edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
13/07/2020
Interpretaron la crisis de la pandemia en clave de ahorro

Los hogares, al contrario que el Gobierno, ahorran 23.000 millones en confinamiento

Sigue el pulso entre el Gobierno y el Banco de España enfrentados por la diferencia de objetivos y criterios sobre las cuentas públicas; las familias dejan de gastar y saldan deudas, cae el consumo y sube el ahorro mientras el Ejecutivo plantea medidas de gasto que sobrecargan las cuentas públicas 
Juan José González
El Banco de España no tiene quién le escuche, al menos desde el Ejecutivo, inmerso en planes de gastos de todo tipo. La primera afirmación no es del todo exacta pues las empresas sí se han lanzado a planes intensivos (algunas en exceso) de ahorros de costes. Contrastan las dos actitudes, del Gobierno haciendo caso omiso y de los empresarios recogiendo el guante del supervisor, con la adoptada por las familias, seguramente más atentas a la realidad de los hechos que de leer o escuchar la reiterada misiva del Banco de España, pero a la postre más pragmática. Algunos cálculos realizados por distintos departamentos de análisis, además de la primera cifra servida por el supervisor bancario español, apuntan a que las familias han traducido la coyuntura de la pandemia, el confinamiento y las sospechas más que infundadas de una crisis severa, en modo ahorro. Han afrontado la situación haciendo acopio de recursos, acumulando depósitos, ahorrando y olvidándose del consumo, del gasto. Recordaba el Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos en su informe a quién quisiera escucharle, que las Comunidades Autónomas y el Ejecutivo central tendrán que aplicarse a la faena de "eliminar los gastos superfluos e ineficientes", y que si el trabajo se inicia antes de que concluya la crisis sanitaria, mejor aún.
La opinión oficial no coincide, sin embargo, con los objetivos del Gobierno, más interesado en aumentar los gastos de todo tipo, no sólo los correspondientes a capítulos sociales, sino también educativos, sanitarios, investigación... Dice el Gobierno que son tiempos de mayor gasto para animar a la economía y a las empresas, para que se cree demanda y puestos de trabajo. Y dice el Banco de España (que no niega la totalidad del argumento del Ejecutivo) que el Gobierno debe paliar el principal problema que afecta a las cuentas públicas: la sobrecarga de gastos. Así planteado, el asunto no tendría mayor dificultad si éste recorta los gastos y se aplica al ahorro.

Pero la demanda del Banco de España conlleva tarea de aliño compleja, de encaje político de bolillos, negociación pura y muy dura. Porque el Gobierno de Pedro Sánchez teme los efectos de una revisión de la imposición, es decir, un cambio fiscal, algo que le puede complicar otros frentes pero que más pronto que tarde deberá abordar con decisión, como es la `tasa Google´ o una reforma de los impuestos de los grandes patrimonios. Cierra el supervisor su misiva al Gobierno recordándole que en el horizonte ya se puede divisar una deuda pública marcando el 120% del PIB. 

Pues bien, este mensaje sí ha sido aprehendido y asimilado por las economías domésticas, las familias, los hogares que en el período de confinamiento han dejado de gastar -el consumo hundido un 8% más que un año antes- cerca de 23.000 millones de euros alcanzando el total ahorro sólo en dos meses y medio de confinamiento hasta los 882.000 millones de euros. El ritmo del ahorro de los hogares se estima entre 10.000 y 12.000 millones de euros al mes y se centra principalmente, en el aumento de los depósitos. La actitud de los hogares en esta ocasión contrasta con comportamientos en episodios pasados de crisis, como en la de 2008, cuando los ahorradores hicieron reintegros masivos de depósitos.

En esta ocasión, sin embargo, además de `cortar por lo sano´ los gastos, las familias han traspasado dinero de fondos hacia las cuentas a la vista. Y no sólo, como se apuntaba al principio, han sido las familias las que han escuchado el mensaje del supervisor sino que también las empresas han procedido al corte de gastos, que según la información del Banco de España generaron un aumento de los depósitos en cuenta cercano a los 25.000 millones de euros hasta un total de 1,18 billones de euros.

Si se tiene en cuenta que la creación de riqueza nacional (PIB) depende casi en su totalidad del consumo privado, habrá que pensar que el ahorro experimentado en los últimos meses no ayudaría a una rápida recuperación de la economía, aunque por contra, sí serviría para cerrar agujeros, deudas presentes y futuras en tarjetas de crédito o hipotecas, o hacer el pago de alquileres con mayor holgura. Aunque por otra parte, o mirado con otra óptica, que las familias y las empresas hayan aumentado sus ahorros en esta fase de la pandemia (tres meses y medio) si bien sirve para que los bancos no registren impagos (por devolución de créditos) y las empresas no insten quiebras, no evita que las empresas, como también las familias o el Gobierno, puedan tener una noción, siquiera aproximada, de la vocal, consonante o signo matemático que adoptará la recuperación, dependiendo del consumo, del gasto y de la actitud del Gobierno.

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