edición: 2311 , Martes, 26 septiembre 2017
17/02/2014
Menos de un tercio espera lograr un trabajo

Los internautas tachan de inútiles a las oficinas de empleo y apuntan hacia una estrategia para reducir inscritos

Los lectores acusan al Gobierno de crear pocos incentivos para permanecer inscrito una vez agotada la prestación por desempleo
Se lograría, así, adelgazar el número de parados `oficiales´, por lo que la cifra real sería mucho más elevada que la que maneja el Ejecutivo
ICNr

Toda estrategia es buena a la hora de emprender la búsqueda de empleo, pero, a juzgar por los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), acudir a las oficinas de empleo se ha convertido en la más estéril de ellas. Según un estudio que se hizo público este fin de semana, menos de un tercio de los parados espera que los servicios públicos de empleo se pongan en contacto con ellos, lo que supone la cifra más baja de toda la serie histórica que comienza en el año 2005. Cae también el porcentaje de parados que busca empleo a través de estas oficinas, lo que da una idea muy clara de el escaso éxito de unas instuticiones a las que se relaciona con una ayuda prácticamente nula y la oferta de cursos que sólo benefician a los `enchufados´ que los imparten.

En concreto, los datos del INE aseguran que, al término del pasado año, sólo el 31,3 por cienti de los parados que buscan trabajo están a la espera de una llamada de las oficinas del Servicio Público de Empleo, una cifra más de cuatro puntos inferior a la registrada un año antes (35,5 por ciento). De hecho, desde el comienzo de la serie histórica, cuando este porcentaje era del 46,7 por ciento, la cifra se ha ido reduciendo hasta situarse en su mínimo al término del pasado año y acumulando una caída de más de 15 puntos desde 2005.

En cuanto al porcentaje de parados que buscan un puesto de trabajo a través de las oficinas públicas de empleo, éste ha pasado del 57,7 por ciento al término de 2012 al 54,1 por ciento en diciembre de 2013, es decir, 3,6 puntos menos. El porcentaje más alto de la serie histórica en el que una mayor parte de los parados confiaba en los servicios públicos para lograr un empleo se registró a comienzos del año 2010, con un 65,3 por ciento, lo que representa 11,2 puntos más que ahora.

La estadística sirvió a los internautas como foro en el que arremeter contra los servicios de este tipo de instituciones: los lectores aseguraron que es del todo inútil que se cuente con tal número de personas trabajando en los servicios de empleo, cuando `la documentación se puede tramitar por Internet y la renovación también´. Están ahí `sólo para que se ocupen de buscar trabajo a los parados, y no lo hacen´, por lo que, tal y como sentenció un lector, `si los mandaran a todos al paro ahorraríamos muchísimo dinero inútil desperdiciado en gente poco productiva´. 

Esa falta de eficacia sería, tal vez, incluso una estrategia meditada del Gobierno, ideada para que el número de personas registradas sea cada vez menor a fuerza de disminuir las ventajas de este servicio cuando se haya agotado la prestación por desempleo. Èl que va a la oficina del Inem, ya sabe de antemano que no le van a buscar un empleo. Muchos desempleados van solo si les queda alguna prestación o ayuda por cobrar. Ahora, ir sólo para engrosar las estadísticas del paro, muy pocos lo hacen´, aseguró un lector. En definitiva, esta oficina sirve al Gobierno para medir trimestralmente cuántos parados tiene oficialmente, porque `extraoficialmente seguro que existen muchos más´, comentó un internauta.

Se trata también de la única fórmula que tendría el Ejecutivo para poder decir que `hacen algo por los desempleados, cuando no sirven absolutamente para nada´. `Llevo años parado y sólo he recibido de los servicios públicos de empleo cuatro ofertas, todas ellas que nada tienen que ver con mi preparación y experiencia´, criticó un lector. También se arremetió contra los funcionarios que allí trabajan. Se trata, a juicio de algunos lectores, de verdaderos `nidos de funcionarios mantenidos que no hacen nada y no quieren hacer nada´. `Todo el mundo considera un Expediente X el descubrimiento de una persona ajena a cualquier ente público o, llamemosle, enchufe, que haya encontrado trabajo gracias al Inem. Eso sí, cursos para los sindicatos o amiguetes, sí te los gestionan. Marca España. Quien no se hizo funcionario y no tiene enchufe, que se acostumbre al desempleo´, sentenció un lector.

MÁS MODERACIÓN SALARIAL

Los internautas también hablaron de la otra cara de la moneda en cuanto a los problemas del mundo laboral: la moderación salarial que sufren quienes `aún tienen la suerte de tener trabajo´. El detonante lo marcó esta vez el secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre, quien aseguró el pasado viernes que las bajas tasas de IPC que está registrando la economía española (0,2 por ciento interanual en enero) facilitarán la continuidad de la moderación salarial, la mejora de la competitividad y de las exportaciones, y contribuirán a mantener el poder adquisitivo, lo que a su vez impactará `positivamente´ sobre el consumo.

Es la lectura que Jiménez Latorre extrajo de los datos del IPC de enero, subrayando que las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencian que la `cultura de la estabilidad de precios se está estabilizando en España´, y descartando una posible deflación. Para la opinión pública, sin embargo, todo lo que huela a ajuste salarial despierta una crítica inmediata. Y es que son muchos añosde crisis y de rebajas en el sueldo de miles de ciudadanos los que se arrastran a estas alturas de la crisis. También de subidas de impuestos que provocan que, en la práctica, el poder adquisitivo de los ciudadanos se encuentre mermado hasta límites que ponen en peligro la propia subsistencia de la clase media. 

La realidad que perciben es que, con un sueldo común –que muchos sitúan en el terreno mileurista-, la capacidad de gasto es minima y la de ahorro prácticamente nula. De ahí la caída de precios que, lejos de tener un efecto positivo, resultaría altamente peligrosa para la economía. Tal y como describió un lector, `de lo que no se da cuenta el Gobierno es de que la caída de precios se retroalimenta, impide a las empresas tener beneficios y, por tanto, contratar trabajadores. Sin olvidar que resulta más costoso pagar la deuda pública´. Los lectores describieron la espiral de la tan temida deflación y dibujaron un escenario en el que esta posibilidad resulta más que factible, dada la propensión –ya casi natural después de años de contención del gasto- a esperar a la hora de tomar decisiones que impliquen un desembolso de dinero. Por ello, los internautas aseguraron que `hay que impulsar el consumo elevando el poder adquisitivo de la población, y para ello había que proteger las rentas más pobres´.

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