edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
30/10/2013
Tras la visita de Dijsselbloem

Los internautas piden a Rajoy que no `venda´ a Europa otra reforma laboral a cambio de más tiempo con el déficit

El presidente del Eurogrupo despierta críticas por ofrecer a España un plazo extra a cambio de reformas estructurales con fechas tope fijadas de antemano
Los ciudadanos se oponen frontalmente a ahondar en los cambios a peor que ya ha experimentado el mercado de trabajo, y se niegan a ser la `China de Europa´
ICNr

La visita del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, a Madrid a pincipios de esta semana sigue trayendo cola tras hacerse públicas sus declaraciones acerca de las recetas que, a su juicio –y al de Europa- debe aplicar España para contar con el apoyo de la UE. El presidente dio por hecha la salida `limpia´ del rescate bancario, pero con concesiones que no gustaron a la opinión pública: los países de la zona euro sólo obtendrán tiempo extra para recortar su déficit público -algo que países como España van a necesitar- a cambio de un paquete de reformas estructurales con plazos fijados de antemano. Los puntos clave de esos retoques miran directamente hacia el marco laboral y van en la dirección contraria a los deseos de la opinión pública, que sólo se muestra favorable a desandar el camino recorrido desde que el actual equipo llegó al Gobierno.

`Quizá se pueda decir que son reformas por contrato, pero hay diferencias con el esquema alemán, por ese vínculo con los plazos adicionales para cumplir el déficit´, aseguró Dijsselbloem a la hora de adelantar por dónde irán los tiros. La propuesta ya era relativamente previsible: tanto Bélgica como Alemania conocen ya los planes del presidente del Eurogrupo, y lo cierto es que desde el frente meridional –contrario a la propuesta alemana de contratos sin alguna contrapartida- parecen mostrarse más  favorables a esta fórmula. Según fuentes del gobierno español, recogidas por El País, `el plan de Dijsselbloem tiene sentido´.

Parece claro, por tanto, que España `morderá el anzuelo´ a cambio de más tiempo, y lo hará nuevamente en detrimento de la voluntad de los ciudadanos y obviando que cumplir con el objetivo de déficit es una meta de la que no sólo tienen que responder los contribuyentes, sino también la esfera de lo público. Los planes de Dijsselbloem pasan por ahondar en la reforma del mercado laboral y, aunque aseguró que el país ha comenzado a `pasar página´ en el camino de la recuperación de la crisis económica, aún quedan muchas cosas por hacer. Eso sí, el presidente trató de contrarrestar las malas noticias con una palmadita en la espalda al Ejecutivo por su labor durante lo que va de legislatura. La situación de España habría mejorado `en gran medida´ en el último año, al haber cambiado a mejor sus condiciones financieras, progresar en materia de consolidación presupuestaria, desaparecer desequilibrios macroeconómicos, estabilizarse el desempleo y recuperarse la confianza, volviendo a la senda del crecimiento.

Son palabras, sin duda, muy optimistas a la vista de la opinión pública que parecen tener más que ver con una estrategia para conseguir su objetivo que con la realidad del panorama nacional. En otras palabras, si los ciudadanos ven más cerca esa `salida del túnel´ -de la que habló el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, la semana pasada-, tal vez se encuentren más predispuestos a dar ese último empujón. Éste pasaría, en palabras de Dijsselbloem, por hacer que el mecado laboral español sea más dinámico, modernizando los contratos con el objetivo de reducir las diferencias entre los que están fuera y los que están dentro del mercado de trabajo. Algo que los ciudadanos tradujeron en una reducción de los derechos de los trabajadores en cuanto a su acceso a éste, a través de fórmulas flexibles y `minijobs´. El lado más amable de los retoques exigidos es poner las medidas necesarias para alcanzar una meta obvia: que los jóvenes desempleados tengan acceso a formación y empleo.

Nada más lejos de la realidad. Los cambios en material laboral que propone el presidente del Eurogrupo son opuestos a la voluntad de los internautas, que volvieron a comparar a España con la `China de Europa´. Y aunque puede que esa situación sea la más conveniente para los países del norte, no lo es así para los ciudadanos españoles, que no pueden defender a quienes pretenden recortar sus derechos.

EL `ENEMIGO EN CASA´

En este marco, lo peor es que `el enemigo está en casa´ y que, para la opinión pública, es cristalino que a Mariano Rajoy no le temblará el pulso a la hora de seguir las pautas de Bruselas en lugar de acometer reformas más dolorosas para la clase política. Más aún si cuenta con la Unión Europea como chivo expiatorio para derivar automáticamente hacia el norte toda responsabilidad, por poco que funcione esa técnica a estas alturas. `El PP tiene una hoja de ruta de la que no se aparta ni un milímetro: por una parte las 30 o 40 familias más influyentes de España (políticos, banqueros, empresarios IBEX), se reparten el Estado de Bienestar (Sanidad, Educación, Justicia, Servicios Sociales), y esto supone cientos de millones en beneficios que saldrán de España. Negocio asegurado y redondo a coste cero ya que el ciudadano seguirá aportando, vía impuestos los costes´, se llegó a leer en la web, en acusación directa a la mala praxis del Ejecutivo.

En la misma línea, se leyó que el Gobierno `no tiene intención de invertir en nada ni reactivar nada. Más bien al contrario, todas sus reformas tienden a frenar el crecimiento industrial, económico y social´. Así, `aunque España y los españoles están devaluados, los inversores piden más, y el Gobierno no tardará en mostrarles mejores ofertas, de eso no hay duda´.

Con esta actuación se ahondaría en un error que no es nuevo y que lleva al Gobierno a cargar con el peso de la crisis a las espaldas de los ciudadanos, sin contemplar que los culpables, hasta ahora, se `han ido de rositas´. Los internautas volvieron a mirar directamente hacia la banca, y se preguntaron `por qué el Eurogrupo carga todo sobre la ciudadanía y no sobre los banqueros, que son los culpables de todo este lío´.
Todo ello sin olvidar que los recortes de derechos que se están patrocinando desde Europa y desde España para el grueso del mercado laboral no se corresponden con más seguridad o protección del Estado, ni en materia de desempleo ni de jubilación. `Señor Dijsselbloem, ¿me asegura usted que de esa forma tendré una jubilación, al menos, igual de digna que la suya propia? Porque si no es así, reclame reclame, que ahora voy. Yo trabajo por convencimiento propio, no tiene que venir ningún iluminado a reclamarme nada´, sentenció un lector.

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