edición: 2785 , Martes, 20 agosto 2019
01/12/2014
El partido concreta su política económica

Los internautas ven utópico el programa económico de Podemos y critican que `recule´ sobre la renta básica universal

La opinión pública considera poco serio que la formación prometiera ciertas medidas estrella sin hacer números previamente
Los internautas se dividen en cuanto a la reestructuración de la renta y piden que se dejen muy claras las consecuencias
El aumento del salario mínimo y la creación de un techo salarial no convencen a los lectores
ICNr

Las propuestas en materia económica de Podemos, presentadas a finales de la semana pasada, se han convertido en los últimos días en objeto de debate por parte de la opinión pública. Más allá de las recetas concretas que propone el partido que lidera Pablo Iglesias, los internautas se centraron en la necesidad de que las fuerzas políticas tradicionales se `pongan las pilas´ y elaboren planes más creativos y ambiciosos que sirvan para hacer sombra a las de los nuevos partidos. En definitiva, quienes no han sabido reconducir la situación durante los últimos años tampoco estarían legitimados para criticar a quienes se lanzan a diseñar mejoras. Con todo, la `letra pequeña´ del programa fue analizada con lupa y acumuló no pocas críticas por parte de los internautas. 

Del programa recién presentado se critica la marcha atrás con respecto a algunas de las promesas más polémicas y ambiciosas defendidas por el partido meses atrás, especialmente en cuanto a la renta básica universal. Además, se censuró que el anuncio de la limitación de esta renta a ciertos casos concretos lo comunicara no el secretario general de Podemos, sino uno de los miembros de su Consejo. El encargado fue Rafael Mayoral, que señaló que dicha renta, uno de los pilares del discurso económico de Podemos, pasaría a ser, en todo caso, de `aplicación paulatina´.

De otro lado, el texto, firmado por los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres, con citas de personajes como Rosa Parks, Gandhi o Lluis Llach, propone aumentar el poder de la banca pública, garantizar el crédito como un derecho, reducir la jornada laboral a las 35 horas semanales, así como aumentar el gasto público, los salarios y las pensiones, fortalecer los sindicatos. La propuesta no especifica la cuantía de la subida del salario mínimo, y, en cuanto al salario máximo, se calcularía entre el salario medio y el máximo en las empresas, que actualmente está en un ratio de 127 a 1.

Además, sugiere llevar a cabo una reestructuración de la deuda –tal y como ha defendido recientemente el Financial Times-, así como una reforma fiscal que persiga la redistribución de la riqueza, y garantizar una ayuda desde el Estado a aquellas personas que en contra de su voluntad no pueden acceder a otros ingresos o subsidios (la polémica renta básica). También proponen una reforma radical de la Administración y la función pública para hacer más eficiente el Estado. 

Por otro lado, los asesores de Podemos señalan como objetivo disminuir la carga hipotecaria de las familias, creando para ello una `institución de conciliación´ para establecer moratorias, quitas o reestructuraciones de deuda `en condiciones que proporcionen la mayor estabilidad posible al sistema´. Recuerdan, además, que el propio FMI ha propuesto algo similar. A ello se suma el reconocimiento de que España no puede, de forma unilateral, hacer prácticamente nada con la deuda. El documento de la nueva formación, sin embargo, habla de la posibilidad de renegociar la deuda y explicar a la ciudadanía de dónde viene y cuáles serían las consecuencias de no pagarla, recordando que en la historia ha habido casos de renegociaciones.

UN ESPÍRITU RENOVADOR

Del lado de los internautas, si bien algunas de las propuestas de Podemos se consideraron poco factibles en la práctica, se agradeció el espíritu que inspira su programa económico. Y es que, por compleja que sea la consecución de algunas de estas ideas, `al menos están trabajando en un proyecto, mientras el resto de partidos se dedican al desprestigio, sin aportar argumentos, muertos de miedo por la que se avecina´, resumió un lector. 

Eso sí, muchas de las propuestas del partido se consideraron excesivamente utópicas. Por ejemplo, en cuanto a la subida del salario mínimo y la idea de poner coto al salario máximo. `Por partes. El salario mínimo dependerá siempre si el salario que se paga justifica la labor que se realiza. Por mucho que se quiera subir el salario mínimo de los repartidores de propaganda en los parabrisas de los coches, si el costo no se justifica con los ingresos simplemente no será un trabajo productivo. Por cierto, ese trabajo se realiza casi siempre en negro... ¿Alguien piensa que porque lo diga Podemos se van a regularizar todos los trabajadores del reparto de publicidad en parabrisas?´, criticó un lector. 
En cuanto al salario máximo, tal y como resumió un internauta, `precisamente ocurrirá todo lo contrario, que los mejores se irán a trabajar fuera, donde les pagarán más´. 

En cuanto a la quita de la deuda o su reestructuración, la opinión pública también mostró sus reticencias, aunque en este punto las opiniones se encuentran más divididas. Con todo, incluso aunque se abra esta vía, es necesario `ir explicando las consecuencias´, ya que esa parte –el `aislamiento´ del país- es precisamente la que los lectores no conocen, aunque sí intuyen. `Si piensan que se tiene derecho al crédito sin pensar en pagar ni lo intereses ni el principal, ¿por qué no van a creen que pueden dejar de pagar la deuda que sea? Las consecuencias hay que explicarlas antes de votarlo, pero no sólo no lo hacen ahora sino que no lo piensan hacer después porque o bien lo saben y es maldad, o si no lo saben... es ignorancia´. 

Otro de los puntos clave del debate es la renta básica: los lectores niegan que al partido se le haya malinterpretado en cuanto a la extensión de este sueldo `gratis´. Más bien desde Podemos `han reculado, y mucho´. `Se la darán a los que ellos decidan, principalmente con el carnet en los dientes. Como no hay un duro, obviamente serán cuatro gatos. Hasta ellos mismos se dan cuenta de que no hay un duro´, aseguró un lector. Para la opinión pública, era evidente que esta receta no era sostenible económicamente y que el partido tendría que redimensionar el concepto tarde o temprano, pero esa certeza previa no resta gravedad al hecho de que el partido ya empiece a redimirse. Para muchos, se trata de un claro síntoma de falta de seriedad que, por otro lado, otros achacan a todos los partidos en general, por lo que nada de especialmente grave habría en el hecho de que Podemos peque del mismo problema. 

En este sentido, no pocos lectores aseguraron que, sea como sea la alternativa que propone Pablo Iglesias, es complicado que resulte `peor´ que lo conocido. Como mínimo, a la nueva formación se le reconocen buenas intenciones –por utópicas que sean-, y eso es algo que, según los internautas, escasea entre la clase política. `Me da igual el programa económico de Podemos. Como si quieren tirar billetes desde el balcón del Palacio de Oriente. Lo único que queremos es que los que están se vayan... Luego ya veremos qué pasa, pero que se vayan toda la banda de chorizos...´, sentenció un lector. 

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