edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
30/09/2016

Los mercados reaccionan con cautela al anuncio de la OPEP sobre un acuerdo para limitar la producción

Los precios del crudo perdían aliento en los mercados en medio de escepticismo sobre su subida
Carlos Schwartz
 Cuando en la noche del pasado miércoles se abrieron las puertas de la reunión informal de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), convocada aprovechando el Foro Internacional de la Energía realizado entre el 26 y el 28 de este mes en Argelia, fue el ministro iraní del Petróleo, Bijan Zanganeh, el participante más extrovertido y optimista afirmando que: “La OPEP ha tomado una decisión excepcional... Tras dos años y medio se logró un consenso para gestionar el mercado”. La declaración resulta sin dudas sorprendente si se tiene en cuenta que el fin de semana pasado Zanganeh dijo condicionar el apoyo de su país a una limitación de la producción si a Irán se le permitía alcanzar una producción de cuatro millones de barriles diarios. Actualmente produce en torno a los tres millones. La intervención del ministro iraní sugiere que se consideraba triunfador, es decir a su país no le va a tocar reducir la producción sino aumentarla.
Este ejemplo pone de relieve la inmensa fragilidad de un acuerdo alcanzado en Argelia que según las fuentes saudies consiste en que se va a reducir la producción de los 33,2 millones de barriles diarios de crudo -el nivel alcanzado por el cartel en agosto- a entre 32,25 millones y 33 millones.

El límite superior por tanto está en las proximidades del récord histórico de producción de la OPEP. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que representa los intereses de los países desarrollados de la OCDE ese límite de producción seguiría sin generar un equilibrio del mercado hasta finalizado el segundo trimestre de 2017 con los niveles de demanda actuales.
Los ministros del Petróleo asistentes a la reunión de Argelia postergaron cualquier medida concreta hasta la conferencia ordinaria de la OPEP convocada a fines de noviembre. Pero cualquier limitación de la producción se tiene que basar en un sistema que la OPEP había abandonado: las cuotas de producción.

Lo que equivale a decir que lo que se abre ahora y hasta la reunión de noviembre es una lucha de cada país para evitar que la cuota nacional se vea reducida. Cada exportador desea una limitación de la producción para que suban los precios, pero al mismo tiempo no quieren que sus ventas al mercado se vean reducidas.

Países como Venezuela y Nigeria con graves problemas de ingresos fiscales quieren que suban los precios pero no pueden soportar una limitación de la producción. En parte a causa de estas contradicciones el precio del crudo tras subir con fuerza el miércoles ante los rumores de un acuerdo entre los miembros de la OPEP se normalizó en el mercado y fluctuó entre una caída leve hasta un aumento muy débil al cierre. El West Texas Intermediate se fijó para los contratos a noviembre en los 47,70 dólares por barril con un incremento del 1,38% y el Brent en 49,08 con un aumento del 0,8%. El mercado ha perdido fuelle y nadie parece esperar una escalada significativa de precios. También el banco de negocios Goldman Sachs considera que no habrá equilibrio entre oferta y demanda en el mercado del crudo hasta bien entrado 2017.

Entretanto la AIE y la propia OPEP han corregido a la baja sus estimaciones de demanda para este año. Arabia Saudita, opuesta desde la caída de los precios iniciada en el verano del 2014 a limitar la producción, se ha mostrado más elástica ante la demanda de sus socios.

Pero esa elasticidad choca con su necesidad de aumentar su cuota de mercado para compensar la caída de los precios. El pasado lunes el Gobierno de Riyad anunció una reducción de salarios para los empleados públicos en un intento por controlar la crisis fiscal en la que se encuentra el reino por la caída de los ingresos petroleros. Por añadidura la decisión del Congreso estadounidense de admitir las reclamaciones civiles contra Arabia Saudita por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en contra de un veto presidencial se suma al escenario.

La posibilidad de pedir reparaciones al reino se funda en que 15 de los 19 secuestradores de los aviones que el 11/9 se estrellaron contra las torres gemelas en Nueva York tenían ciudadanía saudita, amén de las acusaciones sobre financiación y tolerancia de ciertos grupos terroristas. En este contexto los Saudíes difícilmente van dar rienda suelta a una batalla por los precios que irrite a sus aliados occidentales.

Entretanto no hay ninguna garantía de que la batalla por las cuotas de los países miembros se libre a satisfacción de todos con lo cual lo que ocurrirá en la conferencia de noviembre de los exportadores es absolutamente imprevisible. En mayo Arabia Saudita y Rusia se reunieron y acordaron constituir una comisión conjunta para estudiar medidas destinadas a estabilizar el mercado del crudo. Pero ninguna de las partes se mostró entonces partidaria de limitar la producción. El cartel exportador se ve obligado a tener en cuenta la actitud de los productores que no son miembros del grupo porque pueden ser presas de la lucha por aumentar la cuota de mercado por parte de los no miembros. Rusia en este sentido es una pieza clave porque junto con Arabia Saudita y Estados Unidos es uno de los mayores productores de petróleo a nivel mundial. El ministro ruso de Energía, Alexander Novak, no ha emitido ninguna opinión de momento.

Quedan muchos otros problemas en el aire, en su mayoría vinculados a la situación interna de los países exportadores. Venezuela no podría soportar una limitación a su producción, aunque tendría serios problemas para aumentarla porque carece de los recursos necesarios para pagar a las empresas de servicios petroleros. Nigeria ha visto paralizada parte de su actividad extractiva por acciones de un grupo terrorista y necesita de forma urgente recuperar el terreno perdido. Otro tanto ocurre con Libia cuya producción y exportación se ha interrumpido permanentemente a causa de las luchas de las facciones enfrentadas tras el derrocamiento de Muamar Gadafi. “Pensar que habrá una recuperación de los precios del petróleo en el corto plazo puede ser un grave error de cálculo”, afirma una fuente del mercado que añade: “Los precios muy probablemente seguirán fluctuando en la proximidad de los 50 dólares por barril de momento”.

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