edición: 2326 , Jueves, 19 octubre 2017
06/10/2008
Se alejan de las limitaciones germanas y la desconfianza de Londres

Los petrodólares rompen el hielo del ‘efecto Kio’ en España

Kuwait afila el interés de sus fondos soberanos, serán los embajadores llamados a pasar página a casi veinte años de reticencias y desconfianzas con Madrid
Sede de Kuwait Investment Authority
Ana Zarzuela

Huelen la ganga. Las debilidades del ladrillo les sirven la oportunidad en bandeja, el auge energético pone la liquidez y los activos españoles en Europa acrecientan el interés. Se animan, aún poco a poco y de lejos. Juran que ni los precios ni la orfandad de Moncloa ayudan, por mucho que Moratinos diera por difunto al ‘efecto KIO’ tras su gira en julio a los Emiratos y Kuwait. IPIC templa su interés por el 33% de Cepsa;  Kingdom Zephyr -bajo el cetro del príncipe Bin Abdulaziz Alsaud-  es ya el accionista mayoritario de Mixta África. Y Metrovacesa aguarda, con la negociación de la deuda y activos en tierras del Támesis en ristre el interés de algún fondo soberano. Spain is different. Hasta ahora. Casi ajena al influjo de los petrodólares, más entretenidos hasta ahora en las inversiones británicas, quieren que deje de serlo para unos tentáculos que guardan para las gangas inmobiliarias del Viejo Continente 250.000 millones.

Lo ha hecho ya el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, que afina los sables en la piel de toro antes de aterrizar en ella la próxima semana. Promete rematar el desembarco el jeque kuwaití Naser Mohammed al Ahmad al Saba, con su visita oficial este mes. Ahora que los estadounidenses comienzan a verle las orejas al lobo de los fondos soberanos, Europa es su nuevo paraíso. Y buscan saborear algún nuevo atajo ibérico, lejos de las barreras legales germanas y las debilidades de la City londinense.

Kuwait afila el interés de sus fondos soberanos, serán los embajadores llamados a pasar página a casi veinte años de reticencias y desconfianzas con Madrid, un impasse jalonado por el vacío patrimonial de la filial española de la oficina kuwaití de inversiones -el Grupo KIO- a principios de los noventa.  No serán los primeros. No, al menos, si IPIC consigue reeditar en Cepsa su desembarco y llegar al 33% y, de paso, despejarle a Total el humo de sus ambiciones en otros predios. La Compañía Internacional de Inversiones Petroleras de los Emiratos Árabes ha hecho de su 9,5% en la energética española la catapulta de sus planes para el Mare Nostrum, más ahora que confiesa sus ambiciones de duplicar su cartera de inversiones a 40.000 millones de dólares en los próximos cinco años y que acaba de cristalizar la compra del 2% de Energia De Portugal para desarrollar con la lusa oportunidades de inversión conjunta.

Los petrodólares saudíes ejecutan ya la venganza del naufragio de las intenciones de Abu Dhabi en Colonial. Y merodean el rastro del 33% de SFL al que los herederos de Luis Portillo le han puesto el cartel de venta. Mixta África iba a ser la avanzadilla del músculo inmobiliario español entre las clases medias del continente africano, pero, gracias a las restricciones del crédito y la merma del valor de renta Corporación, ha terminado por ser la grieta al desembarco de los petrodólares en el mercado español. La mano del príncipe Alwaleed Bin Talal Bin Abdulaziz Alsaud -fundador y presidente de un grupo inversor, KHC, que cotiza en Arabia Saudí, y acompañado de una pequeña participación del Gobierno holandés- no se conforma con su corona de primer accionista individual de Citi. Con la adquisición del 11,6% de acciones de Renta Corporación, Kingdom Zephyr acaba de hacerse con un 11,6% de acciones de Mixta África,  a cambio de 50 millones de dólares. Vía libre a un fondo privado, pero en el que ‘mece la cuna de sus intereses’ la mano de la monarquía saudí.

Metrovacesa intenta hacer de la necesidad virtud y pescar en la oleada de inmobiliarias europeas en un proceso de renegociación de la deuda que contrajeron para la compra de algunos edificios de oficinas en el mercado británico. La inmobiliaria controlada por la familia Sanahuja espera titulizar antes del 27 de noviembre la deuda de 1.266 millones de euros asociada a la compra el pasado año del edificio sede del banco HSBC en Londres. A falta de un socio al que vender parte del inmueble, Goldman Sachs ha salido a vender los encantos de la inmobiliaria entre los fondos soberanos, los mismos que han cerrado su puño en torno al Manchester City; alguno de los rascacielos más emblemáticos de Nueva York, como el edificio Chrysler o el de General Motors. Abu Dhabi se deja querer, no sería la primera vez: ya controló hasta 2003 una importante participación en Metrovacesa.

RELEVO EUROPEO

Han coronado el camino que les lleva a mudar oficialmente su piel de villanos por la de salvadores. O al menos, los dueños de una liquidez a la que ya no se le hacen tantos ascos ni demasiadas preguntas. Héroes o villanos, han llegado en el momento justo y al sitio apropiado: tienen liquidez- gracias a la producción de gas y petróleo y la exportación de commodities- y voluntad de invertir y están dispuestos a correr un riesgo moderado, el del salvamento, sin mirar con lupa los precios. Se venden como los inversores ´ideales´: tienen horizontes de inversión de largo plazo, habitualmente, no exigen participar en la gestión de las empresas donde entran y su tamaño es titánico.

Es mucho más que el ‘caso Robinho’ lo que se ha cerrado con la compra del el Manchester City por Abu Dhabi United Group y con las ansias de Sulaiman al-Fahim -el Donald Trump de Dubai- por hincarle también el diente al Liverpool. Y mucho más que la muralla del fantasma de Kio lo que pretenden derribar Abu Dhabi, el IPIC y el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico.

Los petrodólares le huyen a la banca de inversión, han dejado pasar a Lehman o AIG y ya movieron sus mejores fichas en el mercado americano, en el que han inyectado 44.000 millones de dólares (31.500 millones de euros) a su sistema financiero en poco más de un año. Ahora que los estadounidenses comienzan a verle las orejas al lobo del poderío de los fondos soberanos, Europa es su nuevo paraíso y los petrodólares prometen hacer de España una de sus almenaras. Shekh Hamad bin Jassim al Thani, primer ministro del emirato árabe y cabeza visible de la Autoridad de Inversión de Qatar (QIA), ya advertido que de ahora en adelante prefieren invertir en grupos europeos que en entidades de crédito estadounidenses, con cotizaciones más proclives a caer bajo el peso de nuevas provisiones derivadas de la cartera ‘subprime’. Pese a que Europa es el destino del 24% de las inversiones de los SVF, los mercados asiáticos (28%) y norteamericano (37%) han sido hasta ahora su prioridad. Pero España se ha convertido, hasta ahora, en la tierra de nunca jamás para los petrodólares de los Emiratos, o los fondos asiáticos, que solo han tenido ojos para el mercado británico.

Ahora que acaba de entrar en vigor el tratado para la creación de un mercado común en la zona del Golfo Arábigo (MCG), los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo- Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Bahrein, Omán y Emiratos Árabes Unidos- buscan de la UE mucho más que  el acuerdo de libre comercio que negocian con Bruselas desde 1990. Y de España mucho más que su papel de quinto proveedor europeo de EAU, o su interés en el metro y en los 10.000 millones de dólares anuales que factura la construcción en los Emiratos.

Los 264.000 milones de la Autoridad de Inversión Kuwaití (KIA), los 875.000 millones de dólares del mayor fondo soberano del mundo, el Abu Dabi Investment Authority (ADIA) pasean la mira por las oportunidades españolas. El cambio de escenario y, sobre todo, la contracción crediticia, han desplazado al capital riesgo del primer puesto del ránking inversor de occidente en beneficio de las sociedades estatales de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait o Singapur. Prefieren poner su dinero en compañías con problemas y baratas en bolsa para aprovechar su posible recuperación. Tienen participaciones relevantes en HSBC, UBS, Citi, Barclays o Standard Chartered. Y no se prevé que esta situación vaya a tener freno mientras tengan en sus manos dos terceras partes de las reservas mundialesde crudo.

SIN BARRERAS

Sus desembarcos ibéricos, si llegan, no encontrarán muros legales. No han topado con ellos ya en su paseo por los predios de los Veintisiete. Las suspicacias han germinado a medida que ya no es ciencia ficción que los fondos soberanos se puedan convertir en los propietarios de compañías estratégicas y sacudir el ánimo de unos mercados muy volátiles. Pero la necesidad hace milagros y la Comisión Europea ha terminado por transitar la senda más pragmática que Bush y Bernanke pisaron hace meses. Fiel a su credo, Bruselas no regulará, busca recibir a los fondos con las condiciones en una mano, pero el collar de flores en la otra. Los vehículos inversores de países del Golfo, de Rusia, China y Singapur no tendrán que hacer frente a una normativa especial 

Las filas de Durao Barroso les van a imponer pocas condiciones. Tan sólo que sean más transparentes, y que haya cierta reciprocidad. Deberán aclarar también el volumen y origen de sus recursos; su política sobre el ejercicio de derechos en las sociedades participadas; los objetivos de su estrategia de inversión; o la relación con el Gobierno de su país. El músculo y el tamaño de las europeas en este momento no darán para más-. Habrá código, voluntario- y no lo elaborará la UE-, pero no una empalizada legal. Condiciones, sí, pero con la convicción de que los fondos estatales las asumirán voluntariamente. Ni una línea roja que no hayan delimitado antes las prácticas de transparencia desarrolladas por el FMI y la OCDE y de las que ya se aplican a otros inversores de propiedad estatal similares. Una mínima puerta común para evitar que cada gobierno de los Veintisiete levante sus muros y que, si se aplicara al pie de la letra, hoy sólo permitiría el acceso a los fondos de Singapur y Noruega.

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