conocidas es tal que se habla de un vacío de poder, al menos a nivel ético. Los ciudadanos ya no creen en sus representantes, pero desconfían a la vez del futuro que auguran las alternativas emergentes.  

Un análisis de opinión publicado ayer en elEconomista se convirtió en uno de los focos de los comentarios de los internautas, que hacen hincapié en cómo la ética del poder vuelve a ponerse en entredicho entre los ciudadanos. Se habla de la crisis como detonante de la apertura de la caja de Pandora de la corrupción en el país, y prueba de ello es que, según la última encuesta del CIS, precisamente la corrupción se ha convertido en el segundo problema que más preocupa a los españoles, sólo precedido por el desempleo. 

Eso sí, nadie niega que el problema venga de atrás: no es la crisis la que ha provocado el auge de las corruptelas, sino que ha servido para destapar ciertas prácticas -y se presume que lo destapado es sólo la punta del iceberg- que venían llevándose a cabo desde mucho antes de que ésta estallara. Otra cosa es que en tiempos de bonanza nadie -ni siquiera los propios ciudadanos- se preocupara por esta problemática. `Mientras había bastante para que todos pudieran pillar algo, todo iba bien. Cuando a alguno se le aparta, empieza a cantar contra los que aún tienen.

Si os fijáis, casi todos los casos vienen de denuncias de quienes antes estaban en el ajo y han dejado de estarlo´, aseguró un lector. Los internautas perciben que son los tiempos de escasez los que provocan el destape de ilicitudes y su escrutinio público, lo que provoca, a su vez, que la crisis deje de ser sólo económica para pasar a ser ética. 

Es precisamente la falta de valores lo que más preocupa a los ciudadanos, que ven cómo la clase política se ha degradado poco a poco hasta contar con una muy escasa aceptación general. No se aprecia que ninguno de los supuestos esfuerzos llevados a cabo a nivel legilativo para paliar esta carencia sirvan realmente para algo. Como ejemplo, se habló de la Ley de Transparencia, que muchos califican como `papel mojado´ para escurrir el bulto de cara a la galería; o de la introducción del delito de corrupción privada durante la anterior legislatura, a manos del PSOE, mediante la Ley Orgánica, que sirvió para modificar el Código Penal. Los internautas aseguran que no han visto efecto alguno en ninguna de estas modificaciones: los corruptos `siguen quedando en la calle´ a pesar del supuesto endurecimiento del Código Penal en este punto, y la falta de información y control sobre el gasto y las actividades públicas en las diferentes escalas administrativas sigue existiendo en la misma medida que siempre. 

El caso de la banca y de la falta de responsables directos por los desmanes de los últimos años es un ejemplo clave. De un lado, se logra justicia individual en casos sonados, como el de las preferentes, a través de demandas personales que acaban dando la razón al cliente. Pero no existen en España los `macrojuicios´ al estilo de los desarrollados, por ejemplo, en Estados Unidos, sentando en el banquillo y condenando directamente a los altos mandatarios de las entidades como forma de demostrar que el Estado se posiciona en contra de estas prácticas y tiene las herramientas para castigarlas de forma ejemplarizante. Muy al contrario, la opinión pública percibe que se está tapando a `los que deberían estar en la cárcel´ y que el sistema en su conjunto está diseñado de forma que existan ventanas que permitan escapar de una condena, por extrema que sea la actuación que se juzgue. Tal y como recordó la prensa, en Estados Unidos multinacionales como Alcoa, Siemens o RBS han sido multadas por prácticas fraudulentas, en el caso de esta última por engañar a inversores en la venta de productos financieros. 

Por ello, los internautas se plantean la necesidad de introducir filtros previos donde las leyes no llegan. Por ejemplo, a través de protocolos de actuación, códigos de conducta, herramientas internas y externas de denuncia, o cursos de formación. Se trata, en definitiva, de prevenir en lugar de curar, implementando una cultura de transparencia y conducta ética desde el Consejo de Administración hasta el último de los empleados. Eso sí, los lectores hacen hincapié en la idea de que es básico reconstruir las instituciones desde sus pilares y reeducar la conducta del personal que, a todas las escalas, forma parte de la Administración y de las empresas privadas. 

Y es que, a juico de los lectores, la misma ética debe regir para unos y otros, sin que el empresario privado tenga derecho a contar con un margen más flexible a la hora de medir qué es lícito y qué no lo es. Sin embargo, los internautas constatan que esa mentalidad existe, y recordaron, en este sentido, cómo algún exconsejero de Caja Madrid involucrado en el escándalo de las tarjetas en negro ha asegurado en los últimos días que no se ha producido ningún delito y que el uso de la tarjeta de crédito estaba ajustado a sus funciones. 

Por ello, reclamaron la necesidad de luchar contra estos problemas, basándose en que `la corrupción es la causa de la crisis´. En este marco, se lanzaron propuestas de lo más contundente para cortar el problema de raíz: `La corrupción tiene dos manos, la del que corrompe y la del que deja corromper. Dado que es imposible eliminar la horda de mangantes vividores que nos gobiernan, podemos empezar por quitar la clasificación de contratistas a las empresas que corrompen. Seguro que en el futuro se eliminaría la corrupción. Una empresa del IBEX no se puede permitir desaparecer de la noche a la mañana. Además no hace falta cambiar la ley, tan solo aplicarla´, sentenció un lector.

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