edición: 2657 , Viernes, 15 febrero 2019
28/08/2009
Otra cacicada

Los Kirchner quieren jugar sus partidas a costa de Telecom Italia y Telefónica

Pretenden forzar su retirada de Telecom Argentina para favorecer la opción de compra preferente de los Werthein
Telefónica se blinda en Argentina
La cúpula de Telecom Argentina con Cristina Fernández en febrero pasado
Ana Zarzuela

Se lo juega al todo o nada con cada ladrillo al puente de plata a la salida de la operadora italiana de Argentina. Abre oficialmente el baile. Le pone fecha y apellidos al éxodo. Nada nuevo, nada que no hubieran descontado ya los de Franco Bernabé, los primeros en anunciar desde hace meses que, a la vista de las  "decisiones arbitrarias" de Buenos Aires tenía la mano tendida a las ofertas para vender su participación en Telecom Argentina entre 250 y 300 millones de euros, entre ellas las de brasileños que no estaban en la esfera de los Kirchner. La Casa Rosada tiene desde hace mucho a flor de piel la consigna que ahora repite a voz en grito: quiere fuera de Telecom Argentina (TA) a Telecom Italia (y a sus accionistas, como Telefónica). Algo que, traducido a la jerga peronista, quiere decir luz verde para que los Werthein -los accionistas mayoritarios- puedan no sólo asegurar su 48% de TA y neutralizar el derecho de tanteo de TI sobre sus acciones, sino darle la vuelta al mapa de la operadora austral y ejercer su derecho preferente, con o sin nuevos socios. Buenos Aires bombardea por todos los flancos para encontrar nuevas fichas. Hasta ahora no buscaba la salida accionarial de los italianos -no había reemplazo claro y a buen precio para el 50% de TI. Se conformaba con la retención y un peaje en inversiones. Telecom Italia iba a ser el rehén perfecto en tanto Cristina Fernández despejaba las leyes pendientes del sector y barajaba el tablero accionarial de la operadora de bandera argentina. Ahora ya los tiene a mano y no dejará correr más tiempo. El fallo de la CNDC no es inmediato, ni ejecutivo. Pero suma presión ahora que Néstor Kirchner intenta afirmar su autoridad licuada por los comicios locales. Por si las dudas, las dos ‘puñaladas’ a Clarín, con el fútbol gratuito y la tdt de pago, dejan claro que baila de la mano de los W. Si Slim y Ernesto Gutiérrez quieren entrada al ‘baile’ por TA tendrán que pagar más por ella.

Mueve los dados ajenos y los calendarios y urgencias propias. E intenta hacerlo con la autoridad de la competencia - una instancia que controla el Ejecutivo Nacional -como ‘crupier’-. La presidenta Cristina Fernández busca hacer sitio a sus elegidos en TA y de trata de no perder la mano, al menos el calendario y los invitados. No le importa a los Kirchner que hasta el vicepresidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), Guarda Mendoza (que resolvió que el ingreso de Telefónica de España en el capital accionario de Telecom Argentina, a través de su accionista Telecom Italia echa por tierra la competencia en el mercado local de las telecomunicaciones) reconozca vox populi que  los italianos "tienen un plazo máximo de 1 año" para desprenderse de sus activos en Argentina. De todos modos, el organismo oficial presentará "en un período que se extenderá por 60 días los mecanismos de desinversión" que deberá operar el grupo empresario.

En otros países, se le pediría a la empresa vender parte de sus acciones, pero este gobierno no le deja comprar a TI, no le deja vender, no puede ceder la opción a un tercero, y no lo deja votar sus acciones. Cristina Fernández ha intentado jugar la llave del tiempo, la baraja accionarial, la de los resultados y dividendos y la regulación del sector audiovisual en torno a Telecom Argentina. Sabe que hasta ahora las presiones no le han dado resultado: Los de Bernabé y Galateri no pudieron designar un nuevo presidente, pero tampoco el Estado pudo designar un representante propio en su Junta Directiva, haciendo valer los votos que posee luego de que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) absorbiera la participación de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). Y la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial suspendió la celebración de la última junta de accionistas, a petición de Telecom Italia, despojada en ese momento de su capacidad de gestionar su filial.  El gobierno del país del tango ya le dejó claro en enero al presidente Silvio Berlusconi por carta y a Franco Bernabé en persona que no quieren más sitio para Telecom Italia en TA- ni para Telefónica como accionista de Telco-. Ni los intentos de Telco -el máximo accionista de la operadora italiana Telecom Italia- que cambió sus estatutos para espantar cualquier supuesto problema antimonopolio en Argentina y una disputa sobre una adquisición en Brasil, ni los esfuerzos del Palacio Chigi se lo ponen más fácil a Franco Bernabé. El ejecutivo de Buenos Aires ha decidido hacer de la presencia de la española en TA parte del peaje, o al menos de la munición para intentar que la italiana renuncie a la mayoría accionarial de Telecom Argentina, que pague más barato su adiós y que lo deje en manos de los ‘amigos’ de los Kirchner.

La Casa Rosada no duda en animar el tiempo muerto para que los Werthein, que no quieren irse de Telecom Argentina, amortigüen el castigo del Merval y puedan cobrarle más caro el 18% a Telecom Italia si llega la hora de la venta. Y para que los ‘amigos’ de la Casa Rosada echen cuentas y paguen la entrada al ‘baile’, con o sin la operadora alpina. Con o sin aliados patrios. La Corporación América, de Eduardo Eurnekian, junto con el presidente de una de sus compañías, Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, tiene desde hace meses la luz verde de la Casa Rosada. 

La Casa Rosada ha tratado de parar el tempo y el espacio de las telecos. Mueve las cartas de Telecom y Telefónica en una mesa en la que ha barajado, en realidad, la médula del sector. No es sólo la puja por el control de Telecom Argentina y su negocio multimillonario, ni el telón de los 20.000 millones de pesos anuales de la telefonía austral lo que está en juego en la ruleta de Cristina Fernández. No es casualidad que el repóker de Cristina Fernández –el modelo de la tv digital de pago, el anteproyecto de la ley de servicios de comunicación audiovisual- que incorporará a las empresas de servicios públicos en la televisión por cable y achicará la cantidad de licencias que puedan quedar en manos de una empresa- , el futuro de TA y la gratuidad del fútbol televisado- enseñen sus cartas al mismo tiempo, como ofrenda a su galería con la que espantar las debilidades del peronismo. Una ofrenda populista que suma y sigue con la marcha atrás –tras el golpe al Partido Justicialista en las elecciones locales del 28 de junio- en la subida de las tarifas del sector energético.  En TV digital el Gobierno optó por el sistema japonés, se subió a la elección de Brasil, país que se aseguraría el mercado argentino para exportar los televisores que ya produce en Manaos.  Otro dolor de cabeza para el Grupo Clarín, que alentaba el estadounidense, y Telefónica - Telefe, que propiciaba el europeo. El ultimátum a TI no es la primera de las buenas noticias que reciben los W de manos de los Kirchner esta semana: la “revolución” del fútbol gratis, como la llama la presidenta argentina, permite mucho más que ponerle un tentetieso a Clarín- que ha visto cómo se rompía el contrato anterior de la AFA  con TyC Sports y el Grupo Clarín- : ha puesto eufóricos a los directivos de América TV, Canal 9, Telefe y el Grupo Hadad, uno de cuyos mayores aliados y acaso coaccionista, el empresario Gerardo Werthein, salió muy beneficiado: aparte de ser dueño de la mitad de Telecom, Werthein preside el Comité Olímpico Argentino, adonde irá a parar el 50% de los dividendos del “fútbol libre”.

LOS WERTHEIN, EN PRIMERA FILA

Los Werthein cuentan con el manto protector de la Casa Rosada, con el 50% de las acciones y con la sintonía con el dictamen público de la Comisión Nacional de Competencia. Pero no con todas las bendiciones del mercado. La aparente defensa a ultranza de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones argentinas que abandera la familia Werthein no más que el cascarón de un ‘casus belli’ con el que esperan alterar la estructura accionarial de Telecom Argentina y la opción de compra de TI, o al menos, si no consiguieran, como pretenden, hacerse con la participación de TI –con o sin aliados- no irse sólo con los 499 millones de dólares de su parte y  hacer caer el acuerdo para que no sólo un 18%  sino el 48% de sus acciones se vendan también a precio de mercado, con lo que sumarían otros 500 millones de dólares a su fortuna, o el control absoluto de una operadora de gran implantación, que controla la mitad del negocio de la telefonía fija, un tercio del ascendente mercado de las comunicaciones móviles y la mitad del explosivo y redituable comercio de Internet. El Grupo W además de ser socio de Telecom Argentina se dedica al mercado de seguros y al agrícola. En 2003, los W compraron el 48% del paquete accionario de Telecom Argentina a Telecom Francia. Los Werthein llevaron a cabo la operación por un total de 125 millones de dólares. Inyectaron 60 millones de dólares, y los otros 65 millones se los dio Telecom Italia. A cambio, la compañía italiana firmó un acuerdo por el que cinco años después de la compra, Telecom Italia podía hacer uso de una opción para hacerse del total del paquete accionario de los Werthein. Desembolsarían 90 millones de dólares (establecido como precio fijo) por el 30% y comprarían el otro 18% a precio de mercado. En diciembre del año pasado, cuando los italianos quisieron hacer uso de la opción, los W no querían vender el 30% al valor pactado. El grupo sólo recibiría, en total, 180 millones de dólares por el 48%, cuando el precio de mercado en ese momento por todo el paquete accionario que ellos tenían alcanzaba los 500 millones.

TELEFÓNICA SE BLINDA

En Argentina, la operadora mira desde la barrera los esfuerzos de los Kirchner por presionar a Telecom Italia con Telefónica como rehén. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un bocado amargo, pero menor para los planes de la operadora, que por sí misma, a través de su filial, sostiene el cetro del liderazgo desde 2004 y un tercio de la banda ancha y que supera, trimestre a trimestre el horizonte de la segunda operadora, Telecom Argentina. La operadora estatal TA está en franca desventaja ante Telefónica y quiere carta blanca de su rival española y promesas de inversiones, al menos, por parte de Telecom Italia. El Gobierno coqueteó en todo 2008 con la industria de las telecomunicaciones, pero, al son del ‘affaire Telecom Italia’ ha vuelto a abrir para este año las grandes definiciones de la apertura efectiva del mercado, el descongelamiento de las tarifas, el nuevo marco regulatorio, la elección de una norma de televisión pública digital, algunas lagunas de la portabilidad numérica y la implementación del fondo del servicio universal. Para Telefónica, las inversiones no se cuestionan -obran a favor de los propios planes de la primera operadora en el país austral- y aunque la operadora minimice su entusiasmo argentino, acelera en banda ancha y telefonía móvil. Telefónica de Argentina registró ingresos por 2.527 millones durante 2008, un aumento en moneda local del 21,3% frente a 2007, tras avanzar un 20,7% en el cuarto trimestre de 2008 y cerrar el ejercicio con un 368% más de beneficios que en 2007. Y en el primer semestre de 2009 ha mantenido su tendencia: la cifra de negocios neta de Telefónica Argentina alcanzó los 1.332 millones de euros, un 17,5% más, mientras que las líneas aumentaron el 4,9%, hasta los 21 millones. Los Kirchner se empeñan en mostrarle a la operadora española los cambios de ritmo del ‘tango’ más apretado -el de doble faz-, pero César Alierta le dobla los requiebros del mercado y los de las barreras del olvido legislativo argentino. Cristina Fernández prometió en España abrirle la veda del triple play -voz, datos y vídeo- a las operadoras de teléfono y congelar nuevas sorpresas con Telco. Desde finales de 2008 tienta con una subida tarifaria del 15% a Telefónica. Todo con tal de escuchar el mantra de su inversión de 1.700 millones en Argentina. Pero le enseña una y otra vez las barreras del tablero de Telecom Argentina con el rechazo definitivo de Competencia a las reclamaciones de Alierta y muros más altos al desembarco de Telecom Italia. Telefónica se sube al ariete de las inversiones en móvil y banda ancha -las que le permitieron facturar un 21% más en el último año- y ya aprovechó la demora de la nueva Ley audiovisual para diseñar su desembarco en el triple play con Directv, un mercado de los más jugosos del continente en el que los analistas descuentan que las tres grandes telecos en liza podrían agregar a su negocio un mercado de más de 6.200 millones de dólares al año, al menos un tercio para la española. Lo justo para completar el cerco a Telecom Argentina, al menos el del mercado. Es el modelo del Triple Play satelital que Telefónica ya puso en práctica en otros países de la región, pero que todavía no había desembarcado en Argentina. Con ese objetivo, la filial local del gigante español anunció que invertirá 200 millones de pesos (unos 44 millones de euros) durante este año para acondicionar su infraestructura.  Para dolor del grupo Clarín -ahora que la Casa Rosada alimenta el desencuentro- la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pergeñada por el gobierno argentino levanta la prohibición para que las telefónicas se puedan incorporar al negocio de la radiodifusión, brindar teléfono, internet y TV en un mismo soporte. Esto significa el ingreso de Telefónica y Telecom a un mercado dominado en un 50% por Clarín.

Telefónica se hace sitio en un mercado en el que la telefonía fija no crece más que a un ritmo vegetativo y dejó de ser un negocio atractivo. Ha aumentado la velocidad de subida de datos de su banda ancha Speedy y espera sumar 200.000 usuarios en 2009, hasta llegar a 1,3 millones en banda ancha. Las pruebas de video bajo demanda que ha iniciado ya con algunos clientes y el triple play serán uno de sus arietes. La telefonía móvil llegó a su límite de penetración en cuanto a usuarios y el ARPU (ingreso promedio por usuario) se mantiene constante. Internet está llegando a su límite por el nivel de penetración de PC en hogares de la Argentina. La TV de pago también crece a un ritmo vegetativo. Le ha puesto cifras el consultor Pablo Tudesco: si se unieran los servicios de telefonía fija, Internet y TV de pago, se podría decir que el mercado argentino de triple play atrajo a más de 18 millones de clientes y generó en 2008 unos 15.300 millones  de dólares: 6.500 millones de telefonía fija, 2.600 millones por accesos a Internet y 6.200 millones por TV, un 40%. Según sus cálculos, si pudieran competir en estos mercados Telefónica, Telecom y el grupo Clarín, se repartirían la facturación: Telefónica tendría un 30%, un 22% para Clarín y el mismo porcentaje para Telecom.

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