edición: 2723 , Jueves, 23 mayo 2019
11/06/2018
Europa pendiente de Italia y también de España

Los nuevos Gobiernos despejan sólo el corto plazo pero añaden más dudas al futuro

El Ejecutivo español asume que el endeudamiento público heredado es una costosa hipoteca y será otro calvario más a partir del próximo año
Juan José González
España e Italia parecen haber vivido una experiencia paralela respecto a la formación de un nuevo Gobierno, si bien, con raíces distintas y los matices diferenciales que corresponden a dos realidades también dispares. En todo caso, las formaciones de ambos Gobiernos, con independencia del escenario de crisis singular partidista, han conseguido calmar y tranquilizar a los mercados, un tanto inquietos en los últimos meses por las amenazas de posibles formaciones beligerantes con las políticas de Bruselas en el caso italiano así como por sus posturas críticas hacia la moneda única europea. El riesgo no era menor en el caso español, donde el acceso al Gobierno del Partido Socialista podía transmitir algunas dudas habida cuenta del desconocimiento general tanto de su líder como también de buena parte de su equipo. En cualquier caso, italianos y españoles no parecen haber logrado despejar la inestabilidad en el medio y largo plazo, un aspecto en el que tan sólo se ha podido constatar cierta estabilidad en el corto plazo. Al menos esto es lo que están reflejando los mercados en las últimas horas, concediendo los inversores mayor confianza a la acción de los nuevos Gobiernos mientras continúan los riesgos geopolíticos pero en el escenario más amplio de la Unión Europea. Los mercados también valoran otros aspectos como son la prima de riesgo y el crecimiento económico previsto para el presente ejercicio. En este apartado la diferencia entre Italia y España se inclina por una mejor valoración del riesgo soberano español, ya por debajo de los cien puntos básicos, mientras que el italiano se encuentra más próximo de los trescientos, aunque remitiendo en las últimas horas. Diferencias que, sin embargo, no ayudan demasiado para despejar el futuro.
Los mercados han iniciado el mes de junio al mismo ritmo con el que cerraron en mayo, una transición marcada por la música política, las expectativas de cambios, nuevos líderes, Gobiernos y probables anuncios de reformas y también de rechazos. En ese ámbito político se han producido las mayores novedades que han afectado a la marcha de los mercados, tanto en Italia como en España, aunque si cabe, con mayor trascendencia económica para la primera y expectación política para la segunda: nunca había prosperado en España una moción de censura, aunque tampoco en Italia se había dado la coincidencia de dos formaciones antagónicas radicales.

La formación de los nuevos Gobiernos ha servido, en último extremo, para animar a los inversores a recuperar posiciones perdidas en los últimos meses tanto en Italia como en España, si bien, en el caso español el comportamiento del bono a diez años se ha mantenido firme y más seguro en la zona del 1,50%, a pesar de que la prima de riesgo se mostraba `coordinada´ con el baile de la prima de riesgo italiana. La seguridad del riesgo español, sin embargo, se va a traducir en un encarecimiento de los precios de emisión de la deuda pública, que deberá pagar más a los inversores por colocar el papel del Estado, es decir, que un primer efecto del cambio de rumbo en el riesgo es el encarecimiento de la financiación del Estado.

Sin embargo, son las expectativas sobre la subida de tipos de interés las que consiguen mayores alteraciones en el comportamiento de los inversores, pues los mercados ya han comenzado (quién lo diría, a casi un año vista) a descontar los cambios en el precio del dinero, modificaciones que en todo caso deberán superar la coyuntura de los próximos meses, en los que se pueden producir cambios políticos en varios países de la UE y sin perjuicio de que la actividad económica se mantenga dentro de un orden.

Las noticias que son malas para el endeudamiento del Estado español son buenas para el sector bancario, habida cuenta que en un escenario con el precio del dinero al alza, el comportamiento de los márgenes es mejor y las expectativas de beneficios se hacen realidad. Aunque para este escenario será necesario esperar no sólo a que la coyuntura general camine sin sobresaltos en los próximos meses, sino también, que las cuentas de resultados trimestrales sigan recogiendo el saneamiento de los balances bancarios, todavía muy perjudicados por el peso de los activos tóxicos.

Mientras los mercados recuperan el aliento tras la formación de los nuevos Gobiernos, continúan pendientes algunas asignaturas que se han demorado en el tiempo, bien por motivos internos, locales, de naturaleza política, como las crisis de Gobierno, bien por el impasse de Bruselas, más centrado en los últimos meses en apagar fuegos y cerrar heridas del pasado que en acelerar las reformas pendientes en asuntos de presupuestos, fiscalidad, unión bancaria, etc. En clave local, el impasse de las autoridades europeas podría trasladarse en el caso español a un reproche hacia el Gobierno saliente, como es haber desaprovechado la oportunidad de reducir el nivel de deuda pública y demás desequilibrios económicos con los tipos de interés más bajos de la historia, algo que ahora deberá intentar corregir el nuevo Gobierno. Aunque ahora la hipoteca sea más costosa.

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