edición: 2975 , Miércoles, 27 mayo 2020
26/03/2009
Observatorio Latinoamericano
Francisco González, presidente de BBVA

Los Kirchner y FG libran su guerra de 'guante blanco'

En BBVA nadie sabe aún la dimensión de los rojos a anotar en Argentina por el mordisco público a las pensiones
Ana Zarzuela

Lo visten de prudencia, cortesía y medias respuestas, pero de lado y lado es ya el ‘tango’ del miedo lo que bailan el BBVA y Cristina Fernández. Francisco González se atrevió a preguntarle, en su visita a la CEOE como candidata presidencial hace dos años si tenía ideas propias además de las de esposa de Néstor Kirchner y, para desgracia del Banco Francés, la nueva ‘Evita’ se las ha ido desgranando desde entonces. FG recibió la nacionalización de las pensiones con un “todo bien”. La milonga de los resultados -un aumento del beneficio del 37% en 2008, por encima del 0,2% global y del 22,7% en Latinoamérica- aún suena a favor del tercer banco privado del país. Ya no hay carreras ni teléfonos rojos en Buenos Aires para el BBVA. Pero la tranquilidad no se espera en un mercado que supone el 3% de su negocio. FG traga en silencio los zarpazos de los Kirchner. Otra cosa será su digestión. En BBVA nadie sabe aún la dimensión de los rojos a anotar en Argentina por el mordisco público a las pensiones. La Casa Rosada no contesta el teléfono de las solicitudes, ni siquiera se negocia el precio de la indemnización del Gobierno por la ley que puso fin al sistema de jubilación mixto y lo obligó a dar de baja a su AFJP Consolidar. En los predios de FG el silencio de estos cinco meses irrita tanto como para pensar -lo confiesan- en reclamaciones. En voz baja, claro. Y sin fecha para el ultimátum. El Banco Francés paga en resignación el peaje: el Gobierno baraja los créditos de la Anses y las compensaciones a la pérdida de los fondos de las AFPJ de espaldas al BBVA. Pero a FG le duele Argentina. Responde con la quietud: es, junto con Venezuela, la única plaza sobre la que contiene su avidez y no aspira a compras, inversiones ni a aumentar su menor cuota de mercado de la región, que permanece inmóvil desde hace tres años.

Se conforma con ser la segunda entidad privada en depósitos, la tercera en créditos. La fuga de capitales, la desconfianza que frena el proceso de bancarización, las zozobras del consumo y el crédito -en los que el banco es uno de los primeros del país- le cortan el oxígeno y le oxidan la corona al BBVA en la tierra del tango. Es el propio Servicio de Estudios del Banco el primero en advertir que algo huele a 2001 en Argentina, en igualar el riesgo con Venezuela y alertar de que los K y Chávez caminarán juntos de la mano hacia la recesión en 2010. González le guarda las distancias a los Kirchner, ya conoce sus requiebros.

La Casa Rosada se empeñó en su momento, en plena nacionalización, en someter a pericia contable la documentación secuestrada en las sedes de las AFJP, investigadas por presunto fraude, (entre ellas Consolidar) y con amenazar con los tribunales a todas las pensiones estatalizadas. El humo de sus promesas se diluyó. Pero hoy el tango financiero se baila con menos sintonía. No sólo con FG. El Gobierno ha formalizado el canje de los Préstamos Garantizados -un tercio en manos del BBVA, Santander y Banco Galicia- por nuevos títulos de deuda y reabrió las negociaciones con entidades financieras locales para alcanzar una adhesión del 100%. Pero el “bien gracias” del BBVA ya no se entona tan alto en Argentina. Encajó en silencio el castigo bursátil, el azote del miedo de los depositantes y el látigo de la nacionalización de su aseguradora Consolidar. Porque hasta ahora, el Banco Francés le servía en bandeja el refugio de los resultados y un mercado en auge en consumo y créditos. Pero es mucho más que el 0,01% de los beneficios del BBVA lo que han cercenado los Kirchner. Las nuevas condiciones impositivas y el marco legal que cocina ya Cristina Kirchner de espaldas a su marido pueden ser el colofón a su tango ‘cuesta abajo’. Los que le amarguen la sonrisa argentina que FG congeló ya desde octubre.

En Argentina, después del golpe al BBVA con la tenaza de las AFJP, la consigna es no moverse y respirar poco. FG despliega desde su atrio texano de Houston las costuras de su mapa Latinoamericano: no será, desde luego, por la esquina argentina. Se conforma en la tierra del tango con la cuota de mercado más baja del BBVA en la región, casi congelada durante los últimos tres años. Nada de aumentar la exposición en Argentina -confiesa Goirigolzarri- los chollos los busca  en México, Chile, Colombia y Perú.  FG peina la prudencia. Ni el horizonte que prevé el propio banco, ni los requiebros de la presidenta argentina -con la banca en general y el Banco Francés en particular- invitan a más. Si en su momento Francisco González le echó en cara a la hoy presidenta la inseguridad jurídica, en diciembre, durante el último viaje de los Kirchner a España, prefirió hacer mutis. Y ahora ni siquiera habla, las alusiones a la tierra austral quedan en boca de José Ignacio Goirigolzarri, como en su paseíllo texano. Ya él se llevó una vez la cantinela de los “empresarios españoles incorregibles”. La estrategia regional se fija mejor desde Uruguay, donde el la reunión de country manager de América del Sur bajo la batuta de Vicente Rodero afina la brújula para 2009, no vaya a molestar.

SIN INTERVENCIÓN A LA VISTA

La presidenta argentina reniega de sus promesas de no convertir la mano sobre la Anses (la Administración Nacional de Seguridad Social) y la estatalización de las pensiones en su puerta abierta al poder empresarial. Cuando se estatizaron las AFJP, el Gobierno juró que no nombraría directores en las empresas. Ahora aseguran que no será en todas las cuarenta en las que la Anses ha puesto la mano de la participación. Se encaramela del gas. Para empezar, con Gas Natural  Ban y TGS ya en capilla. Cristina Fernández mira al tejido financiero: se conformará, por ahora, con preparar su desembarco en el Banco Hipotecario, no tiene cómo entrar en el directorio del BBVA-Banco Francés, pero su guerra con FG se libra en muchas canchas. Les niegan los créditos de la Anses, nada de obras de compensación de las pensiones. Y del retorno de capitales, ni se ha visto ni se verá. Menos ahora que Cristina Fernández teje sus propias zancadillas y con ley penal cambiaria prevé sanciones para quienes sacaron del país los fondos que ahora se podrían repatriar. Prometió compensar a FG, pero sólo los resultados del banco lo hacen. El Merval sigue restando. Y las amenazas no gustan.

Fernández entona el mantra de la seguridad jurídica para las empresas españolas, pero su ‘revolución’ del sistema de pensiones agita desde hace cuatro meses las aguas ya oscuras que separan a Buenos Aires y Madrid. Se ha afilado las garras y, ya puestos, no ahorra zarpazos, sólo los dosifica. Lo sabe bien FG. Con la nacionalización de las AFJP no sólo se convirtió en la jardinera de la avidez estatal, la madrina de la desconfianza y la invocadora al fantasma del default. Ha condenado al Banco Francés con el 6,6%  a bailar el tango aún más apretado con los Kirchner, al compás con el Estado como inquilino en su accionariado. FG ha bailado durante años el tango más feroz; soportaron el ‘Cuesta Abajo’ de principios de los 2000 y la milonga de la indiferencia y las zancadillas que Néstor Kirchner les acostumbró. Con CFK prometía ser diferente. Pero no. No quieren -Díaz Ferrán dixit- que las ‘echen a gorrazos’, pero tampoco repetir de nuevo los requiebros del ‘Volver’ por la senda del default, el castigo bursátil, y la desconfianza de los inversores. Han aguantado y se blindan para seguir. No hacen las maletas, pero sí las trincheras: las del accionariado, los resultados, las inversiones y, por qué no, las de las relaciones diplomáticas.

Si en su choque con los empresarios madrileños hace dos años Cristina Fernández prometía enviar al psicólogo a los economistas que veían riesgos en Argentina, los del Servicio de Estudios del BBVA tienen ahora todas las papeletas para sus divanes. Su alta dependencia exportadora, su restricción cambiaria, el descuido oficial a la confianza de los inversores, sus políticas fiscales poco cautelosas y su previsión de un crecimiento menor al de toda la región -no superior al 1,9%- demarcan un escenario al que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria le pone todas las luces rojas y un apellido: “muy riesgoso”, tanto como Venezuela, Rusia o Europa del Este.  Unos predios en los que las autoridades han minimizado las restricciones financieras y en los que los planes de estímulo fiscal “sólo van a aumentar el gasto y retrasar las reformas estructurales pendientes.

LABERINTO FINANCIERO

No serán los Kirchner quienes conjuren los fantasmas que espantan al BBVA y a los analistas. Su plan de retorno de capitales hace aguas. Estrechan el cerco de un sector bancario que chirría en la desaceleración de la economía, la caída sin suelo de los títulos públicos, el descenso de los depósitos los depósitos un 8,30% durante el último trimestre de 2008, la orfandad de sus unidades de negocios de las AFJP y los daños colaterales de la nacionalización de las pensiones. Las tasas de los plazos fijos se mantienen bajas por los depósitos a plazo fijo de la ANSES a tasas subsidiadas. Y la Seguridad Social espera en el banquillo el momento de saltar a la cancha como un jugador más en el mercado de bonos, con los 40.000 millones de dólares en títulos heredados de las AFJP. Al tomar control de los fondos de las AFJP, el Gobierno anunció con orgullo que destinaría 13.200 millones de dólares para canalizar a través de los bancos y promover el crédito, en lugar de los exitosos fideicomisos privados. Sin embargo, hasta ahora las adjudicaciones son menos de un 18% de ese horizonte. La Casa Rosada baraja los créditos de la Anses, las compensaciones a la pérdida de los fondos de las AFPJ y las amenazas. Se sortean y ni FG ni el Banco Francés han estado en buen sitio en las quinielas, claro. Los fondos de la ANSES están siendo colocados a tasas bajas en plazos fijos para financiar operaciones de compra de activos financieros o el otorgamiento de créditos blandos. Deja sus prebendas en manos de los menos beligerantes. Con un negocio muy dependiente de su cartera de préstamos al sector privado  -creció un 10% en 2008- y del segmento minorista -que se incrementó en un 44%-, el BBVA Banco Francés respira ya en los últimos meses por la herida e la disminución del ritmo de crecimiento en su actividad crediticia.

La cuadratura de un círculo abocado al 'default' la paga, para empezar, el sistema financiero. Los Kirchner siguen atrapados entre el corazón y el bolsillo, en un paseo corto, que no esconde que la fuga de capitales, la recesión y las mermas fiscales se tragan cada dos meses la misma cantidad que las AFPJ pueden aportarle a las arcas públicas. La ecuación no le sale a la Casa Rosada. Empeñados en darle cuerda a un titanic sin música, se han bebido a borbotones en menos de tres meses el oxígeno de las pensiones de la Anses, convertida en Cenicienta de su embriaguez. Ni aun así. Siguen atrapados entre el corazón y el bolsillo. Quizá el Gobierno consiga evitar el default en 2009, gracias al cóctel de las AFJP y las reservas del Banco Central. Pero los próximos meses  seguirá la restricción de liquidez, la ‘resaca’ de una posible recesión y la erosión creciente de la confianza. Más aún cuando la recaudación caerá en línea con la contracción económica del país, que pasará de crecer al 6,4% este año a sólo 1,6% en 2009 si se cumplen las previsiones de Credit Suisse y Fitch Ratings. Con el flujo adicional que recaudará la Anses más los intereses (5.000 millones de pesos) el fisco exhibirá un superávit primario de 12.000 millones de dólares. Le seguirán faltando 6.500 millones de dólares para cubrir los vencimientos. Se podrán reprogramar los 2.500 millones en papeles en poder de las AFJP y de bancos locales. Pero todavía faltarían 4.000 millones de dólares. No será suficiente. Menos aún para alimentar un plan de inversiones de 71.000 millones de pesos (21.000 millones de dólares) con el que trata de darle cuerda al laberinto de su economía y al reloj de las deudas políticas del peronismo ahora que las elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina de 2009 y hay que contentar a las provincias.

La Casa Rosada le pone una música al tango del capital y la inversión. Pero los pesos, los dólares y los euros ponen su propia letra. Y no coinciden. Para disgusto del sistema bancario, los argentinos bailan el tango de ‘coge el dinero y corre’ con más velocidad que nunca desde 2001. Sólo en el tercer trimestre escaparon más de 5.800 millones caminito del vecino Uruguay y de las arcas del sistema bancario brasileño, casi el 50% de lo que Cristina Fernández esperaba tocar con la nacionalización de las AFJP. La Casa Rosada busca atraer de nuevo a los capitales espantados con el señuelo del perdón legal para el ‘blanqueo’ y el aliciente fiscal, del 8% al 2% en impuestos. Ni la obligación de que los capitales repatriados se mantengan por dos años depositados en un banco consuela al sistema financiero argentino. Menos aún al parqué bonaerense, que metaboliza el miedo del dinero, sobre todo en las carnes de los valores bancarios.

La ley penal cambiaria no es la única norma que desalienta el blanqueo. Por las regulaciones de combate al lavado de dinero, los bancos están obligados a alertar al Central y a la Unidad de Información Financiera ante cualquier operación que parezca sospechosa, sin necesidad siquiera de avisarle al cliente que la realiza. En cambio, por la ley de blanqueo, las entidades financieras deben darse por satisfechas con la sola explicación de que los fondos provienen de actividades lícitas, aunque no hayan sido declarados ante la AFIP. Esta falta de coordinación normativa comenzó a crear problemas operativos entre las filiales de algunos bancos internacionales y sus casas matrices. Hasta los cálculos más optimistas no esperan un retorno superior al 10% de los 150.000 millones de dólares que siguen fuera del país. La ecuación se dibuja desde la Casa Rosada lista para favorecer el blanqueo sin retorno y, en todo caso, la inyección de liquidez a sus planes de infraestructura: quienes declaren sus capitales sin traerlos al país, pagarán el 8% de los impuestos que gravan el capital. Quienes traigan los capitales pagarán el 6%, quienes lo inviertan en títulos de deuda del el 3% y quienes lo inviertan en sectores como las infraestructuras, inmobiliario, o la actividad agrícola, el 1%. Los planes de salvamento del mercado de los Kirchner quizá consigan atraer de vuelta a algunos capitales, pero dejan al sector bancario a dos velas. El mensaje parece claro: para hacer buenos negocios en la Argentina hay que asociarse con el Estado o, en otras palabras, con los Kirchner. Y si los empresarios no lo entienden así, el Gobierno podría asfixiarlos hasta que entren en razón.

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