edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
05/03/2012

Los pagos electrónicos se realizarán sólo a través del IBAN, lo que reducirá las altísimas comisiones bancarias

Xavier Gil Pecharromán
El Parlamento Europeo ha aprobado en primera lectura un Reglamento que regulará las transferencias y los adeudos domiciliados denominados en euros en la Unión, cuando el proveedor de servicios de pago del ordenante y el del beneficiario estén radicados en la Unión, o cuando el único proveedor de servicios de pago que intervenga en la operación de pago esté radicado en la Unión.

Una revolución silenciosa en las normas bancarias está en marcha en la Unión Europea con este Reglamento. Se trata de acabar con la situación en que los bancos europeos pueden imponer altas comisiones bancarias en los clientes corporativos cuyas operaciones transfronterizas en euros no se ajustan a BIC (código internacional de identificación bancaria que permite identificar de forma única a cada entidad de crédito y sus y el IBAN.

Los bancos pueden rechazar dichas transacciones, así como cobrar a los clientes por la devolución de la transacción, menos la tasa recaudada. En el caso de las operaciones de ámbito nacional se utiliza el número BBAN, que con el nuevo Reglamento desaparecerá. El nuevo Reglamento considera que en la inmensa mayoría de las operaciones de pago que se efectúan en la Unión, se puede identificar una cuenta de pago única utilizando tan solo el número IBAN, sin necesidad de especificar también el código BIC.

Como consecuencia de esta situación, los bancos de varios Estados miembros ya han creado una guía, una base de datos u otros dispositivos técnicos para identificar el código BIC que corresponde a un número IBAN específico. El código BIC solo se necesita en muy pocos casos de carácter residual.

El Reglamento considera que está justificado el cambio y reconoce que es demasiado gravoso, obligar a todos los ordenantes y beneficiarios de toda de la Unión a facilitar siempre el código BIC además del número IBAN, si se tiene en cuenta los pocos casos en los que es necesario actualmente.

Un enfoque mucho más sencillo consistiría en que los proveedores de servicios de pago y otras partes solucionen y eliminen los casos en los que una cuenta de pago no se puede identificar inequívocamente mediante un número IBAN determinado. Por consiguiente, el Reglamento estima que deben desarrollarse los medios técnicos necesarios para que todos los usuarios puedan identificar una cuenta de pago inequívocamente mediante su número IBAN.

La seguridad, la eficiencia, la competitividad y el carácter innovador de los pagos electrónicos es fundamental para que los consumidores, los comerciantes minoristas y las empresas en general puedan aprovechar plenamente las ventajas del mercado único, y ello será cada vez más cierto a medida que el comercio electrónico vaya desplazando al comercio físico.

La forma en que se adquieren bienes y servicios en Europa está experimentando un profundo cambio. A medida que aumenta la actividad de los ciudadanos y las empresas de la UE fuera de su país de origen, un funcionamiento fluido de los pagos electrónicos a escala transfronteriza facilita sensiblemente su vida cotidiana. Partiendo de lo ya conseguido en el ámbito de los pagos minoristas, Europa tiene la oportunidad de situarse a la vanguardia de lo que «efectuar un pago» puede significar en el futuro, ya sea mediante tarjeta de pago, por Internet o a través de la telefonía móvil.

Un primer hito importante en este recorrido es la zona única de pagos en euros (SEPA), que se basa en la premisa de que no debe haber distinción entre los pagos minoristas electrónicos en euros efectuados transfronterizamente y los efectuados a escala nacional en la UE. El Proyecto SEPA abarca los principales instrumentos de pago al por menor, a saber: transferencias, adeudos domiciliados y tarjetas de pago. Partiendo de esa base, la SEPA debería servir de impulso para la creación de un mercado europeo de pagos competitivo e innovador por dos vías.

La primera de ellas guarda relación con la creciente proporción de pagos por Internet o en línea (pagos electrónicos) y pagos móviles. Ante todo, cabe señalar que la adopción a gran escala de teléfonos inteligentes está cambiando el panorama en relación con los pagos y está dando lugar a nuevas aplicaciones de pago, tales como los monederos electrónicos, en sustitución de los monederos tradicionales y las tarjetas físicas, o los billetes virtuales de transporte público almacenados en un teléfono móvil.

A este respecto, los instrumentos de pago paneuropeos SEPA pueden sentar las bases de innovaciones que redunden en pagos más integrados y seguros. En segundo lugar, las actuales normas técnicas y disposiciones desarrolladas en el marco de la SEPA podrían aplicarse a instrumentos de pago en monedas distintas del euro, ampliando así los confines de un mercado único de pagos más allá de las operaciones denominadas en euros.

Las principales partes interesadas, como los proveedores de servicios de pago, las administraciones públicas y los bancos centrales nacionales, así como otros usuarios muy habituales de pagos regulares, deberán familiarizar a los ciudadanos con la migración del BBAN al IBAN. Los comités de coordinación de la SEPA nacionales serán los más indicados para coordinar esas campañas de información.

Es importante adoptar medidas que refuercen la confianza de los usuarios de servicios de pago en el uso de estos servicios, en particular en el caso de los adeudos domiciliados. Esas medidas deben permitir que los ordenantes den instrucciones a sus proveedores de servicios de pago en el sentido de limitar el cobro de un adeudo domiciliado a un determinado importe o periodicidad y de elaborar listas positivas o negativas concretas de beneficiarios.

Todas las cuentas de pago de un beneficiario que sean accesibles para la realización de transferencias de ámbito nacional también deben ser accesibles a través de un régimen de transferencias de la Unión. Todas las cuentas de pago de un ordenante que sean accesibles para la realización de adeudos domiciliados de ámbito nacional también deben ser accesibles a través de un régimen de adeudos domiciliados de la Unión. Lo anterior debe poder aplicarse independientemente de si el proveedor de servicios de pago decide participar en un régimen concreto de transferencias o de adeudos domiciliados.

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