edición: 2912 , Martes, 25 febrero 2020
17/01/2020
bolsa 
Europa y EE UU ganaron el doble y el Nasdaq el triple

Los malos resultados de la Bolsa española expulsan a los inversores hacia los emergentes

Dudas sobre la capacidad del mercado bursátil español para reducir la brecha con el resto de las bolsas mundiales. Los inversores extranjeros ya las han despejado
Juan José González
En breve se abrirá la temporada de resultados empresariales en la que las compañías presentan al mercado las cuentas del año cerrado. Este ejercicio recién concluido se va a saldar para la mayoría de las cotizadas en el Ibex 35 con una cierta modestia en el avance de los beneficios. Es decir, más de una calificará que sus cuentas son modestas y que reflejan la inclemencia sufrida a lo largo de todo el ejercicio, pero en líneas generales los resultados se esperan bastante variopintos, mediocres y, a nada que se hurgue un poco se descubrirán algunos rotos y heridas sufridos en la batalla anual. Vistos desde la óptica de los resultados bursátiles, los resultados de las cotizaciones se corresponderán con los alcanzados en las cuentas. Y el mercado bursátil español mostrará su peor cara, como es la de haber retrocedido más que las del resto de competidores europeos. Bolsas de la Eurozona que en un entorno de peor comportamiento económico han logrado, sin embargo, doblar los resultados, el beneficio, de la española. Cabe, como siempre, argumentar que el peso de un sector, como el bancario, es muy elevado en el caso español, un 25%, y que por esta razón y por la singular situación que vive el sector con los tipos de interés bajos de interés, acaba determinando o más bien, influyendo, el comportamiento del resto. Quizá en esta ocasión, habría que sumar al mal rendimiento del sector bancario en Bolsa el vía crucis de la teleco española que, dado su peso en este mercado ha condicionado la evolución del conjunto de la Bolsa española.
Los inversores han salido del mercado bursátil español, se han ido a otros mercados con mejores ganancias y también mejores expectativas de beneficios. El mercado español de la inversión bursátil desarrolló su actividad en un entorno económico favorable, en expansión en la primera parte del año y en desaceleración tras el verano. Y buena parte del tiempo, el Gobierno lo ha sido en funciones pero dentro de un orden, con estabilidad política, económica y social, con la salvedad del conflicto catalán. La economía creció muy cerca al 2% anual y el mercado bursátil cerro el año con un tímido avance cercano al 12%. Sobre el papel, este último resultado es un todo un logro, nada menos que el mejor avance desde 2014. Y sin embargo, deja un sabor más agrio que dulce, pues las bolsas del entorno, de la Eurozona, han logrado mejores marcas, casi el doble en algún caso y algo más del doble en otros.

Seguramente los inversores y los analistas se hayan preguntado por la dirección de la tendencia de ese indicador bursátil para el presente año. Y la explicación primera que se escucha es que si la economía subió el pasado año y la Bolsa avanzó un tímido 12% en el ejercicio, este año que se espera un menor crecimiento del PIB se puede concluir que previsiblemente el resultado vaya a ser negativo. Pero esta simple regla de tres es más que probable que no se cumpla y cuente con mayores probabilidades de éxito otra cuenta, compuesta por otros indicadores que pueden ser decisivos. 

Los inversores cuentan en este ejercicio con un nuevo Gobierno, del que se esperan nuevas medidas y reformas económicas y laborales pendientes desde hace algún tiempo. Y el Gobierno no puede jugar en su primer año de fórmula coaligada a un mal resultado: seguramente, si éste primer año se da mal no habrá otro segundo, o al menos, será muy difícil avanzar la legislatura. En otras palabras, el resultado del mercado bursátil va a depender mucho de la estabilidad política y a su vez, esta, de la evolución de la economía. Ya se cuenta con un avance en relación con el PIB: será ligeramente menor que el registrado en 2019. 

Y las empresas ya adelantan por su parte que entre algunas medidas del nuevo Gobierno y la desaceleración económica, no habrá creación suficiente para alcanzar el objetivo del Gobierno del medio millón de nuevos puestos de trabajo. Con estas estas dudas sobre el futuro de la economía es probable que el mercado bursátil se encamine a vivir otro año con la misma incertidumbre del pasado y con nuevas sorpresas por venir de la mano de la actividad política del Gobierno.

Hay por otro lado, una sensación generalizada sobre la evolución de los resultados bursátiles españoles. Es la que se desprende de la comparación de los distintos índices de las principales bolsas mundiales. Según el mismo ejercicio de comparación, el mercado bursátil español no sólo se habría quedado atrás en la proporción de uno a dos, respecto a la media de las bolsas europeas. Sino que además, habría alcanzado el mismo resultado, es decir, la mitad, que el registrado por la bolsa norteamericana o menos de un tercio que el beneficio logrado por el indicador bursátil norteamericano Nasdaq, que recoge las principales compañías de la industria tecnológica.

Ahora, la cuestión que cabe preguntarse no es si el mercado bursátil español logrará cerrar 2020 en positivo, seguramente que sí, sino que la cuestión es si la Bolsa española será capaz de cerrar la brecha que la separa del resto de bolsas europeas. Es probable que los inversores, los grandes fondos de inversión internacionales hayan despejado la duda y fijado el rumbo lejos de Europa, camino de los mercados emergentes.

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