edición: 2765 , Lunes, 22 julio 2019
28/01/2019

Los analistas temen que una resolución lenta de la crisis en Venezuela afecte a los precios del crudo

El país produce 1,5 millones de barriles diarios con serias deficiencias pero puede caer aun más
Carlos Schwartz
La complejidad del escenario político de Venezuela ha comenzado a extender entre los analistas de la industria petrolera el temor a que se abra un periodo de inestabilidad de los precios en el mercado internacional del crudo. Venezuela produce en la actualidad 1,5 millones de barriles diarios de petróleo de una variedad pesada, que requiere un cracking adaptado disponible en varias refinerías de Estados Unidos y en las venezolanas. En 1998, antes de que el dirigente y militar Hugo Chávez asumiera la presidencia, la producción diaria alcanzó su máximo con 3,5 millones de barriles diarios. De entonces ahora Petróleos de Venezuela (PDVSA) sufrió una sangría importante de personal calificado.
Cayó en picado la inversión en mantenimiento. Una cantidad significativa de sus ingenieros emigraron y trabajan en la industria petrolera en todo el mundo, incluidas las europeas Repsol, Total, ENI y BP. El problema, señala una de las fuentes consultadas, es que “nada parece indicar la posibilidad de un desenlace rápido de la crisis. La llave está en manos de los militares y estos, de momento, respaldan al presidente Nicolás Maduro y a su Gobierno. Una acción militar extranjera no es viable por catastrófica. Por lo tanto, lo previsible es un prolongado periodo de enfrentamientos entre el Gobierno y la oposición a la espera de un desenlace. 

Mientras tanto no es descartable que el nivel de desabastecimiento de alimentos y medicinas en el país provoque estallidos sociales de forma continuada obligando a la intervención de la policía y el ejército de forma creciente. En ese contexto la producción de petróleo en el país se verá inevitablemente afectada y los niveles de producción pueden caer un 50% o más”.

El debate sobre la evolución del conflicto en los círculos diplomáticos europeos es incesante, y una de las fuentes consultadas señala que: “El emplazamiento para la convocatoria de elecciones en el plazo de ocho días por parte de España, Francia y Reino Unido no tiene visos de causar efecto, lo que desembocará en el reconocimiento al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente, lo cual sin embargo no va a inclinar la balanza.

La Unión Europea (UE) alcanzó un acuerdo que excluye plazos, pero exige la convocatoria de elecciones libres lo cual tampoco tendrá efecto. Pero la clave, como saben los actores, es que las fuerzas armadas se vuelquen en contra de Maduro, es por ello que el fin de semana que Guaidó ha reiterado el llamamiento al ejército para que lo respalde el fin de semana. De acuerdo con información procedente de medios petroleros en Venezuela “las fuerzas armadas podrían estar presionando al presidente para que entable una negociación con la oposición para una salida que satisfaga a las organizaciones opositoras agrupadas en la Asamblea Nacional. Pero no se puede contar con un vuelco a favor de Guaidó”.

La presión de la oposición sobre el ejército por parte de la Asamblea Nacional incluyó el fin de semana un proyecto de ley de amnistía para los militares y civiles involucrados en el régimen que además los eximiría de un levantamiento contra el orden constitucional. La medida de presión no parece haber hecho mella en los medios castrenses. El lunes 21 de enero se registró una sublevación de un grupo de oficiales en Caracas, que fue controlada rápidamente por la comandancia de las fuerzas armadas, pero es el antecedente inmediato de la salida a las calles de la oposición y de la asunción de Guaidó como presidente provisional en las calles de Caracas, a pesar de que el levantamiento no prosperó pero en la expectativa de alentarlo. 

Los observadores internacionales consideran que el desenlace de esta crisis va a ser lenta si no se decantan las fuerzas armadas. Hasta ahora el efecto más significativo de la presión de la oposición sobre el estamento militar ha sido el reconocimiento de Guaidó por parte del agregado militar a la embajada de Venezuela en Washington, José Luis Silva, ocurrida el fin de semana. El mercado del petróleo puede suplir con facilidad una caída de la producción en Venezuela. Sin embargo hay una suma de factores que puede limitar esa capacidad. Los analistas recuerdan que las sanciones contra Irán van a reducir sus ventas, en tanto que en un par de meses las exenciones extendidas por Washington a un nutrido grupo de importadores de crudo iraní se extinguirán.

Entre los muchos países beneficiarios de las exenciones se encuentran los dos grandes importadores de petróleo del mundo, China y la India. Mientras tanto, la producción en Libia y Nigeria sigue por debajo de su capacidad por una diversidad de problemas que no se resolverán a corto plazo. Pese a que la producción de crudo no convencional en Estados Unidos sigue creciendo y hay países en condiciones de aumentar la producción, la extensión temporal de la crisis venezolana se va a focalizar en la producción de crudo. En este terreno no se pueden descartar huelgas si la situación económica empeora y se producen enfrentamientos graves con la población civil, al borde de un estallido social. 

Este escenario va a trasladar inestabilidad al mercado del crudo que se va a reflejar en los precios. Hasta ahora la crisis en Venezuela no ha alterado los precios del mercado, pero no hay ninguna garantía de que eso continúe así. En su anterior mandato Maduro, tras la muerte de Chávez y frente al marasmo económico y la crisis del sector petrolero, insinuó la posibilidad de abrir las puertas al capital extranjero en el sector del crudo. Ese movimiento no acabó de materializarse, con la excepción de acuerdos comerciales y de explotación petrolera con China y Rusia. 

Es probable que ahora sea tarde para que Maduro, sobre un acuerdo con la oposición, abra las puertas al capital extranjero. No por que no lo quiera, sino porque la oposición se siente demasiado fuerte como para emprender una negociación con concesiones. Pero, si la oposición se hace con el gobierno, abrirá sin dudas las puertas al capital extranjero en el sector del petróleo, pero hasta que esa operación resulte en una recuperación del sector, pasará mucho tiempo. Las tensiones que el mercado del crudo puede sufrir en el corto y medio plazo, serán el resultado de los factores políticos internacionales más que de la producción y la oferta.

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