edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
26/11/2009
Se zafan del cierre de webs

Los ‘piratas’ de internet se reproducen y se convierten en el ‘objeto de deseo’ de la industria de contenidos

El efecto ‘hidra’ del Pirate Bay, el éxito del streaming, las empresas de VPL, las técnicas de identidad oculta y la movilidad de las webs les recuerdan que no será fácil la ‘caza de brujas'
La Coalición de Creadores busca el ‘bolsillo’ de los ‘piratas’ en lugar de pedir su cabeza: ha descubierto que consumen un 75% más de contenidos audiovisuales de pago que el resto de los internautas
Ana Zarzuela

Recarga los ‘cañones’, pero comienza a virar la brújula de su ‘nave antipirata’.  Moncloa nutre de munición administrativa la regulación del intercambio de archivos de internet que presentará en diciembre y amenaza con pisarle los talones a una ‘lista negra’ de 200 webs a las que la Coalición de Creadores les ha puesto apellido y a los que González Sinde acusa del 80% de las descargas ‘ilegales’. Pero es mucho más que la capacidad de ‘resurrección’ de Pirate Bay, los nuevos atajos de las webs de descargas -descentralizadas- y las líneas rojas del marco judicial español -ni los enlaces ni las descargas sin ánimo de lucro son perseguibles- lo que le advierte a la ministra de que su ‘caza de brujas’  puede ser poco más que una carrera de sombras. A la Coalición le falla además la ‘geografía pirata’ para su caza de brujas: sólo un 30% de las 200 páginas de enlaces más conocidas están en España.  Le pisan la huella a un desfile de fantasmas. Le ponen puertas a un campo que no se parece a sus ‘mapas’ y no deja de cambiar. El streaming -hoy ya más de la mitad del consumo en internet- dejó atrás al P2P y ahora los atajos del VPL que usa un 10% de los internautas rearman de trincheras y puntos de fuga a los nuevos ‘piratas’. A la Coalición de Creadores le ha bastado mirar a Suecia -el mercado pionero en legalizar cortes y el cierre de webs- para adivinar el mapa de los puntos de fuga que los internautas fabrican ya y que pasan por el P2P anónimo, el cifrado, las redes privadas, los sistemas de bloqueo de las IP de los perseguidores, la descentralización de las webs de descarga, o la ocultación del rastro del usuario.

La industria -al menos la española- destapa, velo a velo, la identidad de los ‘piratas’, rinde sus persecuciones y se enfunda los anzuelos de la atracción. Ahora que saben que son también los mejores clientes de los contenidos digitales, quieren ‘conversos’ para sus macrowebs ‘legales’. Miran a Spotify y -con ayuda y subvenciones de Cultura- le beben los vientos a su millón de clientes en España.

La industria de contenidos, los autores y las asociaciones de derechos de la propiedad otean de nuevo al perfil de los ‘ciberpiratas’. Dejan caer las lanzas de su criminalización a la luz de su doble faz: sus peores ‘enemigos’ son, desde ahora, también los mejores consumidores de contenidos audiovisuales. Le acaban de poner cifras los estudios europeos de Forrester Research e  Ipsos MORI -nada sospechosos de apoyar a los ‘piratas’ de la red-: los autores de las descargas ‘ilegales’-uno de cada diez internautas- son también los que más gastan en compras audiovisuales, al menos 83 euros por encima del resto un 75% más. Y lo hacen tanto en tiendas convencionales como a través de comercio digital. Nada diferente al mercado nacional, donde según el último estudio de OcioNetwork, un 47,8% de los navegantes reconoce bajarse música, pero también la adquiere reglamentariamente y un 56% de los encuestados se descarga películas al mismo tiempo que va al cine habitualmente. El corolario de Forrester: la forma natural de consumo de música ha cambiado y ahora los consumidores están demandando precios más bajos y un acceso más simple.

Es verdad que, según el último estudio de Ocio Networks, en el mercado español un 70% de los usuarios “estaría dispuesto a pagar las descargas de música si las condiciones fuesen justas” y la SGAE se mantuviera al margen.  Pero las encuestas le desgranan su aviso para navegantes a la Coalición de Creadores y Moncloa: casi una tercera parte de los internautas consumen música exclusivamente a través de descargas (un 32%), mientras que sólo un 20% adquiere música sólo de forma legal.

En el consumo de cine, la exclusividad de las descargas apenas la realiza un 15% de los internautas, mientras que un 30% únicamente va al cine, sin realizar ningún tipo de descarga. Y el rechazo al pago por consumo de televisión a través de la red casi unánime: el 77% no estaría dispuesto a pagar. El fundador de Spotify, Daniel Ek, les recuerda que ni los cortes a las descargas -aunque llegaran con la nueva regulación- serían suficientes para un modelo de negocio en la música que busca compaginar publicidad, descargas, suscripciones, merchandising y entradas a conciertos donde el usuario llega y donde la clave para la rentabilización viene de la portabilidad y el paquete de derechos de acceso que se le ofrece.

PUNTOS DE FUGA Y TRINCHERAS PARA LOS ‘CIBERPIRATAS’

Pirate Bay, la página de enlaces más popular del mundo, también la más perseguida, se  desprende de su piel P2P para driblar las líneas rojas, se ha convertido en una ‘hidra’ para sobrevivir, ha eliminado su rastreador tracker (que contenía la información básica para que los distintos usuarios se conectaran entre sí), el único punto central que la hace vulnerable. Su apuesta por la tecnología de la Tabla de Hash Distribuido (DHT) deja en manos de cada miembro de la red la circulación de los archivos, permite localizar los archivos sin necesidad del rastreador, descargar al usuario en BitTorrent y no en su navegador. Y gana en ‘seguridad’ de vida -ante ataques tecnológicos y judiciales- lo que se arriesga a perder en eficacia.

No son sólo las ‘resurreciones’ de Pirate Bay las que ponen en cuarentena la posibilidad de perseguir a sus 200 webs ‘malditas’ para Ángeles González-Sinde. En España, el bloqueo o la intervención de las páginas web sólo pueden ser decididos por un juez. Además, las descargas de archivos por Internet hoy -incluyendo las sujetas a derechos de autor- son legales bajo la legislación española siempre que no se demuestre el ánimo de lucro. Al día siguiente de que el plan contra las descargas sea aprobado por el Gobierno, el proveedor de alojamiento de la web podrá desalojarla. La mayoría ya está en los EEUU. La idea es que los ISP impidan el acceso a los usuarios. Pero si entre los españoles, igual que hacen ya los suecos, se ponen de moda las redes privadas virtuales, el proveedor de acceso sólo sabrá que su cliente se conecta a un servidor VPN, perdiendo su rastro. Lo otro, la ‘persecución’ a los usuarios más reincidentes, no está por ahora en el primer ‘menú’ de las soluciones de Moncloa. Menos aún en las de las telecos -que tendrían que ser su brazo ejecutor- y de la industria cultural.

A la Coalición de Creadores le ha bastado mirar a Suecia -el mercado pionero en legalizar los cortes y el cierre de webs- para empezar a sospechar del mapa de los puntos de fuga que los internautas fabrican ya y que pasan por el P2P anónimo, el cifrado, las redes privadas, los sistemas de bloqueo de las IP de los perseguidores, la descentralización de las webs de descarga, o la ocultación del rastro del usuario. Ttras la entrada en vigor de la legislación anti P2P, el intercambio de archivos bajó un tercio frente al mes anterior.

Hoy, las cifras se han recuperado. Sólo en Suecia, que legisló contra el P2P ya en abril y asumió la transposición de la directiva comunitaria sobre propiedad intelectual, Ipred, que ha dado soporte legal a los primeros juicios contra internautas un 10% de los usuarios de la red usa artimañas tecnológicas para ocultarse, para empezar las redes privadas virtuales (VPN). Un sistema que  permite navegar por Internet o descargar archivos de forma anónima. Para humillación de la industria cultural, los internautas están dispuestos a paga por estos servicios entre 5 y 30 euros mensuales.  Nada que no empiece a pasar ya en el resto de la UE: un 55% de los usuarios de internet en Europa confiesa que usaría herramientas para asegurarse el anonimato en la Red si se penaliza el P2P. Lo hacen ya en Francia, con el lanzamiento de Ipodah , o en el Reino Unido, donde el anuncio de un plan contra las descargas ha popularizado las VPN de ItsHidden o Cryptocloud. Los diferentes programas de intercambio de archivos lo saben. Algunos, como el español Omemo o Mute, nacieron ya con mecanismos de ocultación.

P2P, STREAMING Y VPL

La obsesión de Sinde, la maldición del P2P se supera a sí misma y redibuja, en brazos de los nuevos cánones de consumo, las mejoras de internet móvil y del video nuevas dimensiones de su metamorfosis.  El 'streaming' deja también fuera de juego a González-Sinde en su guerra antipirata en internet. Se lo acaba de confirmar el informe de la Fundación Orange eEspaña 2009: el 47,8% de los internautas utilizaron el streaming para ver películas en el último año, frente al 37,3% que las descarga con programas de intercambio de archivos P2P. Y aunque el Peer to Peer aún es mayoritario en el consumo de música de los internautas, en los últimos doce meses ya un 38% de los usuarios españoles de la red escuchó la música online en tiempo real a través de su ordenador, a un paso del 42% que la descarga.

El cine español no encuentra pantallas, pero no se anima a la Red con plataformas y servicios adecuados cuando el vídeo ya es el rey. Y la gente está dejando de descargárselo para verlo en streaming.  Nada que no le hubieran adelantado al Ministerio de Cultura y la Coalición de Creadores ya los informes de Nielsen, Televidente 2.0, el de Pisos- éste sólo para EE UU- y el análisis de previsiones de iPoque desde hace tres años, pero González-Sinde prefirió hasta ahora ver en el mercado español el último islote en un mar de streaming. Sólo así encajaba el mapa de ‘la epidemia pirata’ española que difundieron ante las autoridades estadounidenses. Sólo así podían intentar buscarle sitio ante Moncloa y la Ley General Audiovisual al ‘plan C’ de la persecución a los proveedores de webs de descargas de contenidos.

La realidad –se lo dimensiona la Fundación Orange- es que sólo un 8% de los usuarios que ha visto contenidos online ha pagado por ellos y que un 57%  de los internautas visita al menos una vez a la semana webs donde particulares comparten vídeos. Sólo ha crecido el revelado de fotos digitales, contratado por un 7,5% de los usuarios de la red el pasado año, seguido de los programas de televisión en directo (6,5%), almacén de fotos (5,5%), descarga de música (5,7%) y tonos para el móvil (5,2%). España ya no es una isla para el streaming que inunda Europa. La mejora de las conexiones, la facilidad del acceso y su rapidez (sin esperar que el archivo se descargue), el ahorro para el consumidor tanto en soportes de almacenamiento como en canon, la puerta abierta a contenidos de series inéditas en España -como en Seriesyonquies- o cine -como en Sinlamula, Peliculasonline y Cinegratis- y música tras las huellas de Last.fm y Yes.fm. El impulso de las operadoras de telefonía -el streaming nutre su apuesta por la banda ancha y por internet móvil- han dado en los últimos dos años unas alas a esa tecnología que no tuvo nunca desde su nacimiento en 1995.

La ministra de Cultura y la Coalición de Creadores miran desde el burladero de su propuesta –la persecución de los proveedores de páginas de descargas- una ola que sobrepasa sus calendarios y sus mapas de la ‘piratería’ en internet. Tanto, que son las propias banderas de la industria audiovisual mundial las que ondean en los ‘barcos corsarios’ a los que González- Sinde trata de disparar en la línea de flotación. El P2P sigue siendo una de las tecnologías más eficientes para la distribución de contenidos, pero el abaratamiento de los procesadores, las memorias y el crecimiento del ancho de banda impulsan el cloud computing y nuevos negocios y servicios donde los proveedores de contenido pueden controlar la distribución y la publicidad. Se lo advierte a González-Sinde el último informe de Cisco: el P2P seguirá creciendo los próximos años, pero su peso en el tráfico total de internet -que hoy es del 54,46%- bajará y será superado en 2010  por el vídeo. Lo sabe la plataforma de música online de origen sueco Spotify- con un catálogo de seis millones de canciones-  que admite que la ‘vasta mayoría’ de sus clientes siguen sin ser suscriptores de pago e incorporará en un futuro no lejano vídeo en streaming para colgarse los galones de competidora de Youtube.

Con seis millones de usuarios -uno de ellos en España en menos de seis meses- Spotify se presenta a sí misma como una forma de reducir las descargas. Y no es con otra ‘arma’ que el streaming, el que le permite escuchar música de forma legal y gratuita, con el respaldo de la industria audiovisual y el ariete la emisión de publicidad para los que no abordan la modalidad de pago, desde ahora también con una versión para Symbian, el sistema operativo de la mitad de los teléfonos del mundo. Lo reconoce, en España, la productora y distribuidora Filmax Entertainment: tras el bautismo de su nuevo portal Yodecido.com hay mucho más que un nuevo catálogo de 3 millones de canciones y 700 películas de pago. No pueden volver la espalda al nuevo público y prefieren subirse al streaming antes de que les pase por encima: los internautas pueden ver de forma completamente gratuita películas con publicidad. 

El error de la música, incapaz durante años a crear un modelo de negocio para sus contenidos en internet no será repetido, ahora que mandan el vídeo y las televisiones. NetFlix abrió la puerta  a un servicio de streaming que permite acceso libre a más de 100.000 películas y sólo en EE UU, Hulu acumuló el 10% de los ingresos en publicidad de la televisión y Youtube y el portal de vídeos de Google, un 9%, a pesar de que sólo ha comenzado a ofrecer episodios de TV por streaming recientemente. Ésa es también la vía elegida por los dueños de The Pirate Bay para su ‘resurrección’: tras vender su portal para desarrollar un modelo de distribución de pago, no renuncian al libre intercambio de archivos a través de internet y han comenzado a probar su propio ‘youtube’.

OBJETIVO: GANARSE A LOS ‘PIRATAS’

Los autores quieren que Industria les haga el ‘trabajo sucio’; la Coalición de Creadores ya le ha puesto sobre la mesa una lista de 200 webs de descargas para que este ministerio actúe de oficio "inmediatamente" y traslade a la Fiscalía General del Estado la actividad de estos portales. No es la primera vez, ya lo intentó sin éxito por sus propios medios, pero como la propia Coalición reconoce, “para un juez no sería lo mismo si es la SETSI (la Secretaría de Estado de Comunicación) la que envía la documentación a la Fiscalía”, aunque no sean nada más que dos o tres páginas web las que sirvan de ‘escarmiento’. Pero los usuarios son ora cosa. Empiezan a buscarles sitio como parte del negocio. Le pisan los pasos al ‘efecto Spotify’. Intentarán, primero, hacerse hueco en la intensidad de los internautas españoles, al fin y al cabo los segundos más activos del mundo. El mercado español de medios y entretenimiento alcanzó en el 2008 los 27.199 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 12,1% respecto a un año antes, pero los mayores incrementos fueron en el acceso y la publicidad por la web y los videojuegos.

Mientras que el mercado discográfico tradicional experimentó en el 2008 una caída de los ingresos del 12,4% respecto al año anterior (hasta los 242,2 millones de euros), la distribución digital de música creció en cambio el 81,1% (hasta los 31,1 millones). La industria española quiere sitio en el Olimpo al que se han subido Youtube, para vídeo, o en Estados Unidos, Hulu, la plataforma de productoras y televisiones para ver la televisión online. Susto o muerte, le levantan a Moncloa ya todas las lanzas, para empezar las de la macroweb de contenidos con sus propias garantías y los apellidos de las multinacionales que forman parte de la Coalición de Creadores. Una réplica ampliada de la web británica FindAnyFilm.com, con la que las cinematográficas han conseguido un catálogo de tres millones de títulos en el Reino Unido. Los estudios y las discográficas de EE UU incluirán su catálogo en español. La principal diferencia con el portal británico es que integrará también la oferta musical a través de la patronal Promusicae, con un catálogo que puede alcanzar los cinco millones de canciones.

Los promotores quieren que el portal sea autosostenible con ingresos por publicidad y de los afiliados en el menor tiempo posible, pero lo han bautizado ya en la ‘pila’ de las subvenciones de Moncloa. Lo harán con mucho más que el calendario de Zapatero y la sintonía que Ángeles Gonzàlez-Sinde ya no esconde: como adelantaba adslzone, el Ministerio de Cultur a ha destinado el 80% del 1,075 millones de euros que costó el nuevo portal de la asociación de Productores de Música de España, (Promusicae) - elportaldemusica.es-. Uno que pretende ser la llave a las últimas novedades del mercado desde vídeos y albumes a tonos - los 50 singles y los 100 álbumes más vendidos del momento- en streaming o incluso en desgarga mp3, para internet y teléfonos móviles. Además del enlace a la compra de las canciones, la apuesta de las discográficas incluye acceso a contenidos gratuitos a través de YouTube, Yes.fm o MySpace, así como a las web de las propias discográficas.

Un proyecto llamado a integrarse en el macroportal de la Coalición de Creadores cuando, en breve, lo ponga de largo.  No quieren arriesgarse sin una nueva regulación contra la ‘piratería’ sobre la mesa. Todos los caminos de González-Sinde conducen al ‘euro’. La industria y el Ministerio de Cultura quieren hacer caja: eso es todo lo que podrían asegurarse conseguir de la vía civil contra las webs de enlaces de descargas. Y eso es todo lo que busca su mirada, a medio plazo, con la puerta que comienza González Sinde a entreabrirle al plan de un canon por el adsl como el que Gran Bretaña estrenará este año. Ya avisa la ministra que en 2010 volverá a poner el debate en la mesa de la Comisión de Propiedad Intelectual del Congreso.

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