edición: 2611 , Viernes, 7 diciembre 2018
10/12/2013
Tras las últimas cifras del Banco de España

Los internautas ponen en duda que el crédito vuelva a fluir en 2014 y ven lejana la salida de la crisis

La opinión pública reclama medidas eficientes para reflotar la economía y generar empleo y denuncian la ineficacia de las desarrolladas hasta ahora
ICNr

La falta de crédito sigue haciendo mella entre los ciudadanos, conscientes de que, por mucho rescate financiero que venga -y que a estas alturas casi se va, como si el trabajo estuviera hecho-, el dinero sigue sin llegar a los bolsillos de quienes más lo necesitan: familias y empresas. Precisamente ayer los medios se hacían eco de las últimas cifras con las que el propio Banco de España ilustra este problema: seis años después del estallido de la crisis, un 30,5 por ciento de las empresas (sin incluir a todas las pertenecientes al sector financiero) llegó a 2013 en una situación de `presión financiera elevada´, derivada, sobre todo, del pago de los préstamos bancarios que tienen contratados.

Esa presión financiera significa, ni más ni menos, que ni siquiera sumando todos los resultados positivos del ejercicio del pasado 2012 es posible para estas empresas pagar los gastos que se derivan de su deuda. Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas, teniendo en cuenta que la mayor parte del tejido empresarial español se mueve en el terreno de la pyme. Eso sí, desde el Banco de España se matizó que es probable que esta tendencia se modere durante este año. Sus previsiones sobre el futuro de las empresas no financieras llevan a la institución a augurar que las apreturas `se están modulando a lo largo del año en curso´, si bien esa modulación es todavía muy parcial, ya que se basa en los resultados de un número limitado de empresas (de momento, solamente 746) y dan primacía a las que mayor tamaño tienen.

La conclusión es que aún es pronto para hablar de una recuperación, y el propio Banco de España hace gala de esa cautela en sus conclusiones, al asegurar que `el porcentaje de empresas bajo presión financiera elevada se mantiene todavía en niveles altos´. Se trata de un problema que no es nuevo y que lleva manifestándose desde 2007. Justo antes de estallar la crisis, el porcentaje de pymes entrampadas era del 18,1 por ciento, y ese porcentaje siguió creciendo de ahí en adelante hasta alcanzar la cifra actual. La fuerte disminución de los ingresos ha sido tendencia desde entonces, especialmente en el ámbito de la construcción y de la promoción inmobiliaria. En total, la proporción de empresas que no pueden hacer frente a todas sus deudas ha crecido en nada menos que 22 puntos porcentuales, lo que se traduce en que al término de 2012, el 42,3 por ciento de las compañías vinculadas al ladrillo se encontraba ahogada por sus acreedores. Su pasivo es tal que supone el 61,5 por ciento del total del endeudamiento que muestra el sector inmobiliario, según el análisis del Banco de España.

Además, centrándose en 2013, el Banco de España detecta un `retroceso´ de este indicador entre enero y septiembre de este ejercicio, periodo en el que el conjunto de la economía comienza a dejar atrás la recession más larga que ha atravesado la economía española en tiempos de la democracia. Si tal tendencia se afianza el próximo años, habrá efectos positivos en dos ámbitos: el sector empresarial en su conjunto se encontrará en mejores condiciones para invertir y para conservar sus plantillas e, incluso, para contratar más personal; y la banca mejorará sus posibilidades de dar crédito, en la medida en que la mayor parte de la deuda empresarial son préstamos bancarios.

Sin embargo, estos buenos augurios de cara a 2014 no hicieron sombra al problema actual, que es el que ya ha provocado el cierre de un importante número de empresas durante los últimos años. Lo prolongado de la crisis lleva a los internautas a ver cada vez menos claro el fin de la coyuntura, a pesar de que ciertos indicadores –y las optimistas voces políticas, a las que no se da crédito pos sistema- aseguren que comienza a verse esa famosa luz al final del túnel. `Esto pinta muy feo, no se ve la luz por ningún sitio, el consumo esta cayendo en picado, aseguró, por ejemplo, un lector. `Pues como estas empresas estén esperando que les den dinero los bancos, van dados. Estos si que van a ver el final del tunel...´, aseguró otro. 

El problema no es nuevo y ya ha llevado en innumerables ocasiones a los internautas a denunciar los daños que provoca esta falta de crédito. Y es que el mantenimiento del tejido empresarial se perfila, según los comentarios de los lectores, como la única vía posible para la recuperación. Sin crédito -entre otras cosas- no hay liquidez y sin ella no hay posibilidades de crecer y de generar empleo. Esta ecuación permanence muy clara en el ideario de la opinión pública, que aprovecha ocasiones como la de ayer para reclamar también más luz –pero no sin menos derechos-  en la maraña normativa sobre contratación laboral, y menos impuestos relacionados con el trabajo, de cara a incentivar de manera real la contratación. Todo ello sin perpetrar `fraudes para el trabajador´, como el que la semana pasada se denunció, a través de una sentencia, para el caso del famoso a de la reforma laboral: la creación del llamado contrato indefinido de apoyo al emprendedor, que permite una suerte de despido libre y gratuito durante un periodo de prueba de nada menos que un año. 

En definitiva, los lectores creen que España `seguirá en crisis´ durante largo tiempo si no se toman las medidas adecuadas, cosa que a su juicio no se ha hecho, a lo que se suma la ausencia de un `plan B´ ahora que el modelo económico de la burbuja inmobiliaria se ha hecho añicos. Los internautas sacaron su lado más pesimista al asegurar que `tendría que aparecer una industria que genere puestos de trabajo, como en su época fue la construcción, pero no hay nada: España es un país sin industria sin futuro, con menos población, con más paro con sueldos cada vez más bajos´. 

Esa falta de optimismo se traslada al terreno de la política, donde la confianza en quienes gobiernan o quienes aspiran a hacerlo se encuentra en mínimos; y también al terreno de los propios ciudadanos: `Si al menos esta crisis nos enseñara a no vivir a crédito y a capitalizar nuestras empresas y nuestras economías domésticas, hasta daría por buena este desastre. Pero me temo que no será así para la mayoría y en cuanto los bancos abran la mano algunos se entramparan como si no hubiera mañana´, señaló un lector. La lección de la crisis debería ser, en definitiva, la de construir algo nuevo mejorando lo anterior, la de extraer lecciones de los fallos del pasado, y los internautas no perciben que ese cambio de paradigma se haya producido en absoluto. El máximo exponente de esta realidad es la banca, terreno en el que `nada cambia para mejor´: los clientes siguen siendo la parte más débil y su rescate, que ha costado miles de millones al contribuyente, no se ha saldado con más derechos –los necesarios-  para sus usuarios. 

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