edición: 2807 , Jueves, 19 septiembre 2019
17/02/2012
EL DEDO DE MADOZ

Los mayores volúmenes en bolsa golpean la capitalización de la banca en medio de suspicacias

Los intereses pagados por los depósitos tienden a exceder, y con creces, los ingresos generados por las carteras de crédito
Carlos Schwartz

El levantamiento de la prohibición de las operaciones cortas sobre valores bancarios produjo un inmediato incremento de los volúmenes de contratación de las bolsas en España. El número de acciones contratadas el 15 de febrero fue de 260 millones con un valor efectivo de 1.500 millones mientras que ese jueves el número de acciones contratadas pasó a ser de 401 millones con un valor efectivo de 2.487 millones de euros. Mientras, se registraba una fuerte presión bajista sobre los bancos, aunque con matices vinculados sobre todo al free float disponible. Uno de los valores más castigados fue Bankia: el jueves el préstamo de títulos de este banco se duplicó respecto del día previo. La entidad ha perdido entre 2011 y el 15 de febrero 447 millones de euros de capitalización y su valor sufrió la caída más fuerte del Ibex con un 7,28%.

En el trasfondo de este castigo está la convicción de los hedge funds de que la filial de Banco Financiero y de Ahorros (BFA) está metida en una espiral de alto riesgo. La valoración de la filial Bankia como suma del activo de las fusiones quedó anotada en libros de BFA en una cifra próxima a los 12.000 millones de euros mientras que el precio de salida a bolsa no ha podido justificar más de 6.000 millones de euros a raíz del descuento sobre el precio de las acciones para su colocación, lo que va a entrañar un ajuste patrimonial de al menos 3.000 millones de euros en la matriz que BFA deberá hacer efectivo tarde o temprano.

Quienes apuestan a la baja sobre la banca española consideran que los valores van a ceder todavía terreno por una incertidumbre creciente en el corto plazo que la reforma financiera no va a despejar. De un lado están los problemas de capitalización y solvencia. Pero del otro hay una realidad que no está determinada por esos dos elementos.

Como pone de relieve el ránking de banca con los balances a noviembre publicado por ICNreport  el crédito de las dos principales entidades españolas ha decrecido en porcentaje sobre los depósitos lo que pone de relieve una tendencia regresiva sobre la tasa de beneficio. Los intereses pagados por los depósitos tienden a exceder, y con creces, los ingresos generados por las carteras de crédito y la rentabilidad de los balances se apuesta al carry trade sobre la base de la liquidez otorgada por el Banco Central Europeo (BCE) a tres años.

La contrapartida de este negocio bancario tan atípico es la mejoría de los mercados de deuda soberana -entre ellos el español- en el corto plazo. Pero la realidad de fondo que indica que en promedio el crédito a las familias en España ha decrecido un 40% y el crédito a las empresas un 20% no augura que haya actividades rentables para la banca en el corto plazo. La idea tan reiterada por el Gobierno según la cual la reforma aprobada va a permitir la reactivación del crédito no es demostrable. Los datos difundidos por Eurostat y por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que ponen al desnudo la entrada de una parte de la economía europea en territorio de recesión anuncian que no habrá crédito porque no hay actividad económica sostenible.

En términos macroeconómicos el sector privado se consolida, liquida deuda, y baja sus costes laborales despidiendo trabajadores para dar a las empresas una dimensión que se ajuste a la languidez del mercado. El sector público en lugar de tomar el relevo se orienta hacia un ajuste de iguales dimensiones junto con consolidación fiscal e incremento de presión impositiva. El resultado es una agudización de la desocupación. Una mayor retracción del consumo privado y público. Un incremento de la tasa de cierre de empresas y consolidación de sectores íntegros que reducen como efecto colateral capacidad instalada y plantillas.

Si el Gobierno piensa que en estas condiciones va a haber una reactivación del crédito es que no ha leído los manuales. La demanda de crédito que se va a registrar es el de las empresas asfixiadas, demanda que la banca considera no solvente. Por lo tanto en las actuales condiciones la liquidez del BCE seguirá siendo el principal recurso de inversión de la banca que se orientará a las inversiones financieras. El modelo no es nuevo, lo ha puesto en práctica la Reserva Federal desde 2008 para dar una fuente de ingresos de bajo riesgo a la banca. Pero este mecanismo nada tiene que ver con la reactivación del crédito. Para que la concesión de crédito se active es necesario que se inicie una recuperación económica. Mientras, el negocio financiero de la banca será el carry trade y con él apuestan a pagar los mayores costes del pasivo.

Mientras esto es así, la reforma financiera es una partitura sin orquesta. Una serie de disposiciones que establecen los parámetros de capital, las provisiones necesarias para el saneamiento de las carteras de crédito y para hacer frente a la valoración a precios razonables de los activos inmobiliarios que se ha adjudicado el sistema en compensación de deudas. Como siempre en este tipo de decisiones administrativas es más importante lo que no se dice que lo que se explicita.

El modelo subyacente y tácitamente aceptado como bueno por la gran mayoría del arco parlamentario está destinado a fusionar entre si a entidades con pérdidas con ayudas estatales como forma de dar una salida lo más airosa posible a un grupo de cajas de ahorros que el anterior Gobierno transformó en bancos por decreto, pero como era lógico no pudo sanear. Ahora se da un paso más. Se cifra la dimensión del problema y se ofrecen recursos para hacer frente al esfuerzo. Pero la dimensión es un acto de fe, porque nadie explica en que cálculos se basa. De momento esa reforma tiene un pronóstico cuando menos incierto. Se profundiza la consolidación del sector con el objetivo de tener menos entidades de mayor dimensión, pero no está claro que en todos los casos se vayan a generar entidades solventes. Es más, si nada lo remedia parece que al menos uno de los polos de consolidación se mantendrá con respiración asistida amenazando a la solvencia del conjunto del sistema. Una vez más quedamos a expensas de un accidente indeseado.

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