edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
30/01/2009

Los Kirchner y Lula le mueven el tablero a Telecom Italia con las fichas de Telefónica

Ana Zarzuela

Franco Bernabé quiso recolocar sus alfiles de la región, la urgencia de desinversiones manda para la operadora italiana. Pero los Kirchner y Lula da Silva le sacuden el tablero con Telefónica como rehén. Los unos, amasan el tiempo. Quieren la tocata y fuga, o facturas más altas a cambio de la paz con los Wertheim. Con TIM sería tocata y fuga o desembarco definitivo. Los órdagos hacen de Buenos Aires y Brasilia las dos caras de un espejo en el que Bernabé no puede mirarse a la vez. Más ahora que el resto de las jugadas de su desinversión- Cuba, Alemania y Francia- no han podido salir del congelador. La decisión del regulador carioca, la obligación a Telco a comprar su unidad brasileña de telefonía móvil TIM Participaçoes podría costarles a los accionistas hasta 1.000 millones de dólares. Un peaje al cielo de la telefonía móvil brasileña, pero un plato caro que le desordena la mesa a Bernabé y Galateri. No menos que a los Kirchner.

Necesitan tiempo para decidir (o al menos intervenir en la decisión) del ‘trilema’ de Telecom Argentina: o TI ejerce su opción sobre las acciones de los Werthein y controla totalmente la empresa o Telecom Italia ejerce su opción sobre las acciones y se las revende a David Martínez y el Grupo Clarín (para mayor gloria peronista en las elecciones de 2009) o los Werthein en sociedad con Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez se quedan con el control de la operadora. Telecom Italia y Telefónica pelean su sitio en el tablero de Lula y los K Telefónica aprovecha su blindaje en tierras cariocas y gauchas.

Ni la peregrinación de Bernabé a la casa Rosada esta semana, ni las cartas manuscritas del Cavaliere a la presidenta argentina. Ni los esfuerzos por negar los vínculos con Telefónica en las tierras del tango han podido convencer al gobierno argentino para dejar de jugar sus partidas con las cartas de Telefonica y TI. Por más que sea una empresa privada, juran que no habrá cambios accionariales en Telecom Argentina. Se lo dijo Cristina Fernández a Berlusconi y se lo recuerda ahora, en persona, a la cúpula de Telecom Italia. Todas las partidas se le congelan a la operadora alpina: la CNDC  (Comisión Nacional de Defensa de la Competencia ) dijo que no al avance de Telco en TA. Y ahora los Kicrhner esperan que sean los empresarios locales los que comiencen a hablar, aunque sea sólo con ellos.

En Argentina el desembarco del Estado por la puerta de las AFPJ, las ambiciones de Clarín y los Whertein se lo ponen difícil a Bernabé. La Casa Rosada prometió ponerle imposible el tango argentino a Telecom Italia y a su 50% en Telecom Argentina y lo están haciendo, al son de los recelos de los Werthein, los intereses que lamen ya los de Clarín y Carlos Slim, las zancadillas que despliegan el regulador, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y hasta el Senado, que le echa por tierra la guía telefónica de la española. A la vista de que las reuniones con Bernabé y Galateri no han sido suficientes, alienta las tenazas ajenas de la presión. Los Kirchner barajan justo ahora. Desenfundan las dudas sobre la participación de Telefónica de España en Telecom Italia, pero lo hacen un año después de su desembarco  y de las denuncias de los Werthein. Insisten  a pesar de que para ahuyentar cualquier sospecha se incluyó una cláusula en la que se establece que Telefónica Argentina no participará de las decisiones de Telecom Argentina. Bernabé busca, con la otra mano, compradores para sus propias acciones, con o sin las de los Wertheim. Telefónica mira desde la barrera. Sus sinergias y el ascendente que esperaba en TA pueden acabar en ofrenda de paz y fuga de Franco Bernabé. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal menor para los planes de Alierta, que nunca puso la condición argentina a su entrada en Telecom Italia y que en la tierra de los Kirchner sostiene el cetro del liderazgo desde 2004 y un tercio de la banda ancha.

PRESIÓN ARGENTINA

No se conforman con apadrinar el impasse a la opción de compra de Telecom Italia sobre el 48% de los Werthein ni con bautizar el tiempo muerto para que los empresarios interesados cojan sitio en el baile de máscaras que apenas acaba de comenzar en tierras australes. Con el regulador como ariete, los Kirchner están dispuestos a volver a poner en cuestión el desembarco de Telefónica en TI y su presencia en Telecom Argentina, aunque sea con Alierta como rehén. A la operadora española no le moverá su negocio propio en Argentina -no puede- pero la Casa Rosada sí intentará sacar el pie de los italianos de Telecom Argentina, o al menos comprar a golpe de presiones un tentetieso y más facturas para Bernabé. Después de dos meses de coqueteos, el gobierno mete al congelador todas las regulaciones del sector, hasta que tenga bien claros los ‘comensales’ y el precio de cada ‘cubierto’. Quiere tener todas las cartas para jugar no sólo el póker del accionariado de Telecom Argentina, sino las partidas definitivas del sector: las del triple play, las de las tarifas, la implementación del fondo del servicio universal y la elección de una norma de televisión pública digital.

La participación de Telefónica en TI y la de TI en Argentina son dos de sus mejores bazas. Kirchner  y Julio De Vido necesitan tiempo para decidir (o al menos intervenir en la decisión) del ‘trilema’ de Telecom Argentina: o TI ejerce su opción sobre las acciones de los Werthein y controla totalmente la empresa o Telecom Italia ejerce su opción sobre las acciones y se las revende a David Martínez y el Grupo Clarín (para mayor gloria peronista en las elecciones de 2009) o los Werthein en sociedad con Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez se quedan con el control de la operadora. No es una puerta cerrada; sólo dejan espacio para la Casa Rosada, que ahora que prepara su desembarco en Telecom Argentina por la puerta de los fondos de pensiones quiere que sea en un espacio a  medida, con compañeros de viaje a su gusto. No duda en animar el tiempo muerto para que los Werthein, que no quieren irse de Telecom Argentina, amortigüen el castigo del Merval y puedan cobrarle más caro el 18% a TI si llega la venta. Y para que los ‘amigos’ de la Casa Rosada echen cuentas y paguen la entrada al ‘baile’, con o sin Telecom Italia.  Entretanto, ha decidido hacer de la presencia de la española en TA parte del peaje, o al menos de la munición para intentar que la italiana renuncie a la mayoría accionarial de Telecom Argentina, que pague más caro su desembarco, o que lo deje en manos de los ‘amigos’ de los Kirchner.

EL SECTOR EN CUESTIÓN

No es sólo la puja por el control de Telecom Argentina y su negocio multimillonario, ni el telón de los 20.000 millones de pesos anuales de la telefonía austral lo que está en juego en la ruleta de los Kirchner. El Gobierno coqueteó en todo 2008 con la industria de las telecomunicaciones, pero, al son del ‘affaire Telecom Italia’ ha vuelto a abrir para este año las grandes definiciones de  como la apertura efectiva del mercado, el descongelamiento de las tarifas, el nuevo marco regulatorio, la elección de una norma de televisión pública digital, algunas lagunas de la portabilidad numérica y la implementación del fondo del servicio universal. La Secretaría de Comunicaciones se animó a gestionar una última resolución sobre fin de año que obliga a los diferentes jugadores a aportar el 1% de sus ingresos al armado del fondo. Sin embargo, dejó pasar los 12 meses de 2008 sin su constitución efectiva del fondo y sin precisar si los depósitos serán retroactivos a 2000 cuando se definió la apertura del mercado por el decreto 764.  No es José Sbattella, ex titular de la Comisión de Defensa de la Competencia argentina el único que cree que la pelea que libran bajo la mesa los Kirchner no es otra que la del control de la comunicación y el Triple Play. Ya ha abierto el baile de los pretendientes entre las empresas de telecomunicaciones (que ofrecen el servicio de Internet y de telefonía), y las de televisión por cable (que ofrecen Internet y televisión), como CableVisión y Multicanal, ambas del grupo Clarín. Y mantiene a ambos sectores en ascuas.

LAS  LLAVES DE TELEFÓNICA

Obligada a soltar lastre y jugar sus fichas en tableros ajenos, para la operadora alpina los puntos de fuga de su laberinto no hacen más que fortalecer la ligazón de la operadora española y su rol en Telecom Italia. Ni el 'profit warning', el recorte de inversiones y de dividendo y el canon solucionan sus debilidades. Sus puentes de salida necesitan a Telefónica: en el núcleo alpino, es el factor de confianza de Telco. El socio mayoritario y pilar industrial tendrá que dar el visto bueno a la desinversión de los activos no estratégicos, sobre todo en Alemania y Cuba, donde puede ser, además, el único interesado en comprarlos. En Brasil Telefónica no le compra a Bernabé las ofrendas dudosas de TIM. En tierras de los Kirchner, Alierta tiene al menos una de las llaves para el punto de fuga de TI en Telecom Argentina.
Franco Bernabé necesita a Telefónica para despejar pronto el futuro de Telecom Argentina (TA). La Casa Rosada también. Alierta tiene, al menos, una de las llaves para el punto de fuga de TI en Telecom Argentina o para orquestar una nueva fórmula de su permanencia. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal menor para los planes de Alierta, que nunca pusieron la condición argentina a su entrada en Telecom Italia y que, con el baluarte de la brasileña TIM en la mano, podrían además consolidar su poderío por libre en la tierra de los Kirchner, en el que Telefónica sostiene el cetro del liderazgo desde 2004 y un tercio de la banda ancha. César Alierta ha tejido lazos de sintonía con los Kirchner y, con el ministro de Planificación, Julio De Vido. Tanto que la mano derecha de la Casa Rosada llamó a la filial argentina para dar explicaciones por la nacionalización de las pensiones y recibió, en medio de la tormenta, al presidente de TA, Eduardo Caride.

Telefónica pisa fuerte en la tierra del tango, de la que en el primer trimestre de 2008 recibió un 1,6% de su beneficio total: sostiene el cetro del liderazgo en telefonía fija desde 2004 y un tercio de la banda ancha. Pero todos los caminos de sus zozobras pasan ahora por Telecom y las ansias del Consejero Delegado de TI, Franco Bernabé.  Ya le ha caído el chaparrón del Merval y el castigo del Ibex. Y no está el patio de las inversiones para más sustos. Cristina Fernández lo sabe. De Vido ha intentado canjear la paz y la promesa de inversiones por 6000 millones de dólares entre 2008 y 2010  por la luz verde a las tarifas revisadas y la pista al triple play que hasta ahora bloqueó el regulador. Está dispuesto a pagar con cuota de mercado las complicaciones en el accionariado de Telecom.  Pero su nuevo ajedrez puede poner en peligro esos peajes. Cuando, en unas semanas. Y, como confiesa el presidente de Telecom Argentina, Enrique Garrido, cuando los Kirchner tengan ya su huella en el 15% de los derechos de voto de Telecom, la incorporación del Estado argentino no será precisamente providencial para los intereses de Bernabé y las aspiraciones la opción de compra por el 48% de TI.

EL PEAJE BRASILEÑO

La grieta argentina prometía acelerar el divorcio entre Bernabé y Galateri, pero es la espita brasileña la que puede precipitar las bodas de plata o la separación. Por sus manos, la llave de las desinversiones y el interés casi único, los galones como único interesado; por Alierta pasa la tocata y fuga de Telecom Argentina y la liquidez para abordar la OPA con TIM. A la voluntad de comprar, ni está ni se le espera. TI amasa el tiempo en torno a la tercera operadora móvil carioca. Recurrirá, por más que todos sus caminos están marcados por el vía crucis de la Anatel: Telecom Italia ya posee cerca del 81% de las acciones comunes de TIM Participacoes y 64% de sus títulos preferentes a través de su filial TIM Brasil, con lo que su participación total es de 69,8%.  Pero ahora deberá comprar el remanente.

Los italianos juegan sus bazas, pero están y marcadas. En Brasil, ya no sueñan con soltar TIM. Sólo aspiran a recortar inversiones a 2.300 millones de reales, 1.000 menos que el monto previsto entre el 2009 y el 2011. No habrá ajedrez brasileño para Telecom Italia. No al menos con las fichas de Telefónica. En realidad, era una ofrenda en el aire a la vista de los problemas regulatorios y del interés del equipo de César Alierta, con la que la directiva de la operadora italiana pensó en algún momento en canjear un retroceso de Telefónica en la alpina TI. La vista de Telefónica desde tierras cariocas no mira a Roma, sino a Lisboa. Todo el interés y lo mejor de sus armas para encarar a la fusión de Oi y Telecom Brasil tiene el apellido de “Vivo”. Y si Portugal Telecom les vende su 50%, mejor que mejor.

Brasil iba a ser la playa de sus mejores piruetas internacionales, ésa en la que la quinta operadora europea y con ella sus accionistas esperaban lucir fortalezas, pero Telecom Italia tuvo que llamar nada menos que al presidente Galatieri para reconducir las riendas de la filial carioca de móviles, que a pesar de su segunda reorganización en menos de un año ha entrado en una espiral negativa, empujada por la competencia del mercado local. Con 33,8 millones de líneas, Tim Brasil mantiene su posición como segundo operador, pero su cuota de mercado sobre las líneas se redujo al 25,4%, respecto al 25,8% de 2007. Un barco del que a Galtieri y a Bernabé no les importaría tanto saltar. En Brasil, Telefónica no tiene la urgencia y sí la liquidez, si tuviera que desembolsar  desde Telco, entre 106 y 340 millones de euros por su OPA a TIM Participaçoes. Otra cosa es la voluntad. La reforma de las telecos ha encontrado a Telefónica en Brasil mejor posicionada que la compañía de Carlos Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en un mercado móvil que crece al 25% anual y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la apuesta firme por el 3G (que debe llegar a 100 millones de usuarios en 2013) y la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil. Telefónica ha conseguido en 2008 frenar el ascenso de sus rivales en el móvil de Brasil y defender su cuota de mercado.

La operadora del magnate mexicano Carlos Slim y Telecom Italia han sido incapaces de traspasar la resistencia de Vivo, que con 44,95 millones de clientes y con los números oficiales del regulador brasileño Anatel en la mano, habría logrado no sólo contener, sino revertir la pérdida de cuota de mercado y convertirla en ganancia por primera vez desde 2002. Una posible adquisición del grupo de César Alierta le daría el control total sobre Tim y una posición estratégica en el mercado brasileño. El 50% de Vivo vale 3.483 millones de dólares y el 10% de TI unos 2.900 millones de dólares y TIM Brasil son 6.220 millones. Pero Alierta no quiere desprenderse así como así de una operadora donde aún tiene esperanzas de que Portugal Telecom acabe cediéndole su 50% y que, con un 30% del mercado, le permite consagrar su la hegemonía en la telefonía móvil brasileña y servirse el plato fuerte del banquete latinoamericano, del que recibe ya el 37,4% del total de los ingresos del grupo y cocina el postre de su plan Verónica. Todo lo contrario: PT y Telefónica tocan tambores de cooperación en Brasil. Están condenadas a entenderse, por el fatum del regulador brasileño y el del mercado. Y por el bien de Vivo, el vástago común, que controlan a partes iguales, líder del mercado móvil brasileño, pero que por motivos de regulación no puede ofrecer servicios fijos a sus mayores clientes.

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