edición: 3098 , Lunes, 30 noviembre 2020
01/12/2011
Reforma laboral

Los internautas se dividen a la hora de valorar un posible abaratamiento del despido

La opinión pública teme que los empresarios echen a los más veteranos para cambiarlos por mano de obra joven y barata
Empleados y empleadores afirman no sentirse representados por sindicatos y patronal, y dan por hecho que la reforma se hará sin un acuerdo
El fondo de capitalización que propone el PP plantea dudas entre los lectores, que temen que se gestione por empresas o bancos
ICNr

Era un secreto a voces, pero no por ello menos importante para la opinión pública. La apuesta del Partido Popular por abaratar el despido a 20 días por año trabajado -la gran demanda de los empresarios- parece cada vez más factible, aunque, a falta de pacto, se hará por la vía de la clarificación de las causas de despido objetivo, según se publicó ayer en prensa económica. Una información del periódico elEconomista aseguró que el equipo del PP ya trabaja en esta medida, que se traducirá en la habitualidad de la indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 meses. Una opción que, hace sólo un mes, descartaba por completo el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, quien aseguró que, si su partido ganaba las próximas elecciones generales no apoyaría abaratar el despido “en ningún caso”.

Pero la crisis requiere soluciones y, con un paro con las dimensiones españolas, la reforma laboral se convierte en un punto clave para el futuro Gobierno, que ya trabaja en el nuevo modelo con la CEOE y los sindicatos UGT y CCOO, a quienes ha pedido que pacten cuanto antes. Sin embargo, las posturas parecen irreconciliables, tanto para ambos frentes representantes como para la opinión pública en general. A los trabajadores les asusta una pérdida de derechos que, lejos de ser coyuntural, podría convertirse en la pauta habitual. Mientras, todas las asociaciones de empresarios coinciden en que uno de los grandes lastres de la economía española es lo costoso que resulta contratar. Algo que perjudica, según ellos, también de cara al establecimiento en España de empresas extranjeras.

Los internautas, sin embargo, no tienen tan claras las bondades de la reforma que, previsiblemente, se acabará aprobando, y rechazan el argumento de que sea necesario equipararse a Europa en materia laboral, sobre todo porque, en España, los empresarios no pagan igual que en otros países con los que se nos compara. No es cierto, según apuntaron ayer los lectores, que se pueda comparar a un empresario español con uno alemán, aunque tampoco valen comparaciones entre trabajadores. Por ello, tal vez el modelo español necesita ser más estricto para protegernos de nuestra propia naturaleza.

Además, la reforma suena “demasiado peligrosa” teniendo en cuenta que un efecto previsible es que se opte por despedir a los más “veteranos” para cambiarlos por mano de obra barata. Por ejemplo, por “un becario por dos pesetas”. De ahí que la opinión pública también pidiera que se tomen medidas con respecto a este tipo de relaciones laborales precarias que afectan especialmente a la gente joven, tanto para protegerles a ellos como a los más experimentados, que serían más fáciles de deshechar.

Esta previsión, en parte, ya la tiene en cuenta el equipo del PP cuando habla de poner coto a la dualidad entre trabajadores fijos y temporales, que es “uno de los más graves problemas del mercado laboral”. Se propone, por ello, reducir al mínimo los modelos de contratación. Con ello, en principio, el empresario tendría menos resquicios a los que acogerse para mantener contratos -o pseodocontratos- precarios, reduciéndose el abanico de opciones que, actualmente “es amplísimo”.

POLÉMICO FONDO DE CAPITALIZACIÓN

El polémico fondo de capitalización individualizado para cada trabajador, que se encuentra entre las propuestas de los populares, también recibió críticas por parte de la opinión pública. En muchos casos, la medida, totalmente distinta del modelo actual, plantea serias dudas sobre cómo se llevará a la práctica. Pero, sobre todo, los lectores se preguntan quién tendrá en sus manos la suma acumulada a lo largo del tiempo y, en este sentido, temen que esa labor corresponda a los bancos porque, de ser así, ello será un motivo para desconfiar.

En concreto, la idea es que dicho fondo contemple la cobertura frente al desempleo, cambiando la actual indemnización por despido por un “fondo de pensiones” individualizado que el trabajador irá capitalizando a lo largo de su vida laboral, instrumentado por la empresa, que destinará una parte de la masa salarial global para dotarlo a cambio de una rebaja en las cotizaciones sociales. Ello se combinaría con el el sistema de cobertura pública. Una medida que, en la misma línea que la anterior, trata de promover la movilidad de los trabajadores, ya que el fondo acumulado se mueve con él y, con ello, no se pierden los derechos adquiridos por antigüedad. Pero, además, permite que la empresa acumule el dinero mes a mes, en lugar de hacer frente a indemnizaciones por despido cuando más dificultades económicas esté atravesando.

La medida asusta por su novedad y, especialmente, se teme sobre cómo gestionará la empresa este fondo de dinero que, al fin y al cabo, pertenece al trabajador. Habría que crear, por lo tanto, instrumentos muy concretos que acoten las competencias de la empresa con respecto a estos fondos. Pero, restando esta crítica, que nace de la desconfianza de los internautas hacia bancos y grandes empresas, lo cierto es que no se percibe como una mala solución, sobre todo si “funciona bien en Austria, en Dinamarca o en Holanda”. Además, algunos recordaron que las empresas no son las únicas que quiebran. El Estado también puede quebrar” y, “desgraciadamene, es el caso de España actualmente”.

ROSELL DA POR HECHA LA REFORMA

Por su parte, algunos lectores censuraron que la reforma ya se dé por cerrada sin que se haya negociado nada. Y es que, a falta de acuerdo -lo que, previsiblemente, no ocurrirá, y menos con prisas- el PP tendrá clara su tendencia, que será mucho más cercana a la de los empresarios. En este sentido, las palabras de Rosell, presidente de la CEOE, pronunciadas ayer en el marco de una entrevista para COPE, dejaron claro que la futura reforma irá de su lado: "Nosotros estamos para acercar posiciones y tratar de llevar acuerdos a los gobiernos. En caso de no conseguirlos, quien gobierna tiene que gobernar y no tiene que quedarse a la espera de que lleguemos a un acuerdo". Son palabras “reveladoras” que dejan ver que “ya sabe que no va a haber acuerdo y que el PP va a legislar a su favor”.

Ello se traducirá en las recetas que todos los empresarios esperan, entre otras cosas, la “supresión del convenio sectorial e implantación del convenio de empresa, en perjuicio de los trabajadores”, comentó un internauta. Lo malo es que el malestar que acumula la sociedad podría traducirse en escenarios tan poco convenientes como una huelga general, que la opinión pública no descarta en absoluto. Y, esta vez, “con tintes prerrevolucionarios”.

Pero, para los empresarios, no quedan muchas más opciones. Algunos manifestaron ayer en sus comentarios que las reformas legislativa, como la laboral en este caso, deben adaptarse a los tiempos y, en un contexto de crisis, la realidad es que nadie se arriesgará a contratar de nuevo si no tiene garantías de que esa decisión no le costará cara si la situación empeora y hay que prescindir del trabajador. Por ello, piden favorecer “de una vez” la creación de empleo -y este mensaje va directo a los sindicatos- y dejar a un lado posturas “irresponsables, impresentables y anacrónicas”.

En este sentido, muchos lectores -empleados y empleadores- denunciaron que la representación que ofrecen tanto sindicatos como la CEOE -que “representa a un número mínimo de empresas”-no se corresponden con la realidad social. Las demandas de ambas partes se valoran en muchos casos como “extremas” y ello no beneficia en tiempos de crisis, cuando se necesitan más que nunca soluciones rápidas. Así, de los sindicatos se critica que con sus exigencias y sus "responsabilidades" sociales “lo único que han conseguido es que los empresarios no tengan valor de contratar a nadie”. Y es que, al fin y al cabo, “los empresarios, que son los que arriesgan su patrimonio, siempre son los malos de la película”. En todo caso, los ciudadanos dan el sí a la negociación, porque, por mucho que los sindicatos “no hayan hecho nada por los trabajadores en los últimos tiempos” y hayan vivido “muy bien con Zapatero”, ello no significa que Rajoy tenga que actuar “bajo la senda del decretazo”.

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