edición: 2865 , Viernes, 13 diciembre 2019
30/10/2019

Los fondos de inversión especializados en deuda corporativa divididos sobre cómo reducir exposición

Algunos de los grandes inversores en renta fija temen quedar atrapados en una caída en la cotización
Carlos Schwartz
Los grandes fondos de inversión especializados en renta fija están divididos sobre la oportunidad de salir de uno de los pocos mercados financieros lucrativos. En medio de una drástica reducción en la rentabilidad de los activos seguros, como la deuda pública de las economías desarrolladas, los bonos de las grandes corporaciones ofrecen rentabilidades altas comparadas con otras inversiones, como forma de financiarse por debajo de los tipos de interés que les aplican los bancos o para evitar el bloqueo que las entidades financieras pueden ejercer al desviar dinero a operaciones de mayor rentabilidad. Sin embargo los datos económicos comienzan a pesar sobre las decisiones de los fondos especialistas. Los malos datos de la industria a escala global son un ejemplo. Esto a pesar de que algunos analistas se inclinan a pensar que el sector industrial ha perdido peso en algunas de las grandes economías, como la de Estados Unidos, donde los malos datos del sector manufacturero no afectan a los niveles de empleo que alcanzan una tasa de paro del 3,5%, lo cual supone un récord histórico.
Por el contrario, otros hacen una lectura distinta y apuntan al hecho de que el malestar del sector manufacturero pesa menos en el empleo, pero tiene una participación decisiva en el comportamiento del producto interior bruto. Los analistas consideran que la Reserva Federal de Estados Unidos va a reducir esta semana sus tipos de referencia en otro cuarto de punto porcentual, lo cual va a tener un impacto sobre la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense. Por su parte la política monetaria del Banco Central Europeo que ha heredado su nueva presidenta, Christine Lagarde, ha retomado la senda de la expansión del balance con una nueva ola de compra de activos a la banca y el mantenimiento de los tipos de interés negativos por encima de las críticas de algunos de los bancos centrales que forman parte del consejo ejecutivo del BCE. De conjunto las políticas monetarias sugieren que los bonos de deuda mantendrán un perfil de intereses muy bajo en el próximo futuro, y que el malestar económico puede afectar a la cotización de los bonos. El temor de fondo es un nuevo derrumbe de los mercados de renta fija y bonos soberanos que ya registró un conato en 2018.

De acuerdo con los analistas más conservadores el sector del crédito corporativo se ha comportado de forma adecuada en los años recientes, en una referencia al cumplimiento de los compromisos de pago en general. Por añadidura, este año el rendimiento del sector, por ejemplo en Estados Unidos, de acuerdo a un indicador como el Bloomberg Barclays Corporate, ha sido del 13% comparado con pérdidas en el 2018 del 2,5%. Estos analistas reconocen que este nivel de rendimiento se puede extender aún más, pero consideran que seguir en la cresta de la ola puede ser de un coste excesivo si hay una repentina caída de los precios. El año pasado el mercado de bonos se desmoronó ocasionando pérdidas a los grandes fondos con posiciones largas. 

Pimco, uno de los gestores de renta fija más grandes del mundo, que opera el Pimco Income Fund con activos por 130.000 millones de dólares cuya rentabilidad ha crecido este año un 6%, muy por detrás de algunos de sus competidores, es un ejemplo de estas dudas. Su menor rendimiento es resultado de una moderación en el perfil inversor. La porción de recursos asignada a la deuda corporativa ha caído al 21% desde el 29% que ostentaba en 2016. Los gestores del fondo también consideran agotada la posibilidad de nuevas alzas significativas en el precio de los Bonos del Tesoro, a diferencia de la fuerte recuperación tras el bache de 2018. 

En contra de este criterio el mercado de los Bonos del Tesoro estadounidense tuvo un rendimiento del 7%. Lo que está pesando con fuerza en el ánimo de un sector de los inversores institucionales es el clima que reinó en los pasillos de la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) este mes en Washington. Mientras por un lado las declaraciones oficiales descartaban la posibilidad de una recesión, en los corros de enterados lo que dominaba era la incertidumbre. Mientras el FMI auguraba para 2020 una tasa de crecimiento global del 3,4%, comparado con el 3% para este año, todos parecían coincidir en que esto podía ser así, pero que estaban a expensas de los daños colaterales que la política del Gobierno en Washington puede provocar 'urbi et orbi'. Para el FMI una recesión global se expresaría con una tasa de crecimiento global interanual inferior al 2,5% y mientras que los pronósticos están lejos de ese umbral, los temores se mantienen. 

Mientras, a pesar de que hay un poco más de optimismo sobre el crecimiento de economías emergentes como las de Brasil, México y Rusia para el año próximo, las cuatro grandes economías: Estados Unidos, China, la Eurozona y Japón, están rodeadas de pesimismo porque la señal que emiten es de un mayor deterioro. Que el mercado está volátil es un hecho. Con el agravamiento estacional del conflicto comercial entre Estados Unidos y China en el verano pasado los inversores buscaron refugio en deuda soberana con la consiguiente caída en su rendimiento. La súbita demanda tuvo su efecto sobre el mercado de deuda, llevando a que el rendimiento sobre unos 17 billones de dólares en renta fija cayera por debajo del 0%. A principios de septiembre el rendimiento del bono de referencia estadounidense a 10 años se hundió hasta el que fue su peor rendimiento en los últimos tres años: el 1,46%.

Los bonos globales han cedido un poco en su rendimiento desde la fuerte demanda del verano, espoleada entonces por las incertidumbres en torno a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Los analistas consideran que los rendimientos de la renta fija seguirán sometidos a presión, en especial por la política de dinero barato de los bancos centrales. Sobre estas dudas sobrevuela además la inestabilidad social en América Latina y la creciente probabilidad de una negociación desordenada de Argentina con el FMI. La división de estrategias dentro del mercado no hay forma de valorarla científicamente, se queja un operador en renta fija, pero las razones de los grandes fondos que esperan que haya una caída repentina en el rendimiento de la renta fija corporativa y la deuda soberana, son razones de mucho peso, y su política conservadora es observada atentamente por los operadores del mercado. Pimco por su parte dice que prefiere perder negocio ahora a quedar atrapado en una caída fuerte del mercado.

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