edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
26/11/2018
La política quita protagonismo al rally bursátil

Los inversores se juegan el año a las crisis políticas de Italia, Brexit y España

Analistas y casas de bolsa dan por amortizado el año, con pérdidas y malas expectativas y a cinco semanas del cierre del ejercicio
Juan José González
Algunas casas de valores dan por cerrado el año. A falta de 22 sesiones de negociación bursátil, las ventas se imponen a las compras y se dibuja un escenario preocupante para la inversión, habida cuenta de que el final del ejercicio se está jugando con tan sólo dos cartas: la de los efectos y reacciones al Brexit, ya en avanzada fase de realización con el acuerdo de los 27 socios europeos este pasado fin de semana, y la que se continua jugando entre Italia Bruselas a propósito del desacuerdo presupuestario. Si el panorama internacional se mostraba beligerante, con crisis locales en Argentina y Brasil, emergentes en los que la inversión española se juega buena parte de sus resultados, las llamadas de atención de FMI, OCDE y Comisión Europea, advirtiendo del debilitamiento de las economías europeas, y dentro de ellas la española ya lo está demostrando con pronósticos que dudan del crecimiento oficial, han venido a subrayar que el contagio o trasvase de problemas que afectan a los mercados locales, tanto en Latinoamérica como en Europa, tendrán su reflejo, no ya sólo en la depreciación de las cotizaciones, sino también, y es el asunto más grave, en las cuentas de resultados y el nivel de beneficios.
La situación ya se venía proyectando sobre las cotizaciones meses antes del verano, cuando las grandes compañías, en la presentación de resultados semestrales, dejaron la puerta abierta a un empeoramiento de la situación a medida que se acercase el final del año. Los inversores habían echado cuentas con el optimismo de un rally próximo al cierre anual que sin embargo, cada vez está más lejos, es más improbable y que muchos ya dan por amortizado. Incluso ahora, el objetivo es no perder o, al menos, perder lo justo.

Varias casas de análisis dan por cerrado el año: imposible que el mercado recupere el 12% de pérdida acumulada en un ejercicio en el que habían pronosticado ganancias del 10%. Se pospone la recuperación bursátil con el horizonte de los 18 o 20 meses, es decir, que no se produciría a lo largo del próximo ejercicio, sino en 2020 y en la segunda parte del mismo. La sensación de algunos de los principales analistas de la City respecto a la evolución del mercado español, no son optimistas, de ahí que en las últimas semanas hayan dominado las ventas en el Ibex hasta perder el nivel de los 9.000 puntos.

Inicialmente, ha sido el sector bancario el blanco de las ventas, con caídas alarmantes en el caso de Santander, que en algún momento de la pasada semana llegó a perder el nivel de los 4 euros, sólo recuperados por la intensa actividad de los cuidadores. BBVA, igual o peor que su competidor, perdió los 5 euros aunque, igual que Santander, logró que la sangre no llegase al río y se mantuvo en el entorno de los 5. Sabadell, a punto de perder el euro de valor parece sobrevivir con esfuerzo -y dinero de los cuidadores- por encima de 1,1 euros. 

Los colegas bancarios centro europeos viven similares penurias: Société Générale en los 34 euros, ING en 11 euros e Intesa en los 2 euros. Dicen los analistas que en todos los casos, la banca está resistiendo la minicrisis de final de año pero que no evitan la salida de los inversores. El descalabro general de los índices bursátiles europeos, varios meses después de que se produjera en el mercado norteamericano una corrección que propició una primera señal de alarma sobre el final del ciclo económico, ha forzado a modificar los escenarios que ya habían aprobado recuperaciones y subidas, revisión de las directrices alcistas y de los soportes que, a la postre, se ceban con el sector bancario como primer afectado de la minicrisis.

Las empresas de primera fila del Ibex cierran sus cotizaciones anuales en números rojos, lo cual es un síntoma claro de desaceleración económica como reflejo de las crisis políticas de final de año, como son la italiana y la del Brexit. Ambas implicarán inestabilidad en la creación de empleo y menor actividad económica. Para las cotizadas, la desaceleración, al margen de la depreciación de los valores, pondrá en peligro el nivel de distribución de beneficios y no es descartable una revisión -a la baja- de los dividendos.

Cuando restan cinco semanas para el cierre anual, la Bolsa acumula pérdidas del 12% de media, se mantiene el pulso político entre Italia y Bruselas y en Brexit entra en una fase desconocida, ahora pendiente de que el acuerdo con los 27 socios europeos, sea aceptado por el Parlamento británico. En ese escenario, la política española se encamina hacia una fase delicada, mezcla de incertidumbre política -con un probable calendario plagado de citas electorales, locales, autonómicas, generales y europeas- y de incertidumbre económica, a la espera de ver cómo afectan, y como resuelve el Gobierno, los problemas económicos del país. De la incertidumbre política y de los problemas económicos dependerá no sólo el cierre anual, sino la inversión en los próximos veinte meses.

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