edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
26/09/2018
Los trimestrales darán la primera pista

Los inversores detectan peligro en las ganancias y alto riesgo en los dividendos

El núcleo principal del Ibex 35 comienza a sufrir los efectos de la crisis en los mercados emergentes, lo que puede obligar a revisar beneficios y congelar o reducir los dividendos
Juan José González
La amenaza sigue estando patente. Retroceso bursátil, movimientos defensivos empresariales y medidas de protección en marcha ante previsibles problemas en la economía española. La situación se puede medir en el termómetro bursátil, donde los valores principales, un grupo reducido de diez sociedades, no consiguen recuperar el 8% de su valor perdido en lo que va de año. Para comparar el camino que está recorriendo el indicar bursátil español sería necesario remontarse hasta el último trimestre de 2016, lo que da idea del retroceso o del parón, según se desee, en las valoraciones empresariales. Hace apenas cinco meses, las expectativas dejaban la puerta abierta a una mejora de las ganancias empresariales y, en especial, en un tercio de las sociedades del Ibex 35. Pero el horizonte parece indicar que no se cumplirán. Algunas señales evidentes, de la economía real, muestran un frenazo en las previsiones de beneficios para finales de año por recrudecimiento de la crisis de divisas en los mercados donde las principales cotizadas españolas reciben buena parte de los beneficios. El primer efecto de ese revés monetario, que afecta a la pérdida de valoración de las inversiones y a las ganancias, se verá en breve, cuando las empresas presenten las cuentas de nueve meses del año. Será entonces cuando las grandes empresas del Ibex 35 puedan hacer balance de la situación y valorar si es obligado la reducción de los dividendos, su congelación o, por el contrario, se podrán mantener. La situación tendrá un reflejo inmediato en la Bolsa y, siguiendo con la rueda, decaerá la economía doméstica y el ritmo de creación de empleo.
Un grupo de diez compañías líderes en el Ibex 35, con fuertes intereses en los mercados emergentes, en particular, en Latinoamérica, estarán en breve en el foco de atención de los inversores. La presentación de los resultados trimestrales, que supondrá nueve meses de actividad del ejercicio, será la clave para el resto de las empresas cotizadas. Al término del tercer trimestre se esperan datos suficientes para proyectar lo que puede llegar a suceder a finales del ejercicio. No son buenas noticias porque las previsiones indican una reducción de los beneficios por menores ingresos y pérdida de valor como consecuencia de la depreciación por las divisas de los mercados donde un puñado de empresas españolas cuenta con una importante actividad.

Si los mercados con mejores ganancias en el año, los pertenecientes a países occidentales registran ganancias en el entorno del 4%, los mercados de renta variable de los países emergentes presentan una imagen que no invita al optimismo, con caídas de entre el 4% y el 5%. Esta diferencia, o brecha entre los mercados de inversión, repercute en la marcha de las empresas españolas presentes en aquellos mercados, dando por hecho que los resultados de los grandes grupos españoles se verán afectados por la caída de los mercados.

Así las cosas, si los ingresos retroceden las ganancias seguirán el mismo camino y los responsables deberán considerar si la caída de los beneficios se debe reflejar en el reparto de dividendos. En este capítulo, algunas de las empresas afectadas por la crisis de las divisas en algunos mercados, caso de Argentina, Brasil, México o Turquía, ya cuentan con una propuesta de recorte de dividendos. Otras compañías estarían en condiciones de anular el pago de dividendo a nada que se pudiera sumar a una caída del beneficio la consiguiente bajada de cotización bursátil.

No sería por tanto el momento más adecuado para imponer la serie de medidas de carácter fiscal que anuncia el Gobierno, seguramente confiado en que su capacidad legislativa le puede llevar a cerrar problemas menores mientras se provocan otros de mayor tamaño. En cualquier caso, la línea política del Ejecutivo que pretende penalizar las rentas del ahorro no ayudará a que el mercado de renta variable sea el destinataria del ahorro de los particulares, dado que no se descartan nuevos gravámenes sobre los rendimientos del capital.

La imagen gráfica de unos beneficios a la baja que a su vez estarían poniendo en riesgo el mantenimiento de los dividendos en empresas muy significativas y representativas del Ibex 35, debería servir al Ejecutivo y algunas fuerzas políticas para considerar que el escenario creado en los últimos meses, y en especial, de cara a la última parte del año no es propicio para la inversión ni para la puesta en marcha de nuevos negocios y, por tanto, tampoco para la creación de empleo. 

Recordar que los grandes inversores, los que mueven mercados, suelen mirar para otros lugares donde se puedan obtener mejores rendimientos de sus negocios. Y aunque pueda resultar un mercado geográficamente alejado, China va a fomentar el consumo interno de sus habitantes facilitando el acceso a la financiación del consumo y con un paquete de medidas fiscales, claro está, favoreciendo a la demanda y no penalizando la oferta.

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