edición: 2847 , Viernes, 15 noviembre 2019
30/05/2013

Los precios de la energía para la industria en Europa se distancian cada vez más de los practicados en Estados Unidos y Japón

La industria y las empresas de generación eléctrica critican con dureza la vaguedad de los planes del Consejo Europeo
Carlos Schwartz

La última reunión del Consejo Europeo dedicada al mercado único de la energía y los problemas derivados de la existencia de la diversidad fiscal ha sido un verdadero fiasco desde el punto de vista de las asociaciones industriales de Europa y de los generadores de energía y empresas del sector del petróleo y el gas. La disparidad de los precios del gas y la electricidad en Europa respecto de Estados Unidos es realmente apabullante. De acuerdo con el informe sobre el tema presentado por el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, al Consejo Europeo el índice de precios del gas para la industria en Europa ha crecido entre 2005 y 2012 un 35% mientras que en Estados Unidos ha caído un 66%. El mismo índice para el consumo residencial ha crecido en Europa un 45% mientras que en Estados Unidos lo ha hecho un 3% en el mismo periodo. En cuanto a los precios de la electricidad el índice europeo para la industria ha crecido en el mismo periodo un 38% mientras el estadounidense se ha reducido un 4%. El índice de precios de la electricidad residencial en Europa ha crecido en ese periodo el 22% mientras que el estadounidense ha crecido un 8%. Si se tiene en cuenta que esta es la evolución en un lapso prolongado, desde 2005, que abarca el periodo de crisis iniciado en 2007 el panorama es alarmante.

Hay mucho debate y serias divergencias sobre cuál es el impacto real de esta disparidad de precios en la competitividad industrial. Parte de las divergencias sobre este efecto es resultado de la desigual dependencia energética de las actividades industriales. Es decir que hay industrias en las cuales el precio de la energía tiene un peso mucho mayor que en otras. El peso promedio de los costes energéticos sobre el conjunto de la industria no alcanza al 5%, y rondaría el 3,5%. Pero esta media oculta que hay industrias como las del cemento, yeso y otros materiales calcáreos con una incidencia del coste energético del orden del 23%, o de los otros materiales de construcción que rondan el 16%.

Sin embargo, en un cuadro de caída de la demanda de energía y de la producción industrial, el incremento de precios en Europa es fuente de inquietud entre los sectores industriales. Algunas de las decisiones de inversión de la industria europea en Estados Unidos, como el caso de industrias químicas alemanas, han sido determinadas por el aprovechamiento de la disparidad de precios y la demanda interior.

“Exportar a Estados Unidos con mayores costes en Europa no tiene sentido”, afirma una fuente del sector químico, quien añade “por otra parte la demanda interior estadounidense justifica el desplazamiento de los recursos financieros a ese mercado. La contrapartida es la menor generación de empleo en Europa”.

En este cuadro, y con una durísima caída del consumo de energía en Europa el Consejo Europeo no ha instrumentado ninguna medida para la corrección de las desigualdades existentes. Ha diferido a marzo de 2014 cualquier decisión sobre este tema. El documento final en lo que respecta a la energía se ha limitado a señalar la necesidad de implementar el denominado “tercer paquete energético de la CE” y a apuntar que: “Se debe atender al impacto del alto precio y coste de la energía, teniendo en cuenta el papel primario de un mercado efectivo y de buen funcionamiento y de las tarifas en la financiación de las inversiones. El Consejo Europeo hace un llamado a desarrollar trabajo en los siguientes aspectos”, centrando esa labor en una serie de principios genéricos sin la más mínima trascendencia. “Un discurso absolutamente hueco que, para colmo de males, se produce en el contexto de un desplome de los derechos de emisión de carbono”, señala una fuente del sector de la energía. El documento en parte se centra en las imperfecciones del mercado, es decir en los mecanismos de generación y distribución y en la posible manipulación de precios por parte de los actores del mercado.

Sin embargo, las fuentes del sector puntualizan que limitar a estos factores potenciales las profundas divergencias de precios es “cuando menos inoperante”.

“La Comisión pretende presentar un análisis de la composición y factores impulsores de los precios y costes de la energía  en los Estados Miembros antes de finales de 2013 con un foco particular en los consumidores residenciales, en la pequeña y mediana empresa, y en las industrias intensivas en energía y con una mirada más global respecto de sus contrapartes económicas. Estos asuntos serán objeto de debate en febrero de 2014 en la reunión del Consejo Europeo sobre política y competitividad industrial”, señala el documento final. “Es un discurso gastado por el uso y sin efecto”, señala una fuente del sector que puntualiza que “todos los intentos por desarrollar un mercado único de la energía han fracaso estrepitosamente, ni siquiera se ha logrado que la interconexión entre los sistemas eléctricos de los países vecinos alcancen al 10% de la generación de cada mercado, algo establecido hace rato en el denominado Tercer Paquete Energético”. Para refrendar la afirmación señala que en la reciente cumbre luso española se fijó como objetivo incrementar la interconexión del Sistema Ibérico con el resto de Europa, empezando por Francia país con el cual el flujo alcanza sólo al 3% de la generación.

“En realidad lo que reina es el caos. Cada país tiene una política propia de incentivos y beneficios a la generación renovable. No hay uniformidad en la política fiscal ni en los modelos para la retribución de las eléctricas. Tampoco en la fijación de las tarifas ni en la protección a los consumidores. Alemania por ejemplo beneficia a los consumidores industriales a expensas de los residenciales, Francia por su parte mantienen bajos los precios de la energía sobre la base del control estatal de la generación...”, señala una fuente del sector eléctrico. Mientras, en la industria existe el temor de que las cosas vayan a peor. “El caso de España es especialmente urticante, mientras el Gobierno exhibe su incapacidad de normalizar un sistema de precios de la energía que exige en primer lugar encontrar una solución sostenible al régimen de subsidios, firma declaraciones estériles en el Consejo Europeo”, afirma una fuente de la industria cementera.

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