edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
05/11/2013
En respuesta al último informe del Banco Mundial

Los internautas piden bajar impuestos y reducir burocracia como únicas fórmulas para mejorar la competitividad

ICNr

La capacidad de España para hacer negocios en el extranjero empeora año tras año y, lejos de remontar gracias a las leyes que se han venido aprobando durante lo que va de legislatura -por ejemplo, las dos normas destinadas a los emprendedores-, el país no hace sino perder posiciones con respecto al resto de Estados. No sólo de Europa, sino de todo el mundo. Según recoge el informe anual `Doing Business´, elaborado por el Banco Mundial, España ha perdido seis posiciones con respecto al ejercicio anterior, pasando de la posición 46 a la 52. El elevado nivel del impuestos que tan en entredicho se encuentra desde la opinión pública tiene mucho que ver con esa caída. 

`Doing business´, informe que se ha convertido en un referente obligado a la hora de medir la capacidad de las economías de casi todo el mundo para crear y atraer negocios, trae peores noticias para España que el año pasado. Como ya ocurrió el ejercicio pasado, España pierde puestos en el ranking, compuesto por un total de 189 países. Se trata de una caída más pronunciada que la experimentada en la comparación entre 2012 y 2013, que fue de dos escalones -de 44 a 46- y, según los datos que facilita el estudio, el peso de los impuestos tiene mucho que ver con esta caída. 

En concreto, el informe -que evalúa la capacidad de crear empresas, la facilidad para crear relaciones comerciales, exportar e importar, acceso al crédito o capacidad jurídica para resolver problemas de insolvencia o protección a los inversores- sólo da una puntuación más elevada a España en uno de los indicadores analizados: comercio transfronterizo. Es decir, el país destaca -exactamente en tres puntos más- cuando se trata del tiempo, coste, documentación, etc. necesarios para importar y exportar bienes. Sin embargo, el país cae en nada menos que 34 posiciones cuando se trata del pago de impuestos -número de pagos, facilidad a la hora de materializarlos y tipos aplicables, entre otros indicadores-. 

La facilidad a la hora de crear negocios cae en 6 puntos, a pesar de las medidas adoptadas en materia registral y de las dos Leyes de Emprendedores -si bien la última acaba de comenzar su andadura-; los aspectos burocráticos relacionados con la concesión de permisos empeoran en 7 puntos; el acceso al crédito cae en tres puntos con respecto a 2012; y la protección al inversor desciende en tres puntos. A todo ello se suman los problemas derivados del registro de la propiedad -requerimientos notariales, obtención de la documentación necesaria, impuestos aplicables a estos trámites...-, donde España suele presentar bajas puntuaciones, aunque a cambio de altas garantías de seguridad. 

La puesta de soluciones a los casos de insolvencia -que obedece a parámetros como el tiempo que tarda en llevarse a cabo, su coste o la tasa de recuperación- cae dos puntos, pero a pesar de su discreta caída, se trata, con diferencia, del aspecto peor valorado por el informe en lo que atañe a España, con 22 puntos -siendo el margen de cero a 100-. Le sigue en esa mala clasificación precisamente el comercio transfronterizo -a pesar de ser el único indicador que mejora-, que cuenta con 32 puntos. En cuanto al punto más valorado, se trata de la capacidad de iniciar negocios, que suma 142 puntos. 

Con todo, esta tendencia es la habitual: los estudios basados en la medición de la distancia hasta la frontera del 100 indican que, en promedio y entre las distintas regiones, las economías se acercan más a la frontera -es decir, a la mejor práctica- en el área de apertura de una empresa, y se alejan más de la front era, en promedio, en el área de resolución de la insolvencia. La apertura de una empresa es también un área en la que todas las regiones se acercan en conjunto. El desempeño en áreas como, por ejemplo, la obtención de crédito, el cumplimiento de contratos y la resolución de la insolvencia, difiere de manera considerable entre las diversas regiones. Además, España aparece reseñada en el Informe como ejemplo de una de las prácticas necesarias para facilitar la obtención de crédito: poner a disposición información sobre minoristas, entidades comerciales crediticias o empresas de suministro, así como sobre financieras. 

IMPUESTOS Y BUROCRACIA COMO GRANDES CULPABLES

Del lado de los internautas, la mayoría de los comentarios que en respuestaa al informe dan la razón al Banco Mundial en sus conclusiones sobre España, no sólo en lo que a impuestos se refiere, sino también en material de burocracia. Asumido que el nivel de impuestos es `descomunal´ y supone un enorme desincentivo para los inversores –externos e internos-, los internautas se detuvieron especialmente en los problemas que acarrea la excesiva burocracia y la division de normativas. Este último es un problema en el que el Gobierno viene trabajando a través de la future Ley de Unidad de Mercado, del mismo modo que con las normas para emprendedores. Peo la utilidad de estas leyes aún no puede medirse y, de momento, el panorama deja mucho que desear. 

Para los lectores, España `tiene un problema que se llama burocracia, administración y papeleo´. Los ejemplos son infinitos: `A mi me han cobrado por hacer oficialmente cosas que yo podría haber hecho por mi mismo. Hay personas, -con todo el respeto- cuyo empleo consiste básicamente en ser intermediarias entre una persona y aquello que esa persona necesita, (documento, traducción, transacción...) pero que ella misma podría procurarse. Esto tiene dos consecuencias. Que las personas se acostumbran o peor, se las obliga a acostumbrarse a no valerse por sí mismas, y que el Estado gasta dinero en pagar sueldos a personas con empleos inútiles y no productivos´, resumió un lector. Esta situación se convierte en `completamente absurda´ y, a juicio de muchos, `lo que habría que hacer es destinar ese dinero a cosas útiles: sanidad, educación, industria, las pymes, ciencia y, en general, al progreso: cosas a través de las cuales se podría crear empleo para esas personas que ahora trabajan para enlentecer a la sociedad´. 

En la misma línea, se comentó que `tenemos un sistema y unas administraciones de espaldas al ciudadano´, fruto de un problema `muy español´: `Ver el mundo muy diferente como lo ven fuera´. España, a juicio de los lectores, tiene que ser `más competitiva y, si decide quedarse en el area capitalista, no queda mas remedio que dar mayores garantías al capital emprendedor´, en lugar de dárselas a `los que sólo chupan del sistema´. Y es que, para los lectores, no por tener más funcionarios se introduce más eficiencia, y el hecho de mantener el enorme peso de la administración tiene mucho que ver con la cantidad desproporcionada de impuestos que se pagan en España. `Subamos todavía más los impuestos, que hay mucha mamandurria en la Administración Pública, pero todavía podemos sostener a más sindicalistas, políticos y allegados, todavía queda alguna que otra familia de clase media que no ha alcanzado el umbral de la pobreza. Hay que exprimir más´, ironizó un lector.

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