edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
22/10/2018

Los fabricantes de equipos de telecomunicaciones toman posiciones de cara a las tecnologías 5G

La compra de la española Zhilabs por Samsung Electronics forma parte de las operaciones preparatorias
Carlos Schwartz
La coreana Samsung Electronics aspira a mejorar su posición como proveedor de tecnología y equipos para el protocolo de telecomunicaciones 5G. Pese a ser el principal fabricante y  proveedor de terminales inteligentes para telefonía móvil, sólo tiene el 3% del mercado de equipos de telecomunicaciones para los operadores. Su adquisición de Zhilabs, la empresa española dedicada al análisis de datos de redes, forma parte de los planes de inversión de Samsung para las nuevas tecnologías anunciados en agosto. La empresa espera que la compra sirva a los fines de acelerar su transición como proveedor de tecnología 4G LTE al nuevo protocolo, del cual se lo espera todo, aunque es probable que sus resultados estén muy por debajo de las expectativas.
Sobre todo porque la difusión de las características diferenciales de la tecnología se hayan centrado en su alta velocidad que es sólo un aspecto de su potencial. La empresa coreana está por detrás de proveedores como Ericsson, Huawei y Nokia en el mercado de equipos pero su departamento de análisis destaca a la automatización basada en la inteligencia artificial como la punta de lanza para la introducción de servicios en la era del protocolo 5G, incluida la Internet de las cosas y los automóviles interconectados y los sistemas de conducción autónomos. Estas son dos de las áreas que Samsung considera como impulsoras del desarrollo del protocolo, pero en el que no logra tomar la delantera.

Comparado con sus adversarios Samsung no está bien posicionado para el futuro negocio del 5G, la inteligencia artificial y el análisis del 'big data' de acuerdo con analistas del sector. La adquisición de Zhilabs va en esa dirección. La realidad es que, mientras tanto, las redes 5G ya están funcionando en algunos países y suena un poco curioso como cada operador que estrena el protocolo afirma que su proeza los convierte en el primero en el mundo en tener una red 5G en funcionamiento. Es lo que ha hecho la semana pasada la estadounidense Verizon. Mientras tanto hay redes 5G funcionando en sitios tan dispares como Helsinki en Finlandia, Tallin en Estonia  o Lesoto en África del Sur, o en el Oriente Próximo, donde varias naciones del Golfo afirman haber desplegado y tener operativas esas redes.

  Para los operadores, y para los fabricantes de equipos, el protocolo 5G es la próxima generación de tecnología para la telefonía móvil que no sólo ofrecerá alta velocidad, incluso en el medio rural, sino que además será el eje en torno al cual se desarrollarán las ciudades inteligentes, los automóviles sin conductor, la cirugía robótica de alta precisión, y la telefonía holográfica. Uno de los problemas, mientras tanto, es que los terminales para este protocolo no estarán disponibles hasta el año que viene, de acuerdo con analistas del sector. Pero este es un detalle.

Las mismas fuentes señalan que el estándar para la nueva generación de telefonía que tiene que abarcar desde el núcleo mismo de las redes, los mástiles hasta llegar a los terminales, está aun por completarse. Una de las consecuencias de esta situación será que en el comienzo los usuarios no notarán diferencia entre el protocolo 4G LTE y la nueva generación.

El hecho que la campaña pública sobre las bondades del  5G se haya centrado en su alta velocidad, se traducirá ciertamente en decepción, advierten los analistas. Pero por detrás de estos acontecimientos los fabricantes de equipos están embarcados en una lucha por sus posiciones en el mercado de cada país. Los grandes productores de equipos son Ericsson, Nokia, Huawei, ZTE y Samsung y compiten entre ellos por firmar los contratos de suministro de equipo a los principales mercados de telecomunicaciones. 

Los nuevos contratos podrían dar un nuevo impulso al sector que no ha vuelto a vivir un despertar como el que produjo la introducción de los protocolos 2G y 3G. Pero la transición hacia el protocolo 4G estuvo precedida por una fuerte consolidación en un sector que se destacaba por un alto número de proveedores: Alcatel, Lucent, Siemens, NEC, Panasonic y Marconi, perdieron su presencia mientras avanzaba la consolidación del negocio. La llegada de la tecnología 4G tuvo como un hecho destacado la entronización de Huawei como uno de los grandes proveedores de equipos, en parte gracias a la financiación blanda y abundante que ofrece la marca china a los operadores. Sin embargo, la guerra comercial ha tenido efectos sobre el sector.

Las empresas chinas no podrán ser proveedoras de equipos para operadores de 5G ni en Estados Unidos ni en Australia. Esta situación deja como las dos principales opciones allí de un lado a Ericsson y del otro a Nokia.
Esta coyuntura también ha abierto la puerta para que Samsung aspire a escalar posiciones para aumentar su presencia como suministrador de equipos en un mercado my competitivo. El mercado de equipos para redes de telefonía fue del orden de los 37.000 millones de dólares en 2017.

Las cifras resultan diminutas si se lo compara  con el de los terminales, en el que las ventas fueron del orden de los 450.000 millones de dólares ese mismo año, y en el cual Samsung es el número uno. La batalla por el 5G se inició en Rusia con la firma de un contrato entre el operador MegaFon y la china Huawei en 2014 en la perspectiva del campeonato mundial de fútbol en Rusia este año. 

Sin embargo, del total de contratos firmados desde entonces, Ericsson se ha adjudicado más de 80 contra 64 de Huawei, mientras que Nokia ha firmado 45 contratos, cuatro veces más que Samsung y más de cinco veces que los que ha firmado ZTE, de acuerdo con los datos de la consultora CCS. 

Mientras tanto, los grandes contratos en juego este año están fundamentalmente en Estados Unidos, cuyos operadores empujan el lanzamiento de esta tecnología antes de fin de año. De momento en este campo de batalla quienes se medirán serán esencialmente Nokia y Ericsson que tienen una larga presencia en ese mercado. Ericsson firmó un contrato relevante en septiembre con T-mobile por importe de 3.500 millones de dólares poniéndose en un pie de igualdad con Nokia que había firmado un contrato por el mismo importe con el mismo operador en julio. Ambos además han logrado firmar contratos con AT&T, Verizon, y Sprint como efecto colateral a la ausencia en el mercado de las chinas ZTE y Huawei. Por el contrario, estas dos tienen las de ganar en su propio país. Con un inmenso mercado de telecomunicaciones ambas empresas tendrán allí el grueso de los contratos.

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