edición: 3028 , Viernes, 14 agosto 2020
07/04/2009

Los Kirchner tratan de parar el reloj a Telecom Italia y Telefónica

Ana Zarzuela

Preparan el paseíllo al control de Telecom Argentina, el mismo que la Casa Rosada ha ejecutado ya en otras participadas por el arco del triunfo de los fondos de pensiones nacionalizados. Buenos Aires bombardea por todos los flancos para encontrar nuevas fichas en Telecom Argentina. Por ahora no busca la salida accionarial de los italianos -mientras no haya reemplazo para su 48%- sólo la retención y un peaje en inversiones y en pista para otras operadoras. Son el rehén perfecto en tanto Cristina Fernández despeja las leyes pendientes del sector y baraja el tablero accionarial de la operadora de bandera argentina. 

Clarin no está por la labor, ahora que choca todas las espadas- al menos las públicas- con la Casa Rosada. Los Werthein, los accionistas mayoritarios, necesitan más tiempo y más dinero. Y el mexicano Carlos Slim -deseoso de un empujón para Telmex en Argentina- se lo piensa tres veces. Telefónica mira desde la barrera una guerra en la que está llamada a ser la llave del futuro. Sus sinergias y el ascendente que esperaba en TA pueden acabar en ofrenda de paz y fuga de los de Franco Bernabé. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal menor para los planes de Alierta, que nunca puso la condición argentina a su entrada en Telecom Italia y que en la tierra de los Kirchner sostiene ya por su cuenta el cetro del liderazgo telefónico desde 2004, un tercio de la banda ancha y un espacio a punto de estrenar en el ‘triple play’.

El desembarco de los Kirchner por la puerta de las AFPJ, las ambiciones de Clarín y los Whertein y las presiones de la Casa Rosada en manos de la CNDC se lo ponen difícil a Telecom Italia. Franco Bernabé trata de despejar la diplomacia bonaerense, pero busca, con la otra mano, compradores para sus propias acciones, con o sin las de los Werthein. No es una confiscación, más bien un ‘tentetieso’. Tiempo muerto en Telecom. Prepara su desembarco en Telecom Argentina con dos de los seis consejeros en la junta del 28 de abril por la puerta del 22% que heredó de los fondos de pensiones y quiere que sea en un espacio a  medida, con compañeros de viaje a su gusto. Cristina Fernández amasa el tiempo de Telecom Argentina y juega sus cartas, pero no en silencio ni con las manos quietas: La decisión de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de privar de decisiones políticas a los dos directivos que Telecom Italia posee en Telecom Argentina y la marcha atrás al reloj de todas las decisiones hasta el 9 de enero, cuando comenzó la investigación, suman y siguen con la investigación del defensor del Pueblo argentino sobre la compra de acciones de TI por parte de Telefónica de España  y con la designación de dos veedores estatales para que analicen los cambios funcionales en la operadora.

La Casa Rosada deja correr el reloj para el baile de máscaras e intereses que apenas acaba de comenzar. La limitación de los derechos políticos de los consejeros de Telecom Italia y los dos nuevos caballeros blancos de la Casa Blanca en la Junta directiva los dejan maniatados. Franco Bernabé y Galateri buscarán una solución política para empezar, aunque estudian acciones legales para defenderse de la “confiscación” de sus derechos y de su patrimonio en Argentina. Ya los Kirchner le dejaron claro en enero al presidente Silvio Berlusconi por carta y a Franco Bernabé en persona que no quieren más sitio para Telecom Italia en TA- ni para Telefónica como accionista de Telco-. Ni los intentos de Telco -el máximo accionista de la operadora italiana Telecom Italia- que hace una semana cambió sus estatutos para espantar cualquier supuesto problema antimonopolio en Argentina y una disputa sobre una adquisición en Brasil, ni los esfuerzos del Palacio Chigi se lo ponen más fácil a Franco Bernabé. La Comisión debe definir aún si la operación podría limitar la competencia en el mercado local de las telecomunicaciones, liderado por Telecom y Telefónica, pero su investigación ya impidió a Telecom Italia adueñarse de todas las acciones de Telecom Argentina porque frenó la opción de compra que los italianos tenían sobre los papeles de su socio local, el grupo Werthein (dueño del 48% más otro 2% que espera la aprobación de organismos reguladores).

Si se quedan en el mercado austral será con las condiciones de la Casa Rosada: la operadora estatal TA está en franca desventaja ante Telefónica y quiere carta blanca de su rival española y promesas de inversiones, al menos, por parte de Telecom Italia. La Casa Rosada no sólo embargó las ‘fichas’ de Telecom Italia, envenena las partidas ya jugadas por Roma y Madrid. El ‘affaire Telco’ y las leyes audiovisuales pendientes le barajan el tiempo accionarial a Telecom Argentina y hasta la vigilancia a la entrada de Telefónica en Telecom Italia. La Casa Rosada ha decidido hacer de la presencia de la española en TA parte del peaje, o al menos de la munición para intentar que la italiana renuncie a la mayoría accionarial de Telecom Argentina, que pague más caro su desembarco, o que lo deje en manos de los ‘amigos’ de los Kirchner. Ya ha comenzado el desfile.

La Casa Rosada no duda en animar el tiempo muerto para que los Werthein, que no quieren irse de Telecom Argentina, amortigüen el castigo del Merval y puedan cobrarle más caro el 18% a Telecom Italia si llega la hora de la venta. Y para que los ‘amigos’ de la Casa Rosada echen cuentas y paguen la entrada al ‘baile’, con o sin la operadora alpina.  TI está en el limbo, pero con penitencia. Y paga ya, bajo presión, el precio de su desembarco en las riendas de Telecom Argentina o su tocata y fuga. El suspenso de la CNDC a la opción de compra del 48% de Telecom Argentina por parte de TI hasta que haya una resolución definitiva permite a los Kirchner parar la pelota en el campo de la operadora alpina con la patada al balón de Telefónica. Los resultados de Telecom Argentina -la primera caída interanual de los beneficios en su historia-, el castigo bursátil en un Merval en pánico y el techo de los precios les sirven las urgencias. Las denuncias del Defensor del Pueblo -que insiste en acusar a Telefónica de monopolio- y las amenazas del vicepresidente de Telecom Argentina, Gerardo Werthein, recuerdan en Roma y Madrid que tanto el Gobierno como la empresa están dispuestos a ondear la bandera de la ‘argentinidad’. Pero Kirchner  y Julio De Vido necesitan tiempo para decidir (o al menos intervenir en la decisión) del ‘trilema’ de Telecom Argentina: o TI ejerce su opción sobre las acciones de los Werthein y controla totalmente la empresa o Telecom Italia ejerce su opción sobre las acciones y se las revende a David Martínez/Fintech y Grupo Clarín (para mayor gloria peronista en las elecciones de 2009) o los Werthein en sociedad con Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez se quedan con el control de la operadora.

Los Werthein cuentan con el manto protector de la Casa Rosada, con el 50% de las acciones y con la sintonía con el dictamen público de la Comisión Nacional de Competencia. Pero no con las bendiciones del mercado. La aparente defensa a ultranza de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones argentinas que abandera la familia Werthein no más que el cascarón de un ‘casus belli’ con el que esperan alterar la estructura accionarial de Telecom Argentina y la opción de compra de TI, o al menos, no irse sólo con los 499 millones de dólares y  hacer caer el acuerdo para que no sólo un 18%  sino el 48% de sus acciones se vendan también a precio de mercado, con lo que sumarían otros 500 millones de dólares a su fortuna. Un puente por el que Franco Bernabé estaría dispuesto a pasar, incluso del brazo del grupo Clarín -que controla el cable y puede jugar en el ‘triple play’- u otro caballo de Troya argentino si los Kirchner no le dejan otra opción en una operadora de gran implantación, que controla la mitad del negocio de la telefonía fija, un tercio del ascendente mercado de las comunicaciones móviles y la mitad del explosivo y redituable comercio de Internet.

LAS CARTAS DE TODO EL SECTOR EN JUEGO

La Casa Rosada ha tratado de parar el tempo y el espacio de las telecos. Mueve las cartas de Telecom y Telefónica en una mesa en la que baraja, en realidad, la médula del sector No es sólo la puja por el control de Telecom Argentina y su negocio multimillonario, ni el telón de los 20.000 millones de pesos anuales de la telefonía austral lo que está en juego en la ruleta de Cristina Fernández. El Gobierno coqueteó en todo 2008 con la industria de las telecomunicaciones, pero, al son del ‘affaire Telecom Italia’ ha vuelto a abrir para este año las grandes definiciones de la apertura efectiva del mercado, el descongelamiento de las tarifas, el nuevo marco regulatorio, la elección de una norma de televisión pública digital, algunas lagunas de la portabilidad numérica y la implementación del fondo del servicio universal.

No es José Sbattella, ex titular de la Comisión de Defensa de la Competencia argentina el único que cree que la pelea que libran bajo la mesa los Kirchner no es otra que la del control de la comunicación y el Triple Play. Ya ha abierto el baile de los pretendientes entre las empresas de telecomunicaciones (que ofrecen el servicio de Internet y de telefonía), y las de televisión por cable (que ofrecen Internet y televisión), como CableVisión y Multicanal, ambas del grupo Clarín. Y mantiene a ambos sectores en ascuas. Los Kirchner corren para no perderle la rueda a Alierta. Clarín es dueño de CableVisión, que absorbió a Multicanal y Liberty controla DirecTV desde que Rupert Murdoch decidió negociar su participación ante el temor de que ese negocio de distribución se lo queden las telcos vía el Triple Play. Para dolor del grupo Clarín -ahora que la Casa Rosada alimenta el desencuentro- la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pergeñada por el gobierno argentino levanta la prohibición para que las telefónicas se puedan incorporar al negocio de la radiodifusión, brindar teléfono, internet y TV en un mismo soporte. Esto significa el ingreso de Telefónica y Telecom a un mercado dominado en un 50% por Clarín.

TELEFÓNICA SE BLINDA

Los Kirchner se empeñan en mostrarle a la operadora española los cambios de ritmo del ‘tango’ más apretado -el de doble faz-, pero César Alierta le dobla los requiebros del mercado y los de las barreras del olvido legislativo argentino. Cristina Fernández prometió en España abrirle la veda del triple play -voz, datos y vídeo- a las operadoras de teléfono y congelar nuevas sorpresas con Telco. Desde finales de 2008 tienta con una subida tarifaria del 15% a Telefónica. Todo con tal de escuchar el mantra de su inversión de 1.700 millones en Argentina. Pero le enseña una y otra vez las barreras del tablero de Telecom Argentina con el rechazo definitivo de Competencia a las reclamaciones de Alierta y muros más altos al desembarco de Telecom Italia.

Telefónica se sube al ariete de las inversiones en móvil y banda ancha -las que le permitieron facturar un 21% más en el último año- y aprovecha la demora de la nueva Ley audiovisual para cocinar su desembarco en el triple play con Directv, un mercado de los más jugosos del continente en el que los analistas descuentan que las tres grandes telecos en liza podrían agregar a su negocio un mercado de más de 6.200 millones de dólares al año, al menos un tercio para la española. Lo justo para completar el cerco a Telecom Argentina, al menos el del mercado.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...