edición: 2805 , Martes, 17 septiembre 2019
18/06/2019

Los contratos obtenidos por Dragados en América del Norte despiertan suspicacias entre los competidores

Las observaciones de GMT Research sobre los balances de CIMIC son una carga difícil para ACS
Carlos Schwartz
La obtención por Dragados de importantes contratos de obras públicas en Estados Unidos y Canadá por un importe combinado de más de 6.000 millones de dólares ha llamado profundamente la atención de las empresas que compitieron en los concursos de adjudicación. De acuerdo con una fuente de una de las empresas competidoras “los precios de los últimos concursos a los que ha acudido la participada de ACS han estado un 25% por debajo de la media de los competidores, se trate de Bechtel, OHL o quien sea. Y eso es muy llamativo porque una cosa es reducir el margen, y otra muy distinta afectar directamente a los costes. Estamos hablando de costes, al menos de acuerdo a nuestros análisis para la oferta. Una de dos, o son unos genios de la ingeniería civil y han descubierto una forma inédita de reducir los costes, o van a perder dinero. Me recuerda a la política de Sacyr en Panamá. Pero, habrá que ver.” De acuerdo con las consultas hechas por este redactor la sorpresa sobre los precios de la oferta de Dragados es generalizada. 
La filial de ACS es una constructora muy relevante en Estados Unidos donde virtualmente ha concentrado sus operaciones. Con el ascenso a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, las constructoras de todo el mundo concentraron fuerzas en ese país. El programa electoral del candidato prometía una renovación total de infraestructuras. Pero hasta el momento el programa quedó en promesas, entre otras cosas porque los reveses electorales en el medio término dejaron al Gobierno incapacitado para aprobar el endeudamiento necesario para acometer esos planes. “No cabe la menor duda de que el país necesita una renovación total de infraestructuras.
La situación de muchas de ellas es realmente crítica y antes de que comiencen a caer puentes y cubiertas alguien va a tener que organizar ese asunto”, señala un consultor del sector de la construcción. 

Pero el problema con estas opiniones es que se cruzan con los datos que ocasionaron un traspié de ACS en bolsa, y según algunas versiones periodísticas van a retrasar la oferta pública de venta (OPV) de los activos renovables propiedad de ACS.

A principios de mayo, la consultora dedicada al análisis corporativo GMT Research, desató una verdadera tormenta al desguazar las cuentas de la filial de ACS en Australia, CIMIC, la vieja Leighton Holdings. De acuerdo con el análisis, volcado en términos muy cautelosos, la filial australiana retenida en la estructura corporativa a través de Hochtief, habría utilizado una sutil ingeniería contable para presentar unos resultados por encima de la realidad. “Estimamos que la constructora más grande de Australia, CIMIC, ha inflado sus beneficios en un 100% en los últimos dos años a través de una política agresiva de reconocimiento de ingresos, mediante la contabilización de sus adquisiciones y evitando declarar las pérdidas de 'Joint Ventures' (JV). 

Un déficit de flujos de caja de apoyo ha sido oscurecido por el incremento de las ventas mediante las facturas a cobrar y una 'reversión del factoring' de facturas a pagar. Mientras que la caja neta declarada era el 69% de su capital a finales del año 2018, nuestra estimación es que la ratio de deuda neta respecto del capital era del 74%. La negativa de CIMIC a dar respuestas sustanciales a nuestras preguntas sugiere que tiene algo que ocultar”, señala la nota de la consultora. De acuerdo con este análisis CIMIC ha comunicado un fuerte crecimiento de los ingresos en años recientes, con un incremento del beneficio neto del 50% desde 2015. “Sin embargo este crecimiento es una ilusión”, señala GMT Research.

De acuerdo con el informe los principales chivatos de esta situación para los investigadores fueron, de un lado la contabilización de ingresos sin facturar y, del otro los bajos impuestos pagados por el dinero supuestamente en la caja. “CIMIC sólo ha pagado 161 millones de dólares australianos en impuestos por el dinero en caja en los últimos tres años, contra un beneficio de 2.800 millones de dólares australianos, lo cual lleva implícito un tipo fiscal de menos 6% sobre el dinero en caja, lo que sugiere que el beneficio declarado al fisco está muy por debajo de los ingresos reflejados en las cuentas”, afirman.

La forma de inflar los resultados de acuerdo con la investigación desarrollada por la consultora se basa en tres métodos fundamentales. La primera técnica por importancia sería un agresivo reconocimiento de ingresos. Mediante el reconocimiento de ingresos que no han sido facturados, y con la utilización de futuros créditos fiscales, habría potenciado los beneficios antes de impuestos entre 300 y 400 millones de dólares australianos. Desde un punto de vista contable las empresas en Australia pueden contabilizar ingresos sobre facturas no emitidas. La partida se asienta en el epígrafe de activos por contrato como “deudores por contrato”. De acuerdo con GMT Research esta partida representaba en 2018 más del 9% de los ingresos, y era el nivel más alto de los “activos netos por contrato” de todo el sector. 

De acuerdo con las nuevas normas contables una empresa puede declarar los “deudores por contrato” hasta dos veces. Tras la introducción de las nuevas normas CIMIC hizo una ajuste a la baja de 700 millones de dólares australianos en sus “deudores por contrato” por que dejaban de ser considerados como ingresos “altamente probables”. El ajuste además reflejó una reducción del 28% del capital contable. “Un ajuste de estas proporciones es en sí mismo una indicación de la política agresiva de “reconocimiento de ingresos” entre otras cosas además porque las otras empresas del sector sólo reflejaron cambios mínimos”, señala el informe.

La reducción se reflejó fundamentalmente en los “deudores por contrato” que cayeron a la mitad en la reformulación de las cuentas. Pero los “deudores por contrato” regresaron a las cuentas a los niveles previos de forma muy rápida. GMT Research señala que CIMIC se negó a establecer cuántos de estos deudores contabilizados nuevamente eran los mismos que se habían eliminado en la reformulación de las cuentas. 

Los otros mecanismos que de acuerdo con esta consultora habría utilizado la filial de ACS para inflar sus beneficios han sido la forma de contabilizar sus adquisiciones, y analiza en particular la compra de UGL, y la no declaración de pérdidas de su 'joint venture' en el Oriente Próximo, BICC (antes denominada HLG Contracting). La consultora afirma que CIMIC no respondió a sus preguntas sobre la declaración de pérdidas por esta participada. La descripción de los mecanismos contables utilizados por la filial de ACS han creado un fuerte malestar entre los fondos de inversión. “Si CIMIC se convierte en un objetivo de los 'hedge funds' que operan a la baja, la empresa puede pasar un mal rato en los mercados”, señala un analista de inversiones. No está dicho que eso no vaya a ocurrir.

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