edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
24/03/2015
banca 

Los vientos de crisis siguen soplando en la banca de Austria con Raifeissen International en la mira

La cotización del franco suizo y la caída del rublo están en el corazón de los problemas del banco
Carlos Schwartz
Raiffeisen Bank International de Austria ha perdido el favor de los inversores, sus acciones han caído un 60% desde le verano pasado. Algo se barruntaban los inversores sobre el banco que en febrero anunció pérdidas preliminares para 2014 de 500 millones de euros a falta de un balance cerrado que debería presentar esta semana. Está claro que la banca en Austria ha pasado por sus vicisitudes, y los inversores temen que estas no hayan acabado.

En 2009 el Hypo Alpe Adria entró en un proceso de resolución que dio lugar a la creación de Heta, un banco malo al que se le traspasaron activos del Hypo. Hace unas semanas el Gobierno obligó a Heta a suspender el pago de intereses y principal de sus emisiones de bonos hasta 2016 lo que golpeó a varios bancos de Austria y de Alemania, entre ellos al Commerzbank.

Pero no son los únicos casos. El año pasado el Volksbanken no aprobó las pruebas de esfuerzo europeas y el regulador bancario del país optó por liquidar la entidad. Raiffeissen ha salido al paso de las suspicacias anunciando un plan de venta de activos para elevar la capitalización del banco. La venta de activos es parte además de la estrategia para abandonar algunos de los mercados emergentes del este de Europa.

Pero el banco tiene un problema serio por la naturaleza de su accionista de control, que por otra parte no quiere ver diluida su participación. Se trata de una cooperativa que tendría problemas para salir al mercado de capitales para obtener recursos ajenos destinados al capital. Con lo cual el plan de la venta de activos es una de las pocas vías que tiene abiertas para cumplir con su plan de elevar el capital Tier 1 ponderado por los activos en riesgo hasta el 12%. El origen de los males del banco está en su estrategia de crecimiento.

El Raiffeisen entró con agresividad en los mercados emergentes del este europeo concediendo crédito hipotecario en divisas distintas de las monedas locales. Una de las monedas utilizadas para abrir el apetito de los compradores de vivienda en las naciones del este europeo fue el Franco Suizo (SF). Cuando en enero el banco Nacional de Suiza liberó la flotación del franco frente al euro la moneda suiza se disparó frente al euro y por consecuencia frente a todas las monedas de los países emergentes del centro y este de Europa.

La subida drástica del SF frente a las monedas en las que tienen sus ingresos los prestatarios hace prever a los analistas de inversiones que el nivel de quebrantos entre los deudores del banco aumente de forma significativa añadiendo riesgo y mala calidad a los activos. Otro banco de Austria también decidió promover los créditos en SF entre sus clientes, el Erste Bank, pero este lo hizo con su clientela austriaca.

El Erste tiene un saldo vivo de créditos denominados en SF por importe de 6.900 millones de euros. El Reifeissen tiene un saldo vivo menor, en torno a los 4.400 millones de euros. Pero ocurre que su exposición es con la clientela de Polonia, Rumanía y en menor medida en Croacia y Serbia. Pero en ambos casos no sólo aumenta el riesgo de la morosidad por el aumento del principal y las cuotas por efecto del tipo de cambio.

Además los dos bancos tienen que hacer frente a un incremento significativo de sus activos ponderados por el riesgo porque los saldos denominados en SF medidos en euros han aumentado de forma sensible. Esto obliga a los bancos a hacer dotaciones al capital en línea con este consumo de recursos obra de la apreciación de una moneda en la que el banco no opera naturalmente sino que debe obtener la moneda en el mercado, lo que hace las cosas aun más difíciles.

De acuerdo con los analistas de Citi el saldo de crédito denominado en SF del Rafeissen representa un 53% del valor en libros de los resultados del banco para 2014. Aparte de estas cuantías el banco tenía al finalizar el tercer trimestre de 2014 el equivalente a otros 700 millones de euros en este tipo de créditos en Hungría. Pero este riesgo ha sido frenado por el banco central húngaro que ha transformado todas las operaciones de crédito en francos suizos en el país a su moneda local.

Otro frente abierto del banco es Rusia. La fuerte devaluación del rublo y la caída de los ingresos petroleros con su efecto sobre el conjunto de la economía ha deteriorado de forma aguda la capacidad de pago de la población y ha creado riesgos de impago considerables. Rusia representa el 13% del total de la cartera de crédito del banco a septiembre del año pasado. Esa participación equivale al 260% del valor en libros de la entidad en 2014. El banco advirtió que podría verse obligado a reducir el valor de su inversión en Rusia en 148 millones de euros. Los ingresos anuales de 300 millones de euros procedentes de Rusia representan la mitad del beneficio del grupo. Pero lo cierto es que la magnitud de la exposición al mercado ruso no es motivo de tranquilidad.

Raiffeisen anunció su interés en vender su filial en Polonia, lo que sería una forma eficaz de reducir el riesgo de forma rápida. Pero ha tropezado con un obstáculo imprevisto: la poca disposición del regulador local a admitir que el banco levante vuelo. Algo que ha tomado por sorpresa al presidente del Consejo quien tiene previsto viajar a Varsovia en un intento por despejar este bloqueo. Dentro del plan de desinversión también se incluyen Eslovenia y Ucrania.

En febrero, los analistas de Barclays redujeron en un 39% el precio objetivo del Raiffeisen a raíz de la exposición a Ucrania y Rusia. Los analistas temen alguna reacción más dramática en torno al banco en Rusia, pero fuentes de la entidad disipan los temores. De acuerdo con esas fuentes el valor del banco en Rusia es del orden de los 1.200 millones de euros, pero la entidad tiene liquidez procedente del mercado ruso dentro de su grupo en forma permanente de entre 1.500 y 2.500 millones de euros. “Si nos expropian harían un mal negocio, nos quedaríamos con esa liquidez”, afirma una fuente próxima a la entidad. Como queda a la vista el desarrollo del crédito hipotecario por parte de los bancos de Austria en Europa del este en otras divisas distintas de la moneda local y el euro no ha sido sólo una mala idea del Hypo Alpe Adria. Una buena parte del sistema financiero con sede en Viena tiene grandes debilidades en su balance.

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