edición: 2829 , Lunes, 21 octubre 2019
17/06/2019

Los inversores hacen caso omiso de la exorbitante valoración de las plataformas digitales

La salida a bolsa de tecnológicas con pérdidas recuerda la burbuja punto com de hace 20 años
Carlos Schwartz
Este año se cumplen 20 de un mercado que invertía de forma desaforada en compañías innovadoras del sector tecnológico vinculadas a los albores de la actividad mercantil en Internet. En 1999 esas empresas tocaron máximos en el mercado bursátil estadounidense, a pesar de que muchas de ellas lo único que habían logrado, desde el punto de vista de sus balances, era acumular pérdidas. El mercado este año sigue ávido de las plataformas tecnológicas que buscan obtener por la vía de una salida a bolsa capital para hacer frente a su desarrollo. Pero lo cierto es que pocas, entre las que se presentan al regulador para obtener el visto bueno para su venta inicial de acciones a los inversores en los mercados oficiales, tienen beneficios. La norma son las pérdidas. El mes pasado la plataforma Uber, base de los vehículos turismo con conductor (VTC), salió a bolsa logrando una capitalización de 80.000 millones de dólares pese a proyectar pérdidas para 2019 del orden de los 5.400 millones de dólares. Con el telón de fondo de serios obstáculos con reguladores en algunos países del mundo, una empresa que en general requiere de licencias administrativas y puede tropezar todavía con impedimentos significativos a su desarrollo entre otros en la esfera laboral, se ha convertido en el paradigma de las valoraciones superlativas.
La avidez de los inversores quedó reflejada con creces la semana pasada con la exitosa salida al mercado en ofertas públicas iniciales de tres empresas, CrowdStrike Holdings de ciberseguridad, el minorista on line de alimento para mascotas Chewy Inc. y  Fiverr, el mercado para servicios de trabajadores independientes como 'free lance' para medios y entretenimiento. Pero tanto Uber como la plataforma competidora Lyft que salieron en paralelo el mes pasado quedaron, a poco de rodar, por debajo de su precio de salida al mercado. Uber cae el 2,44% y Lyft el 0,41%.

Esta última fue valorada en su salida a bolsa en 24.000 millones de dólares, a pesar de haber sufrido pérdidas por 1.000 millones de dólares el año pasado. La verdadera avalancha de inversiones en empresas con pérdidas y su extraordinaria valoración despiertan las suspicacias de algunos analistas de inversión que temen una corrección en este segmento.

En el listado de futuras salidas está Pinterest, una plataforma que arrojó pérdidas de 64 millones de dólares el ejercicio pasado, pero lanzó una oferta inicial con una valoración de 12.000 millones de dólares, y WeWork, el arrendador de espacios de oficina con pérdidas por 264 millones de dólares, prepara una salida inicial a bolsa por 47.000 millones de dólares. 

Una pregunta clave es qué está impulsando a estas empresas a salir a bolsa a pesar de sus pérdidas, todas en pelotón y prácticamente al mismo tiempo. La respuesta no puede ser unilateral, pero un dato a destacar es que  la mayoría de ellas ha contado con un largo periodo de financiación privada a través de sociedades de capital riesgo. En la medida que el clima económico se va enrareciendo los inversores se muestran ávidos por recuperar su cuantiosa inversión y la salida a bolsa es en ese sentido una alternativa insuperable. El problema es que, en la medida que estas empresas contaron con dinero a un bajísimo tipo de interés y no se vieron en general sujetas a una disciplina para generar beneficio, sino simplemente a desarrollar negocio, la posibilidad de que en el futuro generen beneficio está en entredicho. 

Dentro del listado de empresas que salieron este año o preparan su salida no hay uniformidad total, puesto que cada una es un caso específico. Los partidarios de entrar al mercado con este tipo de empresas suelen señalar que muchas de las otrora perdedoras acabaron siendo verdaderas joyas de la inversión. Los dos ejemplos más citados son Facebook y Amazon. Los ejemplos con sus altas y bajas son ciertos.

Pero Facebook, que salió en 2012 a un precio de 38 dólares la acción, pese a sus pérdidas de 59.000 millones de dólares, cotizaba un año después a 20 dólares para alcanzar un máximo de 210 dólares el año pasado. Pero esta es realmente una excepción, afirman los analistas consultados.. Amazon salió a bolsa cuando era una plataforma de venta de libros, es decir antes de que evolucionara a un mercado 'on line' donde no falta nada, con un valor de 300 millones de dólares, es decir con una valoración muy baja lo cual ha permitido a sus accionistas iniciales hacer una plusvalía más que razonable.

Para algunos analistas, la entrada de capitales en las ofertas iniciales de empresas con pérdidas, está relacionado con la aspiración de los inversores institucionales de darle la vuelta a sus carteras de inversión. Pese a que los principales índices de las bolsas estadounidenses suben, su desempeño ha sido muy irregular. Las tecnológicas que han sido una muy buena inversión hasta ahora, este año han mostrado un comportamiento desorientador. Este ha sido el caso de Alphabet, la propietaria de Google, cercada y presionada por parte de los reguladores por su posición monopólica, ha perdido casi un 8% desde marzo. 

Mientras, las empresas con muy buenas perspectivas siguen recibiendo el apoyo de los inversores como el caso de Beyond Meet y Chewy. Sin embargo no hay ninguna garantía que un mercado muy recalentado siga creciendo en lo que resta de año. Sería muy aventurado pensar en esos términos. Cuando los inversores se aferran a empresas con fuertes pérdidas se desatan las sospechas de que estamos ante una burbuja en el mercado de acciones. Pero hay otro problema de fondo en el sector de las tecnológicas, y en general en el mercado de acciones. El número de empresas cotizadas se reduce. 

Un motivo central para ello es el proceso de consolidaciones en el sector de las tecnológicas y las fusiones y adquisiciones en general. Las expectativas de un gran mercado potencial y la innovación tecnológica, juegan todo un papel en estas corrientes compradoras. Es el caso de Beyond Meet, con el precio de sus acciones multiplicado por seis desde su salida al mercado y a pesar de unas pérdidas que se proyectan hacia un futuro incierto. La apuesta poco razonable no por el beneficio, sino por el potencial de crecimiento, es otro factor de crisis para el mercado.

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