edición: 2510 , Lunes, 16 julio 2018
19/05/2010

Los reguladores contra los lobos

Carlos Schwartz
Mi fuente de información en el sector de los hedge funds en Londres no parecía ayer un miembro de la manada hambrienta de lobos. Aunque tampoco podría afirmar que se le escuchara voz de cordero. En todo caso estaba más preocupado por sus reveses amorosos que por la “firme decisión” de los ministros de finanzas de la Unión Europea de aplicar una regulación restrictiva a los fondos de inversión alternativa.

Quizá su escasa preocupación se debiera al hecho que sobre un punto clave de las propuestas de regulación haya discrepancias entre el Parlamento Europeo que prepara su legislación sobre esos fondos, y los ministros de Finanzas que se reunieron ayer para debatir este asunto entre otras cosas. Ha surgido una diferencia de criterio sobre el derecho a operar en Europa por parte de las entidades procedentes de terceros países.

Para el Parlamento, estos fondos -la gran mayoría de los fondos de inversión alternativa están registrados en paraísos fiscales- podrán acogerse a una licencia general que al tiempo que limitará sus capacidades les dará autorización para operar en cualquier país de la UE. Por el contrario los ministros de Finanzas han establecido que los fondos deberán pedir autorización país por país cada vez que se quieran establecer en un estado miembro. Depurar diferencias entre el escalón ministerial y el Parlamento Europeo llevará su tiempo, aunque todos quieren tener lista la legislación antes del 31 de julio.

Entretanto, Alemania prohibió con efecto a la medianoche de ayer las posiciones cortas sin títulos -desnudas en la jerga sajona- en las acciones de los principales 10 bancos del país, en las emisiones de deuda pública denominada en euros y en los credit default swaps (CDS). El número mágico que arrojó estas combinación nada aleatoria fue un euro a 1,2213 dólares en Nueva York al cierre anoche, es decir una caída del 1,5%. La interpretación de la fuente de los hedge funds en Londres fue que: “Si se exageran las limitaciones los inversores se desprenden de los euros, no porque estén jugando a la baja, sino por temor a que las limitaciones se sigan extendiendo hasta amenazar la disponibilidad de sus recursos”.

En cualquier caso, que Alemania haya tomado la decisión de suspender la venta aplazada de acciones y títulos que no se poseen, ni se han tomado prestados para la ocasión, es curioso. En España, vender lo que no se tiene es un fraude. Y, de acuerdo con el ordenamiento jurídico local no se puede operar a la baja sin títulos. Respecto de los CDS hay debate, y puede que haya un hueco jurídico. Pero el hecho que sea un delito no quiere decir que se persiga.

Supongamos que una empresa detecta que a cierta hora una serie de operadores se coloca a la venta con títulos de forma masiva y ocasiona una baja significativa en las acciones de su empresa, incluso desatando ventas por los sistemas de stop loss. Luego verifica que los mismos operadores salen poco después al mercado para comprar los títulos más baratos y cubrir posiciones ganándose la diferencia entre el precio al que compraron lo que no tenían y el precio al que vendieron lo que acababan de comprar. Aunque esta mecánica está prohibida, hay muy poco que la empresa pueda hacer.

El sistema de compensación bursátil es en cierta medida un broker ciego, es decir no se sabe quien opera. Aunque hay un código que identifica vendedor y comprador de cada título. Para saber a ciencia cierta qué ha ocurrido sería necesario disponer de un volcado de las operaciones del día, y luego a través de cada operación solicitar al vendedor que demuestre que disponía del título -no antes de venderlo sino cuando se colocó a la baja- ya sea porque lo tomó en préstamo o porque era suyo. En caso que el título se hubiera tomado en préstamo, habría que preguntar al propietario del título si lo había cedido para operar a la baja. Porque una cosa es decir que se tiene un título en préstamo, y otra demostrar que el propietario del título ha autorizado esa operación.

Desde luego la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) no ha hecho mucho caso en el pasado a las denuncias de las empresas afectadas por esta forma de operar. Cuando se le pregunta a los portavoces de la CNMV si piensan hacer algo al respecto, la respuesta habitual es que “es una institución poco intervencionista”. Como la mayoría de las operaciones que se hacen de esta forma son dentro del mismo día, verificar lo que ha pasado es complejo sino imposible.

Hace falta mucha determinación de las autoridades para realmente controlar a los “bajistas”. Puede que las autoridades alemanas tengan esa determinación, habrá que ver. En España habría que comenzar por modificar el sistema de compensación bursátil.

Mientras, sigue en pie el hecho de que hay prestamistas de títulos. En general son entidades depositarias las que los prestan. Esto plantea un asunto ético. Los accionistas que dejan sus acciones en depósito, ¿acaso saben que las entidades depositarias prestan los títulos para que los titulares transitorios de los mismos operen a la baja? ¿Saben que esta operativa hace caer la cotización de esas acciones que ellos esperan ver revalorizadas?

El modelo se puede trasladar sin titubeos a la deuda pública que es finalmente también una anotación en cuenta con la cual se puede jugar a la baja.

La experiencia doméstica parece insinuar que la ofensiva reguladora puede no verse coronada por el éxito. Desde luego a la plaza financiera de Londres esta regulación no le causa mucha gracia. Ocurre que un 80% de la “industria” de los hedge funds está establecida en el Reino Unido, y su actividad forma parte de la balanza de pagos británica en el capítulo de invisibles. Cierto que es un modelo en crisis que no parece que vaya a ser rescatado por el binomio Cameron-Clegg. Apostar a que el sector financiero siga siendo en gran medida el motor de la actividad económica de un país en las presentes circunstancias parece una apuesta cuando menos delicada.

En fin, en tanto las autoridades financieras europeas se dedican a debatir cómo recortar la avidez especulativa de los fondos de inversión alternativa, los bancos europeos se ven en figurillas para financiarse en dólares. Al filo del plan de rescate de la zona euro por importe de 750.000 millones el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, y el Banco Nacional de Suiza anunciaron una línea de liquidez en dólares mediante swaps a 7 y 84 días para aliviar las tensiones de la financiación en dólares en Europa. Sin embargo la demanda de esa liquidez ha sido baja, pero entretanto los tipos de interés interbancarios (Libor) a tres meses siguen subiendo. Quizás porque el BCE ofrece el dinero a corto y los bancos lo quieren a medio y largo plazo.

De acuerdo con la opinión de las fuentes bancarias la tensión se debe a que la banca estadounidense se muestra reticente a financiar las necesidades de tesorería en dólares de la banca europea y esta no puede acudir a financiarse a la Reserva Federal. El Banco Central Europeo estima esas necesidades de liquidez en unos 500.000 millones de dólares. Esta demanda de tesorería denuncia la persistencia de activos poco líquidos en dólares en las carteras de la banca europea, aunque por debajo de los niveles de 2008. Lo más probable es que la tensión se disipe en el futuro próximo en la medida que la UE sea capaz de delinear las características del plan de ayuda al área euro de 750.000 millones de euros.

Pero el renacimiento de la desconfianza de la banca estadounidense hacia la europea a niveles que se consideraban superados indica además que hay una fuerte incertidumbre sobre la solvencia de un sistema financiero saturado de deuda pública cuestionada por los inversores, y ante una moneda que parece destinada a seguir bajando ante la divisa estadounidense.

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