edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
13/02/2009

Los petrodólares siguen sin `ver´ España

Javier Aldecoa

A dos velas. España seguirá siendo ‘different’, al menos para los fondos. El último de la fila europea para los petrodólares del Golfo. Ni con el derroche de alfombras rojas de Miguel Sebastián, ni con las fiestas empresariales a puerta cerrada y un rosario de ausencias consuman el adiós al ‘efecto Kio’. El Ministro de Industria se ha montado en todos los escaparates, el de las urgencias de la deuda del Tesoro (para pagar el fondo de rescate) y el de las zozobras empresariales, sobre todo las del ladrillo. Entonó a pecho descubierto el canto de sirenas al Consejo de Cooperación del Golfo y  ahora al Kuwait Investment Authority. Pero sus altares siguen huérfanos de fondos soberanos: las propias pérdidas de poderío de los emiratos repliegan sus intenciones y el perfil de la deuda espanta sus ánimos.

La bajada de ráting crediticio a España por parte de Standard & Poor’s, desde AAA hasta AA+ disuade a muchos fondos soberanos, alejados por estrictas normativas internas que les obligan a invertir un determinado porcentaje de sus activos en títulos con la máxima calificación.

El ministro quiere entregarse al baile de los fondos soberanos; esta vez ha puesto a ‘bailarles’ a los kuwaitíes a Invest in Spain, la Sociedad Estatal para la promoción y atracción de las Inversiones Exteriores, la Secretaria de Estado de Comercio del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y varios directivos de Hacienda le hayan vestido de largo la deuda pública española, por más que Sebastián y Solbes hayan arrastrado a varios delegados del Banco de España, de nuevo, a venderles la “estabilidad del sistema financiero español”.  Pero sólo suena la sintonía del mucho ruido y pocos petrodólares. Se lo ha vuelto a repetir la Kuwait Investment Authority, el Fondo Soberano más antiguo del mundo y uno de los más fuertes, con inversiones por 180.000 millones de euros: los españoles son bienvenidos en el Golfo con sus empresas, hay trabajo esperando para las españolas, pero de inversiones, ni rastro.

Kuwait afiló el interés de sus fondos soberanos, estaban llamados a ser los embajadores escogidos para pasar página a casi veinte años de reticencias y desconfianzas con Madrid, un impasse jalonado por el vacío patrimonial de la filial española de la oficina kuwaití de inversiones -el Grupo KIO- a principios de los noventa. El final del ‘efecto Kio’ no se ha consumado con España, por más que sus desembarcos ibéricos, si llegan, no encontrarán muros legales, ni las reticencias germanas o la huella de la experiencia británica.  Los petrodólares olisquean las urgencias ibéricas, poco más. El KIA jura que tiene vocación de largo plazo y busca ‘delicias’ grandes y baratas en el Ibex.

Se han atrevido a anunciar que le bebían los vientos a Repsol, o a tenderle, de cara a la galería una mano confusa a Indra; el Abu Dhabi Investment Authority y el Kuwait Investment Authority juran que seguirán rastreando el mercado inmobiliario ibérico. Eso es todo, por más que algunas empresas se aferren al paso atrás del repudio de KIA con Dow Chemical. A IPIC se le han entumecido los 200.000 millones de euros de inversiones en la nevera de sus intenciones por el 33% de Cepsa; la operación de Oman Oil en La Seda quedó en la cocina y Colonial -tras el frustrado intento de IDC, uno de los fondos de Abu Dhabi- terminó por ofrecer en el mostrador de sus bancos acreedores participaciones en FCC y SFL que los petrodólares dejaron pasar. Los kuwaitíes y los qataríes sólo pasearon sus ojos por la torre del HSBC de Metrovacesa e hicieron saber que le bebían los vientos a Cajasol, Unicaja o Cajasur. Eso es todo. Y del interés que se prometí Martinsa, no ha habido nada tangible.

Jura el consejero Josep Huguet que los petrodólares de Mubadala Development Company y el holding de fondos soberanos de los Emiratos Árabes Unidos (EUA) le hacen ojitos al mismísimo aeropuerto de El Prat,  pero la realidad es que el vehículo de inversión del Emirato de Abu Dhabi promete tomárselo con calma en los próximos dos años y no meter la mano en nada que no le proporcione retornos del 15% en las inversiones. Por lo menos en España, casi ajena al influjo que prometían unos tentáculos de 250.000 millones para el Viejo Continente. La Generalitat se conforma, mientras tanto con la colaboración  científica con los fondos dubaitíes. No están para muchos rescates, a la vista de la caída del crudo y del pinchazo en sus inversiones en las Bolsas Europeas y americanas y los dos billones de dólares ‘sembrados’ en Occidente. En apenas cuatro meses, la región ha visto evaporarse 2,5 billones de dólares y el 60% de los proyectos de inversión en infraestructuras -los mayores en el mundo- se han pospuesto. Sólo la Autoridad Inversora de Kuwait (KIA) ha reconocido pérdidas por más de 270 millones de dólares derivadas de sus 3.000 millones de inversiones en Citibank. Y juran que ni los precios ni la orfandad de Moncloa ayudan, por mucho que Moratinos diera por difunto al ‘efecto KIO’ tras su gira en julio a los Emiratos y Kuwait.

INVERSIONES A DOMICILIO

Entre tanto, los fondos soberanos dejan que los españoles laman sus oportunidades energéticas y ‘saboreen’ sus golosinas comerciales. Si los petrodólares no vienen a España, las españolas irán a Oriente, a Abu Dhabi para empezar. El Gobierno pretende incrementar las exportaciones a los seis Estados del Golfo siete puntos por encima del crecimiento global y contar con 700 nuevas empresas exportadoras. Sobre la mesa, pondrá 14 millones de euros de promoción y las promesas de apadrinar un TLC entre los países del Golfo y el Mercosur. La avidez de las energéticas renovables y el interés por abrir rutas aéreas directas hacia España se dan por descontados.

Prometieron poner fin al efecto Kio, pero la fiesta se le quedó vacía a Sebastián y han tenido que ir a domicilio. Las empresas españolas no pierden de vista el acuerdo logrado de 2008 por la eléctrica Iberdrola con Taqa, la compañía eléctrica estatal de Abu Dhabi, el preludio de varios acuerdos de inversiones conjuntas con empresas del Golfo Pérsico que esperan madurar en los próximos meses. La joint venture de Sener (una empresa de ingeniería vasca que nació en los años cincuenta) y Abu Dhabi es un ejemplo en el que se miran muchas empresas españolas. La Unión de Emiratos Árabes (UEA) está siendo muy activa en la inversión de proyectos de energías renovables y en la búsqueda de socios, una oportunidad de 8.000 millones de dólares para el sector.

Para purgar sus pecados medioambientales, consciente de la finitud de sus riquezas, la capital de Emiratos Árabes Unidos ha hecho una apuesta incondicional, y adinerada, por las energías renovables y quiere albergar una ciudad de 50.000 habitantes que no emitirá dióxido de carbono ni residuos: Masdar City servirá como polo de atracción para las tecnologías. Abengoa y Sener acarician uno de los primeros grandes proyectos solares licitado por su fondo Masdar: una planta termosolar de 100 MW por valor de 400 millones de dólares.  La decisión del emirato de Abu Dhabi de invertir algunos cientos de millones de euros en una compañía conjunta con la ingeniería vasca Sener para explotar una novedosa tecnología de producción de electricidad a partir del sol no es un hecho aislado. En los próximos cinco años, Masdar, la sociedad que utilizará este emirato para intervenir en el proyecto de energía solar, inyectará no menos de 200 millones de euros en los fondos propios de la sociedad que tendrá su sede en Vizcaya.

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