edición: 2724 , Viernes, 24 mayo 2019
31/07/2010

Los tipos fiscales medios de la UE se contraen con la crisis a pesar de las últimas subidas del IVA

Xavier Gil Pecharromán

Un informe recientemente publicado por Eurostat muestra que la mayor fuente de ingresos fiscales en los veintisiete países de la Unión Europea son los derivados de los impuestos sobre el trabajo, que representan más del 40% de los ingresos fiscales totales, seguidos por los impuestos al consumo en aproximadamente un 10% y los impuestos sobre el capital en poco más de una 8%. Los analistas comunitarios esperan que la tendencia se mantendrá en los actuales niveles, a pesar de las subidas que ha experimentado el IVA, aunque es posible que siga la tendencia a la baja para las rentas patrimoniales y del capital. El tipo impositivo promedio sobre el trabajo se ha mantenido sin cambios entre los años 2007 y 2008, que son los últimos promediados en la Unión Europea, y que se situaron en 34,3% mientras que en el año 2000 suponían un 35,8% en 2000.

La crisis ha supuesto la bajada de algunos impuestos en los Estados miembros de la Unión Europea. Los datos, correspondientes a 2008, muestra una caída de la presión general media del 1.3% sobre el ejercicio precedente, lo que hace suponer que en los ejercicios posteriores la tendencia ha sido similar.

En comparación con el resto del mundo, la UE-27 sigue teniendo la tercera posesión por presión fiscal, sólo superada por Estados Unidos y Japón, aunque este dato sea únicamente un espejismo, puesto que entre los Veintisiete hay diferencias muy sustanciales, que van desde el 28% de Rumanía, el 29,9% de Letonia, o el 29,1% de España, hasta el 47,1% de Dinamarca, o el 47,1% de Suecia, estos últimos países con una concepción de los servicios públicos muy diferentes al resto de los socios comunitarios.

Los campeones en cuanto a los tipos más altos son Italia sobre el trabajo (42,4%), Dinamarca sobre el Consumo (32,4%) y Reino Unido sobre el Patrimonio (45,9%), datos muy interesantes a tener en cuenta a la hora de elegir residencia para trabajar, vivir o invertir en ellos.

En el polo opuesto destacan Malta (20,2%) en impuestos sobre los rendimientos laborales, España (14,1%) en consumo y Estonia (10,7%) sobre el patrimonio.

Este último ratio es en España del 15,7% y en el caso de la tributación sobre el trabajo se situaba en 2008 en torno al 30,5%, lo que sitúa a nuestro país entre los que más baja tributación tienen de entre cuantos forman parte del selecto club europeo.

En general, los europeos se beneficiaron de algunas deducciones fiscales en 2008, fruto, sobre todo, de los recortes de los impuestos sobre las personas físicas y sobre sociedades con los que los gobiernos trataron de paliar los efectos de la crisis económica.
 
Sin embargo, la carga fiscal en los 27 países de la UE sigue siendo, por término medio, elevada si se compara con el resto del mundo, debido, en particular, a la complejidad de nuestros sistemas de Seguridad Social. No es probable que esta carga se reduzca en los próximos años, ya que la mayoría de los países están ahora faltos de liquidez tras haber gastado profusamente para mantener a flote sus economías.

Numerosos países concedieron a los contribuyentes deducciones fiscales en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, más a menudo mediante incrementos en las prestaciones que en recortes fiscales, ya que los gobiernos trataban de impulsar el gasto de los hogares para estimular la economía.

Así, los niveles más altos por lo que respecta al impuesto sobre la renta de las personas físicas se encuentran en Suecia (56,4%), Bélgica (53,7%) y los Países Bajos (52,0%), y los más bajos en Bulgaria (10,0%), la República Checa y Lituania (15,0% ambos).

En cuanto a los niveles relativos al impuesto sobre sociedades, que llevan años cayendo, se mantuvieron tal cual o se redujeron. El nivel medio es ahora del 23,2%, frente al 35,3% de 1995. Para establecer este tipo impositivo medio se han tenido en cuenta los ingresos del impuesto de sociedades (CIT) y, si es que existen, recargos, impuestos locales, o incluso contribuciones adicionales impuestas sobre bases imponibles que son similares pero a menudo no es idéntica a la CIT.

Finalmente, el nivel medio del IVA pasó del 19,8% en 2009 al 20,2% en 2010. En 2000 era del 19,2%. El tipo normal del IVA, osciló entre el 15% en Chipre y Luxemburgo y el 25% en Dinamarca, Hungría y Suecia, mientras que en España estaba en el 16%, antes de la subida hasta el 18% desde el pasado día 1 de julio de este año.

Entre 2000 y 2010, la tasa del IVA se mantuvo sin cambios en 13 Estados miembros, aumentó en 12 y cayó sólo en Eslovaquia (del 23,0% en 2000 al 19,0% en 2010) y la República Checa (de 22,0% a 20,0%). Los mayores incrementos se registraron en Grecia (de 18,0% a 23,0%) y Chipre (del 10,0% al 15,0%). El mínimo permitido en la actualidad para el tipo general del IVA es del 15%.

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