edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
04/11/2013
LA OREJA DE LARRAZ

Los notarios se harán cargo de los títulos al portador robados o perdidos y mediarán en los ofrecimientos de pago

Xavier Gil Pecharromán

En los casos de robo, hurto, extravío o destrucción de títulos al portador los poseedores legítimos de estos títulos que hayan sufrido la pérdida de los mismos o que hubieren sufrido su destrucción o extravío deberán asistir a la notaría, según se regula en el anteproyecto de Ley de la Jurisdicción Voluntaria, que aprobó el Consejo de Ministros el pasado jueves.

El notario, tras aceptar la solicitud de la persona legitimada por ser el titular de los títulos al portador y previo examen de la misma, dará fe de la identidad y capacidad del promotor y de la legitimidad para instarla, lo comunicará, mediante requerimiento, al emisor de los títulos, y solicitará la publicación en la sección correspondiente del BOE y en un periódico de gran circulación en su provincia. Como es preceptivo en este tipo de procedimientos, tanto en el requerimiento como en los anuncios se citará a quien pueda estar interesado en el procedimiento para que comparezca en la notaría en el día y hora que es señalen.

Si compareciera, el notario levantará acta de la celebración de la comparecencia y, de conformidad con lo solicitado, instará al promotor del expediente y al emisor de los títulos, si hubiere comparecido, a que no procedan a su negociación o trasmisión, así como a la suspensión del pago del capital, intereses o dividendos.

Transcurridos los plazos previstos legalmente sin que se haya suscitado controversia, el Notario autorizará al que promovió el expediente a cobrar los rendimientos que produzca el título, requiriendo, a su instancia, al emisor para que proceda a su pago. Transcurrido el plazo de un año sin mediar oposición, el notario expedirá nuevos títulos que se entregarán al solicitante.

Por otra parte, en todos aquellos casos en que, por disposición legal o pacto, deba procederse a realizar el depósito de bienes muebles, valores o efectos mercantiles, ésta deberá realizarse a partir de ahora ante notario mediante la realización de `acta de depósito´ y en el caso de que este consista en letras de cambio u otros efectos que se pudieran perjudicar por su no presentación en ciertas fechas a la aceptación o al pago, el notario, a instancias del depositante, podrá proceder a realizar dicha presentación. En caso de serle satisfecho el importe, quedará sustituido el depósito de los efectos por su importe en dinero.

Cuando la legislación mercantil permita la venta de los bienes o efectos depositados, el notario, a instancia del depositante o del propio depositario, podrá convocar y proceder a la venta de los bienes. A ese efecto se procederá a la subasta notarial.

La Ley permite también, que el ofrecimiento de pago y la consignación de los bienes de que se trate podrán efectuarse ante notario. El que promueva expediente expresará los datos y circunstancias de identificación de los interesados en la obligación a que se refiera el ofrecimiento de pago o la consignación, el domicilio o los domicilios en que puedan ser citados, así como las razones de la actuación, todo lo relativo al objeto del pago o la consignación y su puesta a disposición del notario.

Cuando los bienes consignados consistan en dinero, valores e instrumentos financieros, serán depositados en el establecimiento que designe el notario. Si fueran de distinta naturaleza a los indicados en el apartado anterior, el notario dispondrá su depósito en un establecimiento del que disponga o encargará su custodia a establecimiento adecuado a tal fin, asegurándose de que se adoptan las medidas necesarias para su conservación.

El fedatario notificará a los interesados la existencia del ofrecimiento de pago o la consignación, a los efectos de que en el plazo de diez días acepten el pago, retiren la cosa debida o realicen las alegaciones que consideren oportunas. Si el acreedor contestara al requerimiento aceptando el pago o lo consignado en plazo, el Notario le hará entrega del bien haciendo constar en acta tal circunstancia, dando por finalizado el expediente.

Si transcurrido dicho plazo no procediera a retirarla, no realizara ninguna alegación o se negara a recibirla, se procederá a la devolución de lo consignado sin más trámites y se archivará el expediente.

Cualquier acreedor que pretenda de otro el pago de deuda dineraria de cualquier importe, líquida, determinada, vencida y exigible, podrá solicitar de Notario con sede en el domicilio o residencia del deudor o, si no fueren conocidos, el del lugar en que el deudor pudiera ser hallado, que requiera de pago a dicho deudor, siempre que la deuda, desglosada entre el principal y el tipo de interés de demora aplicado, se acredite.

No será de aplicación lo dispuesto en este artículo cuando se trate de una reclamación fundada en Derecho privado o laboral contra cualquier Administración Pública. A tal efecto, se autorizará la correspondiente acta notarial, que recogerá las siguientes circunstancias: la identidad del deudor, el domicilio o domicilios del acreedor y del deudor o el lugar en que residieran o pudieran ser hallados, y el origen y cuantía de la deuda, acompañándose al acta el documento o documentos a que se refiere el apartado anterior.

Finalmente, el notario denegará la solicitud si faltara alguno de los datos o documentos anteriores o no fuera competente. En el acta se dejará constancia de todas las actuaciones que se vayan practicando.

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