edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
15/10/2020
Valorada como la mejor inversión refugio

Los inversores compran deuda pública española y pasan por alto los malos augurios del FMI

La demanda de los inversores nacionales y extranjeros hacia la deuda pública y activos inmobiliarios está demostrando mayor confianza en la recuperación rápida (en `V´) de la economía española frente a la mayoría de las catastróficas perspectivas que dibujan algunos organismos mundiales
Juan José González
Los expertos no se ponen de acuerdo en qué letra del abecedario aplicar a la recuperación (esperada) de la economía española, pero mientras tanto los inversores siguen vivos y ejecutando a diario órdenes de compra y venta de deuda, valores y activos. De esta forma se puede medir hasta cierto punto su nivel de confianza en la economía española. Confianza que no parece ir mal, sino en aumento en la medida en que la demanda y adquisición de los títulos emitidos por el Estado -deuda pública- encuentran un lugar preferente en las demandas de los inversores. Como se suele apuntar, la deuda pública española registra en los últimos meses una presión compradora en los mercados que puede ser el fiel reflejo y reconocimiento de una situación real pero que, curiosamente, no se corresponde con el tsunami de opiniones, análisis, informes y perspectivas que apuntan organismos supranacionales y acreditadas casas de análisis que se han caracterizado por un elevado grado de acierto en anteriores ocasiones. Lo cierto es que los bonos españoles están dando una buena imagen en el exterior, quizá reflejo de un reconocimiento de la economía que no encuentra en otros espacios o estamentos de la opinión pública y, por supuesto, tampoco en los cálculos de las previsiones de futuro de organismos como el Fondo Monetario Internacional.
Precisamente es este organismo el que se ha encargado de contradecir a los mercados sobre la economía española al situarla en la cola del crecimiento para el año en curso. Contradicción con los mercados sólo en parte, pues de la misma forma que pronostica una fuerte intensidad en la recesión en 2020 avanza, sin embargo, una recuperación potente, que se podría acercar al nivel en el que recuperaría todo lo perdido en el año aunque ya para 2022. Un pronóstico que dibuja con toda claridad una reacción de la economía española en `V´, mucho mejor que el primer diagnóstico del Fondo que se inclinaba más hacia una recuperación larga (en `U´). 

Es quizá esa diferente opinión de los inversores que marcan distancia con los responsables del FMI, lo que puede estar valorando más y mejor la deuda pública española, en concreto, los bonos a 10 años, también pero en menor medida el plazo de cinco años y ¿quién lo diría? pero también con tipos negativos en las Letras del Tesoro. Se podría decir, por tanto, que el papel español, la deuda pública, es considerada como una inversión segura, refugio y solvente en una etapa en la que no es fácil elegir bien. 

Para conocer las verdaderas razones que mueven a los inversores a la compra de emisiones de deuda española, habría que valorar el escenario que rodea a la economía y también de las medidas que vienen aplicando (y las planean poner en marcha) los responsables de las decisiones políticas, del Gobierno. Quizá de un análisis de las dos variables (escenario y medidas) se puedan averiguar las razones de esta sorprendente confianza mostrada por los inversores. 

Es cierto que la demanda de deuda española se produce en medio de una caída histórica del PIB y que la crisis sanitaria (principal variable que está condicionando todos los movimientos de capitales) sólo está aportando cifras negativas de actividad y, sobre todo, incertidumbre y volatilidad, lo cual, de la misma forma que afecta al mercado de la renta variable debería trasladarse al mercado de deuda, algo que no parece que esté sucediendo a tenor de la caída del mercado bursátil (de todas las Bolsas en general) y de la subida o apreciación de la deuda pública.

Pero es en el apartado de la gestión de la crisis que está realizando el Gobierno donde se produce la gran contradicción, pues entre las medidas del Ejecutivo destinadas al mantenimiento de la actividad empresarial (liquidez y avales públicos) y las anunciadas recientemente por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no cabría esperar que fueran descontadas por los mercados y los inversores de deuda española como una inyección de confianza, sino al contrario, puesto que las primeras medidas económicas en la primera ola de la pandemia se han demostrado insuficientes y la ausencia de reformas estructurales (demandadas por la Comisión Europea) no figuran entre los apartados del Plan de Recuperación del Gobierno. Es por todo que la confianza de los mercados en la deuda pública española esté más justificada en la reacción que pueda experimentar el sector empresarial privado, las exportaciones y, por supuesto, el viento a favor que puede representar que nuestros vecinos y clientes tradicionales ayude a la recuperación efectiva.

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